Entrevista con el embajador de EE. UU. en Colombia

“No nos vamos a quedar de brazos cruzados con Venezuela”: Kevin Whitaker

El diplomático, que lleva tres años en Colombia, hace un balance de la reciente visita del vicepresidente, Mike Pence. La coca y Venezuela son las principales preocupaciones de la administración del presidente Donald Trump.

El embajador de Estados Unidos en Colombia, Kevin Whitaker. / Mauricio Alvarado - El Espectador

¿Cuál es el balance de la visita del vicepresidente Mike Pence al país?

El propósito principal era enfatizar que Estados Unidos estará al pie de Colombia en la consolidación de la paz. También, que apoyaremos el ingreso del país a la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, que agrupa a 35 países), y para eso respaldaremos económicamente el plan de acción laboral, muy importante. Obviamente, el vicepresidente fue muy enfático en el tema de la coca, que se tiene que solucionar, y rápido. Habló de comercio binacional y de las nuevas posibilidades de productos que entren al país, como el aguacate Hass.

¿Y Venezuela?

Claro, hay muchas preocupaciones, y el vicepresidente fue muy claro cuando dijo que no nos vamos a quedar de brazos cruzados mientras Venezuela cae en una dictadura. El mensaje central de su visita a Suramérica, y particularmente a Colombia, luego de que el presidente Trump hablara de la opción militar, fue buscar un consenso regional para usar otras herramientas —la diplomática y la económica— con el fin de convencer al régimen venezolano de ser una democracia de verdad. Elecciones prontas, que se libere a todos los presos políticos y que se respeten las instituciones democráticas, lo más urgente.

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¿A qué se refiere Pence cuando dice que América Latina “tiene que hacer más por la democracia en Venezuela”?

La diplomacia y las sanciones económicas son una manera bastante fuerte que afectaría mucho a Venezuela. Claro, no todos los países están en la misma posición, pero no nos podemos quedar de brazos cruzados con Venezuela. Por ejemplo, debido a que el sistema bancario funciona a través de Estados Unidos, ese es un elemento muy poderoso. Hay casos de comercio internacional entre varios países, y eso se puede considerar también.

Un senador de su país dijo recientemente que Venezuela supone “riesgos especiales” para Colombia. ¿Cuáles son esos riesgos?

Son varios. Desde que empezó la crisis venezolana, por culpa de los bolivarianos, se ha contemplado la posibilidad de una aventura militar por parte de los venezolanos en contra de sus vecinos. Dos, el flujo de desplazados hacia Colombia está creciendo. Estuve en Medellín y hay una cantidad muy grande de venezolanos muy necesitados. Ésa es una carga muy grande para los colombianos. La tercera amenaza es que, con excepción de Cuba, todos los países de la región somos una democracia, y si Venezuela se convierte en una dictadura sería una mancha en el récord de estabilidad democrática regional.

El secretario adjunto de Estado, William Brownfield, dijo que Colombia y EE. UU. “van a tener serios problemas” si no se reducen los cultivos ilícitos. ¿A qué “serios” problemas se refiere?

Eso no es muy complicado: más coca, más cocaína y más problemas de seguridad y salud pública en los dos países. Así de simple. En el caso de Colombia, una cosa que no nos ha afectado igual, pero puede ocurrir, es que durante el curso de las dos o tres últimas décadas ha habido varios eventos en los que el dinero sucio, producto de la ilegalidad, se mete en la política. No estoy diciendo que está ocurriendo, sino que es una seria amenaza. Hay otro aspecto, y es que hemos formado esta cofradía con Colombia, a través de varios propósitos, como darle a la gente una posibilidad lícita de ganarse la vida. Para que Colombia tome su lugar en la región, debe controlar el tema de la coca. Si eso no pasa, se puede afectar el consenso bipartidista en el Congreso. Nosotros dependemos del Congreso.

Usted habla de la coca, pero el presidente Trump declaró la emergencia nacional por la sobredosis de opiáceos... ¿No está mal enfocada la lucha contra las drogas en su país? El problema parece estar adentro…

El problema que se enfrenta en EE. UU. en ese tema es algo muy grave: 50.000 muertes el año pasado. Yo lo veo así: la cocaína es una droga ilegal y se debe tratar como una amenaza para los dos países que puede afectar la opinión de los congresistas, entonces Colombia tiene que dar una respuesta. El mensaje del vicepresidente fue claro: tenemos que ver una solución y rápido.

