Lula le dio la cara al juez que lo puso en aprietos

Durante más de dos horas, el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva rindió declaración frente a Sergio Moro.

EFE

El responsable de destapar el escándalo de la corrupción en Brasil se llama Sergio Moro. Sus defensores dicen que es un hombre imparcial, que ha atacado a todos los bandos de la política brasileña. Sus detractaron dicen que está parcializado. Esa fue, justamente, la afirmación de Lula cuando Moro lo condenó a 9 años de cárcel en primera instancia, por haber estado involucrado en una red de corrupción.

Según AFP, tras conocer el fallo, los abogados del exmandatario aseguraron que este se encontraba lleno de  "contradicciones, omisiones y oscuridades".

Hoy, ambos se miraron de frente.

El exmandatario llegó a los juzgados de la ciudad brasileña de Curitiba, donde se concentran la mayoría de las investigaciones del vasto caso de corrupción en Petrobras.

Sin embargo, no es la primera vez que Lula presta declaración ante Moro tras la audiencia del pasado mayo, la cual se prolongó durante cinco horas y derivó después en una condena de nueve años y medio de prisión en primera instancia por supuestamente haberse beneficiado de la trama que operó durante una década en la petrolera estatal.

En este proceso por el que fue interrogado hoy, uno de los seis abiertos en su contra, el exgobernante (2003-2010) fue denunciado por la Fiscalía bajo la sospecha de que recibió sobornos del grupo Odebrecht, una de las empresas implicadas en la trama corrupta, a través del exministro Antonio Palocci, hoy preso.

Esas supuestas coimas, que según la querella se acercan a los 13 millones de reales (unos 4,2 millones de dólares), se habrían destinado a la construcción de la nueva sede del Instituto Lula y la compra de un ático vecino a su residencia particular en la ciudad de Sao Bernardo do Campo, en Sao Paulo.

Las autoridades, como en mayo pasado, montaron un fuerte dispositivo policial con más de mil agentes implicados para evitar eventuales incidentes con los alrededor de cinco mil manifestantes que acudieron a la capital del estado de Paraná (sur), sea para apoyar o para protestar contra el carismático líder.

El exmandatario, de 71 años, llega debilitado por la confesión de su exministro Antonio Palocci, quien dio a las autoridades detalles de la corrupción supuestamente practicada por el Partido de los Trabajadores (PT) y por el propio Lula.