Odebrecht admite que pagó para liberar secuestrados en Colombia

Marcelo Odebrecht, otrora propietario de la constructora más grande de América Latina, no precisó a qué grupo u organización iban destinados los recursos.

En una declaración que divulga la cadena Globo, Marcelo Odebrecht –expropietario de la constructora salpicada en hechos de corrupción en América Latina– admitió ante la fiscalía de Brasil que pagó por la liberación de personas secuestradas en Colombia y Perú.

Aunque Odebrecht no precisa a qué grupo u organización iban destinados los recursos, sostiene que los dineros eran apenas una partida de lo que se destinaba para sobornos y financiación de campañas, a cambio de que la compañía se hiciera a millonarios contratos de infraestructura.

"Uno no entra en países con guerrilla y en las favelas de Río sin pagar a las milicias. Entonces, hay mucho dinero que corre, incluso uno paga el rescate de secuestros (…) Usted va para esos lugares –Colombia y Perú– y el subcontratado quiere dinero, no funciona con factura. Usted va para una obra allí en la zona de guerrilla en Colombia y el subcontratado quiere dinero", sostiene el empresario.

Odebrecht –quien fue condenado por la justicia brasilera a 19 años de prisión por corrupción pasiva, lavado de dinero y asociación para delinquir, vinculada con Petrobras– agrega también que pagó a milicias y grupos paramilitares en las favelas de Río de Janeiro.

El empresario asegura además que, en coordinación con los gobiernos de Brasil e Italia, participó de una negociación para "traer el cuerpo de un ingeniero" de la compañía que fue secuestrado en Iraq. "Nosotros dimos, si no recuerdo mal, uno, cinco millones de dólares, que fueron pagados por fuera", indicó.

La multinacional Odebrecht quedó en el centro de un escándalo luego de que la policía hallara documentos que probaron que tenía un departamento especialmente creado para administrar los sobornos que daba a funcionarios de prácticamente todo el arco político brasileño, incluyendo al partido de centroderecha PMDB, del presidente Michel Temer.

La red de corrupción se extendió a Colombia, Perú, Venezuela, Argentina, Panamá, Ecuador, República Dominicana y Guatemala, entre otros. La firma facturó 39.119 millones de dólares en 2015, según su último reporte de resultados.