“La inversión en educación superior tiene retorno garantizado”: Jaime Franky Rodríguez

El vicerrector de la Sede Bogotá de la Universidad Nacional habla sobre las implicaciones del aumento del 1% al 1, 5% en el recaudo de la estampilla para la Universidad Distrital y Nacional.

Jaime Franky Rodríguez es arquitecto y magister en Teoría del Arte, la Arquitectura y el Diseño. Unimedios.

Cientos de jóvenes capitalinos se encuentran a la espera de la decisión que el cabildo distrital tomará sobre el aumento del 1 % a 1,5 % en el monto que recauda la estampilla para fortalecer a las universidades Distrital y el campus Bogotá de la Universidad Nacional. La educación superior pública en el país ha venido enfrentando diversas dificultades económicas y estructurales para formar con los más altos estándares de calidad a la generación del posconflicto. En diálogo con El Espectador, Jaime Franky Rodríguez vicerrector de la Sede Bogotá de la Universidad Nacional explicó los alcances de la medida, de ser aprobada por el Concejo de Bogotá. (LEA: Buscan más plata para universidades públicas).

¿En qué consiste la estampilla pro Universidad Distrital y Nacional?

Me parece bien empezar aclarando que la estampilla de la que hablamos se refiere a un tributo y no debe confundirse con el sello de correos que se acaba de lanzar para conmemorar el Sesquicentenario de la Universidad Nacional.  Este tipo de tributo se orienta a fortalecer organizaciones cuyos resultados benefician a la comunidad, como es el caso de las instituciones educativas. Si se mira en el corto plazo, algunos pueden suponer que es una carga innecesaria, por eso es indispensable verla en el largo plazo como una inversión, que además tiene una enorme posibilidad de retorno para la ciudad.   (¿Por qué impugnar una ley que beneficia la educación superior?).

Deme un ejemplo de la forma en que estos recursos podrán retornar a la ciudad

Si pensamos en educación, los recursos que se obtengan por via de la estampilla van a apoyar la formación de más y mejores profesionales y estos, cuando ejerzan o creen empresas formales, generarán un retorno fiscal para Bogotá por la vía de los impuestos locales y para el país en general, por la via de los impuestos de caráter nacional.

Y en el plano de otros aspectos de los propósitos misionales de las universidades, ¿cómo se vería reflejado?

Si pensamos en investigación y desarrollo tecnológico, que son actividades que se adelantan también en las universidades, tendremos una ciudad más competitiva. Cada vez es más frecuente oir hablar de las sociedades de conocimiento que, entre otras cosas, fundan su desarrollo en economias y productos basados en la aplicación de conocimiento. Pocas organizaciones como las universidades aportan a ese tipo de economías. Son piezas claves en el mundo globalizado. Por eso yo quisiera ver la estampilla más como una inversión que como un tributo y hacer énfaisis en que la inversión en educación superior tiene retorno garantizado, es necesaria y es de muy bajo riesgo.

¿Cuál es el monto y cómo se hará la recaudación de los dineros provenientes de esta iniciativa?

La estampilla se cobrará a todos los contratos que se suscriban con las entidades de la administración distrital y con los establecimientos públicos del Distrito Capital. Ya está definido por la Ley 1825 de 2017 que tendrá un término de 30 años. Le corresponde ahora al Consejo Distrital precisar algunos aspectos de la Ley para su aplicación y definir el porcentaje del recaudo.

¿Cuánto es el porcentaje de recaudo al que aspiran los dos principales centros de educación superior pública en la capital del país?

Las universidades Distrital y Nacional aspiran a que el porcentaje sea del 1,5%, tal como está propuesto en la ponencia de los consejales Jorge Torres, Roberto Hinestrosa y David Ballén, pero sabemos que algunos constructores se oponen. Conocemos también que todas las bancadas están por apoyar la educación superior pública en el Distrito, por lo que esperamos que ese sea el porcentaje que se apruebe.

¿Estos recursos se invertirán en todos los campus de la Universidad Nacional de Colombia?

Es importante hacer claridad que los recursos serán exclusivamente para la Universidad Distrital y la Sede Bogotá de la Universidad Nacional. Dicho sea de paso, las universidades públicas de la ciudad hemos suscrito un acuerdo de cooperación y trabajamos armónicamente para mejorar la calidad del sistema público de educación superior del Distrito. Es decir que indirectamente la estampilla beneficiará todo el sistema.

¿Cuántos bogotanos estudian en la Universidad Nacional sede Bogotá?

En Bogotá tenemos alrededor de 35.000 estudiantes, de los cuales cerca de 25.000 son de pregrado. Más del 70% son bogotanos, con una particularidad que debo destacar, el 86% son de estrato 1, 2 y 3. Otro tanto sucede en la Universidad Distrital. Las dos instituciones constituyen unas de las pocas posibilidades de acceso de los bachilleres de la ciudad al sistema de educación superior, es decir, las dos son motores de inclusión y movilidad social. Tenemos estudiantes de familias que tendrán por primera vez un profesional en su entorno familiar. Eso vale la pena apoyarlo.

¿Cómo se verá favorecida la educación superior pública con estos recursos?

En síntesis, tendremos una mejor y más moderna infraestuctura y una mejor plataforma para la investigación. Para nadie es desconocido que las universidades públicas enfrentan serios problemas económicos y que cada vez es más dificil garantizar recursos para su funcionamiento. En este caso, la estampilla significa un alivio y la posibilidad de contar con recursos para inversión que por otras vías no hubiéramos obtenido.

¿Cómo se distribuirán los recursos recaudados? ¿La UN ya tiene algún plan?

La Ley 1825 establece con precisión a qué se deben aplicar los recursos y en qué proporción. Siguiendo esos lineamientos la Sede Bogotá de la Universidad Nacional desde el semestre pasado se está preparando mediante la formulación de tres planes: El plan de recuperación integral de Bienes de Interés Cultural, para lo cual ya se cuenta con un diagnostico y unas prioridades y están por iniciarse los estudios arquitectónicos y tecnicos para los edificios priorizados. El segundo, el plan maestro de infraestructura de laboratorios, que atiende a criterios de modernización, racionalidad y eficiencia y busca fortalecer la capacidad instalada del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología.

¿Y el tercero?

El plan de habitabilidad y mantenimiento preventivo de los edificios de los diferentes campus, que busca resolver los problemas que en esa materia tiene la Sede Bogotá, en especial en la Ciudad Universitaria, que son suficientemente conocidos por la opinión pública.

¿Cómo ha sido el proceso en el Concejo de Bogotá? 

Para mi satisfactorio. Para los académicos que estamos un tanto distantes de los avatares de la política, resulta gratificante reconocer que en los cuerpos legislativos se esté respaldando la educación. Ojalá, además de ese respaldo, se convierta ahora realmente en una prioridad.