Tras despido repentino, exdirector del FBI dará testimonio público ante Senado

James Comey se enteró de su salida cuando veía las noticias con un grupo de colegas del Buró Federal de Inteligencia en la ciudad de Los Ángeles y pensó que era una broma.

AFP

El exdirector del FBI James Comey, despedido repentinamente hace diez días por el presidente Donald Trump, aceptó declarar en una audiencia pública en el Senado estadounidense, anunciaron el viernes los jefes republicano y demócrata de la comisión de Inteligencia de esa cámara. (Lea: Director del FBI se enteró de su despido por televisión y pensó que era una broma)

El despido de Comey, ocurrido el pasado 9 de mayo cuando sus servicios investigaban los eventuales lazos entre integrantes del equipo de campaña de Trump y Rusia, sacudió a Washington y las reacciones a esta decisión, inhabitual en un presidente de Estados Unidos, continúan agitando a la Casa Blanca. (Le puede interesar: Trump se defiende tras despido de director del FBI)

Desde entonces el exjefe del FBI ha permanecido en silencio. Potencialmente explosiva, la audiencia pública tendrá lugar después del último fin de semana de mayo, según lo precisaron ambos integrantes de la comisión de Inteligencia del Senado en un comunicado antes del inicio del primer viaje de Trump al extranjero.

Trump negó siempre cualquier colusión con Rusia durante su campaña electoral, en el curso de la cual Washington acusó a Moscú de haber incurrido en piratería informática y actividades de desinformación para debilitar a su rival demócrata, Hillary Clinton.

"Espero que el testimonio del exdirector Comey permita responder algunas de las preguntas planteadas desde que fue repentinamente despedido por el presidente. El director Comey ha servido a su país honorablemente durante numerosos años y merece poder contar su versión de la historia. Además, los estadounidenses merecen escucharlo", señaló el senador demócrata Mark Warner, número dos de la comisión de Inteligencia.

Por su parte el presidente de la comisión, el republicano Richard Burr, dijo que es obvio que los integrantes del organismo tienen "prisa" en escuchar lo que Comey tenga para decir, sobre todo acerca de la eventual injerencia rusa en las elecciones estadounidenses del noviembre pasado. "Espero que aclare a los estadounidenses los acontecimientos recientes que han sido abundantemente mencionados por los medios", precisó. 

Trump siempre negó toda connivencia con Moscú durante la campaña electoral.

"No hubo colusión"

Desde el despido de Comey, las fugas de información a la prensa y los efectos teatrales se encadenan en Washington. The New York Times afirmó el martes que el presidente habría presionado a Comey para que archivara la investigación sobre Michael Flynn, efímero asesor del jefe de Estado en asuntos de seguridad nacional, sospechadoso de contactos con Moscú. Comey se habría negado a ello y habría consignado esa conversación en un memorando.

La Casa Blanca recibió otro golpe este miércoles cuando se nombró un investigador especial, que dispondrá de gran autonomía, para hacerse cargo de la pesquisa sobre la presunta injerencia rusa. Una decisión que Trump criticó vivamente e hizo referencia a una "caza de brujas". (Lea: Investigador especial analizará relaciones entre campaña presidencial de Trump y Rusia)

El viernes el Washington Post afirmó que la investigación del FBI sobre los vínculos entre el equipo de campaña de Trump y Rusia apunta a un alto funcionario actualmente en la Casa Blanca, asesor "cercano" del presidente. Ya se sabía que exasesores de Donald Trump estaban en la mira de los investigadores, sobre todo Michel Flynn y su exdirector de campaña Paul Manafort.

Por su parte, The New York Times reveló que Trump había calificado de "loco" a Comey, un día después de haberlo despedido, durante un encuentro con el canciller ruso Serguei Lavrov. 

La Casa Blanca, por su parte, aseguró el viernes que la investigación confiada al investigador especial Robert Mueller, ex director del FBI, demostrará finalmente los dichos del presidente republicano. "Como el presidente ya ha dicho, una investigación completa confirmará que no hubo colusión entre la campaña y ninguna entidad extranjera", declaró el portavoz Sean Spicer.