Donald Trump y su vuelta al mundo

Las cosas no andan bien para el presidente Donald Trump en Estados Unidos. Nunca le ha gustado quedarse mucho tiempo por fuera de la Casa Blanca, pero ahora, tras despedir a James Comey, director del FBI, sorpresivamente decidió salir ocho días de gira por el mundo.

Donald Trump hará nueve escalas en su gira mundial. / AFP

Su viaje se da en medio de una oleada de revelaciones asociadas con el despido de Comey, quien desde el FBI venía investigando la posible influencia rusa en las elecciones en las que Trump resultó ganador representando al Partido Republicano.

Tras una serie de declaraciones agresivas contra Comey y una amenaza por Twitter, publicada en la cuenta oficial de Trump, donde el presidente le exigía no hablar de sus conversaciones, el diario The New York Times encontró y publicó un memorando que demostraba que Trump le había pedido a Comey abandonar la investigación sobre el antiguo consejero de Seguridad Nacional, Michael Flynn, uno de los personajes determinantes en la novela rusa.

La crisis ha alcanzado dimensiones que seguramente Trump no contempló. “Este escándalo está alcanzando el tamaño y la escala del Watergate”, afirmó el senador republicano y antiguo candidato presidencial John McCain.

Así, en medio de la crisis, la respuesta de Trump fue empacar maletas y montarse a su avión en la mañana del viernes.

Prometió reunirse con mucha gente: desde el rey saudita hasta el papa Francisco, pasando por el nuevo mandatario francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro de Israel. Lo acompañarán Ivanka Trump, su hija, y su yerno, quienes han sido sus principales asesores durante sus cuatro meses de gobierno.

Sin embargo, aunque lo que le está pasando en su casa no es fácil y el viaje ha sido interpretado como un mecanismo de escape, lo que se le viene en la vuelta al mundo no es exactamente sencillo. El presidente irá al encuentro de las tres grandes religiones monoteístas.

Hoy, por ejemplo, está previsto que aterrice en Riad, capital de Arabia Saudita, y deberá esforzarse por conquistar a las monarquías suníes del golfo Pérsico.

“Voy a llamarlos a combatir el odio y el extremismo”, prometió antes de su partida, citando una “visión pacífica del islam”.

Y no sólo Oriente Medio está en su agenda. Europa también. Aprovechando su visita a Macron y al Vaticano, Trump asistirá a la cumbre de la OTAN que se celebra en Bruselas (Bélgica) y en la reunión del G-7, en Sicilia (Italia).

Usualmente, para su primer viaje al exterior, los últimos presidentes de Estados Unidos habían escogido un países vecino, como Canadá, y habían hecho un viaje de ida y vuelta. Los principios de los mandatos presidenciales suelen demandar la presencia del dirigente. Trump, una vez más, rompe la tradición.