Reducir alumnos por clase puede aumentar el aprendizaje en 15%

América Latina enfrenta importantes rezagos a pesar de destinar más del 5% del PIB a programas de educación.

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América Latina destina, en promedio, casi el mismo porcentaje de su PIB a educación y capacitación técnica que naciones más desarrolladas. Sin embargo, sus estudiantes poseen más de un año de retraso respecto de lo esperable para el nivel de desarrollo económico de la región. Solamente el 30% de los niños en tercer y cuarto grado alcanzan el criterio mínimo de competencias matemáticas, en tanto lo logra el 66% en naciones con similar nivel de desarrollo, y el 93% en países desarrollados.

En un intento por comprender mejor los errores y aciertos en las políticas y programas educativos de la región, un grupo de investigadores del Banco Interamericano de Desarrollo llevaron a cabo un amplio análisis cuyos resultados acaban de ser presentados bajo el título Aprender Mejor: Políticas públicas para el desarrollo de habilidades.

 “Una persona que ha tenido acceso a una adecuada estimulación durante los primeros años de su vida, buenas escuelas, universidad y empleo en una compañía formal, posee grandes ventajas en la vida”, afirmó a través de un comunicado el Vicepresidente de Sectores y Conocimiento del BID, Santiago Levy. “Los gobiernos pueden hacer mucho más por mejorar la calidad de vida de aquellos que no han contado con estas ventajas. Es un gran desafío, pero también ofrece una gran recompensa en términos de crecimiento y patrimonio si hacemos las cosas bien”, agregó.

El estudio señala durante la primera infancia, los niños de familias de escasos recursos se ven expuestos a un vocabulario más escaso y a más comentarios negativos que sus pares de familias más pudientes. “Los programas de crianza han demostrado ayudar a cerrar esta brecha sin ser costosos: la diferencia en habilidades cognitivas puede reducirse a la mitad por tan solo US$600 anuales por niño”, concluyeron los investigadores.

Al comparar diferentes variables en los sistemas de educación, los investigadores del BID concluyeron que reducir la cantidad de alumnos por clase de 25 a 20 puede aumentar el aprendizaje anual en 15 por ciento y extender la jornada escolar de 4 a 7 horas puede hacerlo en un 10 por ciento. Reconocen que ambas estrategias son costosas y podrían elevar el gasto en aproximadamente 20 y 60%, respectivamente. “Por otra parte, los programas que ofrecen planes de clases para los docentes y motivan a los alumnos de manera directa son eficientes en cuanto a la promoción de habilidades y a la vez económicos”, anotaron.

En cuanto a la educación durante la adolescencia, el informe concluye que los programas que ofrecen incentivos para evitar la deserción escolar resultan efectivos.  “En líneas generales, cada año escolar adicional se traduce en salarios 9,6% más elevados (el rendimiento extra por cada año de educación superior es del 16,6%)”, dicen.

Contratar docentes competitivamente y ofrecer incentivos para mejorar las prácticas pedagógicas también hace parte de los consejos que se derivan del trabajo del BID. En cuanto a educación superior, se propone a los gobiernos buscar el equilibrio entre acceso y calidad. Y, cuando no es posible ofrecer programas de educación a una parte de la población, una solución que arroja buenos resultados son los programas de pasantías.