Crisis en La Guajira

Proyecto busca mejorar la seguridad alimentaria en La Guajira

La fase preliminar tiene como objetivo optimizar la producción de pescado y carne de caprinos.

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    Profesores y estudiantes de la Universidad Nacional adelantarán una serie de proyectos dirigidos a garantizar la optimización de producción de pescado y carne de caprinos en el departamento de La Guajira. La fase preliminar del proyecto está dirigida a ofrecer talleres y cursos para que los pobladores puedan sacarle el mejor beneficio a este tipo de productos.

    Es decir, enseñar cómo se les puede dar mayor vida útil a los productos cárnicos en fresco para que sean transformados en apanados, albóndigas y hamburguesas, entre muchos otros. El proyecto tiene en cuenta la situación del departamento, la cultura de las rancherías y las dificultades que se presentan para conservar este tipo de productos.

    Los profesores y estudiantes ya realizaron una visita técnica a ocho rancherías en inmediaciones a la población de Manaure con el fin de identificar las problemáticas que se presentan en cada una. El proyecto tiene como objetivo mejorar las condiciones de vida de 30 rancherías en su fase inicial.

    “Uno de los grandes errores que se han cometido en el pasado es que se han  desconocido los usos y costumbres y no se ha trabajado con el respeto que se debe a las comunidades”, explicó Marcela Epiayu Sánchez, representante legal suplente de la Asociación de autoridades Shipia Wayuu. Por estas fallas las comunidades se han visto en la obligación de adaptarse a una dieta diseñada por personas que desconocen su cultura.

    En los proyectos anteriores se ha evidenciado que los pollos que se pierden por falta de refrigeración, las cajas de leche llegan vencidas, frutas que se descomponen muy rápido por las condiciones climáticas o cajas de atún cuyo consumo no es frecuente.

    Se ha evidenciado además que la producción agropecuaria se encuentra limitada a cultivos estacionarios de patilla, ahuyama y maíz. Estas se cultivan durante la época de escasas lluvias, para luego deshidratar los excedentes al sol; situación que sumada a la falta de un programa que asegure el aprovisionamiento de alimentos hace que se registre un alto índice de mortalidad infantil.

    Situación que se agudiza debido a que si bien se han construido nuevos pozos, muchos de ellos extraen agua salobre con la que la población riega los cultivos y muchas veces termina consumiendo ante la imposibilidad de contar con otras alternativas.

    La profesora Adriana Muñoz aseguró que el proyecto busca “conocer los riesgos que pueden presentarse durante el procesamiento del pescado, junto con los implementos que se deben usar –tapabocas y guantes, entre otros-, así como las temperaturas adecuadas para refrigeración y congelación, serán algunos de los aspectos que esperamos abordar durante las capacitaciones”.