¿Se están narcotizando de nuevo las relaciones? Eso sería muy decepcionante. Pero, como dijo el expresidente Bush, “es lo que es”. Estamos en esta situación y tenemos que analizarlo, planificarlo y ejecutarlo bien. La única manera de hacer algo es empezar. Estamos listos para trabajar de la mano para encontrar soluciones.Su gobierno insiste en exigirle a Colombia la reducción de los cultivos de uso ilícito mediante la aspersión aérea con glifosato, pero el Gobierno colombiano avanza en la firma de acuerdos de sustitución con los campesinos. ¿No es esa una presión que va en contravía del Acuerdo de Paz?

Eso no es cierto. No estamos insistiendo en eso. La aspersión aérea fue eficaz y segura hecha de la manera correcta, es decir, protegiendo a los seres humanos, los cultivos legales y el medioambiente. Es segura y eficaz y su uso está aprobado en casi todos los países del mundo, incluso está aprobado en la agricultura en Colombia. Fue decisión soberana de Colombia, mediante la Corte Suprema, terminar con la fumigación aérea. Respetamos eso y no estamos empujando, abogando o criticando. Ahora bien, si eso cambiara, bajo condiciones que desconozco, vale la pena estar preparado para ejecutar. Cuando en el Congreso le preguntaron a Brownfield si se puede empezar de nuevo con la aspersión aérea, él respondió que difícilmente, por los altos costos, los aviones, etc.

¿Qué posición tiene su gobierno frente al asesinato y las amenazas contra líderes sociales? Sólo este año van 51.

Hablamos de la importancia de asegurar las condiciones para la implementación de la paz, la presencia del Gobierno en áreas antes controladas por grupos ilegales, la necesidad de crear las condiciones de un entorno económico lícito en esta áreas y también la necesidad de infraestructura para fomentar eso. La seguridad es un elemento importante: si estamos en lugares donde no ha habido presencia duradera de la Fuerza Pública, se necesita eso. Las amenazas o actos de violencia que existan deben controlarse para que la paz tenga una posibilidad mejor.

Hay muchas dudas sobre la fortuna de las Farc. ¿Saben de bienes o recursos de las Farc en paraísos fiscales?

El Gobierno ha hecho seguimiento a esos dineros. Hemos trabajado con la Fiscalía y le digo que no hemos podido encontrar cuentas bancarias en las Islas Caimán, por ejemplo. Seguimos en ese rastreo.

¿Cómo están sus relaciones con la Corte luego de la carta en la que critica un fallo sobre un guerrillero?

Excelentes. Hice unos señalamientos sobre el tema de un guerrillero en una carta, de manera privada y diplomática, y se decidió, no sé quién, hacerlo público. Me dio pena, pero no es mi culpa.

¿Estados Unidos insistirá en la solicitud de extradición de miembros de las Farc que entraron al proceso de paz y ya están en proceso de reintegración?

Por supuesto. Supongamos que se captura a una persona buscada por nosotros; presentamos pruebas y pedimos la extradición. Si el Gobierno de Colombia decide que no, pues esa es la respuesta y la respetamos. La relación de extradición con Colombia es, por mucho, la mejor en el mundo en la historia de EE. UU. Vamos a proteger eso.

A raíz de las nuevas políticas migratorias de su país, ¿se ha reducido el número de visas que piden los colombianos?

Sí, es cierto que bajo la nueva administración se está intentando controlar mejor la migración a EE. UU. y las visitas de extranjeros. Hemos visto, desde antes de la elección, una reducción de los números de gente pidiendo visa. Creo que uno de los elementos fue la decisión de aumentar la vigencia del documento de cinco a diez años. El número de solicitudes sigue bajando.

¿Ha aumentado el rechazo?

El nivel de rechazo ha ascendido, pero levemente. Hemos hecho unas encuestas para saber lo que pasa, pero es realmente difícil sacar la información y, como todos sabemos, las encuestas no son fiables. Creo que en la medida en que el país ha tenido cambios, más personas se han animado a solicitar la visa y una cantidad mayor de ellos no son elegibles en este momento.

Varios funcionarios diplomáticos han dicho a la prensa lo difícil que es su trabajo en esta nueva administración. ¿Cómo le ha ido?

Llevo muchos años en el servicio exterior y he visto varias administraciones. Cuando llega un nuevo gobierno, tiene sus propios conceptos de cómo manejar el Departamento de Estado, y está en su derecho. Cualquier tipo de cambio provoca incertidumbre. Eso es una realidad. Lo que le digo a mi gente es que tenemos el lujo de trabajar en un país aliado, en donde los trabajos son claros. Lo que debemos hacer es seguir haciendo bien nuestro trabajo. Uno sólo puede controlar eso.