Actor Gérard Depardieu "devuelve su pasaporte" francés tras polémica por impuestos

La prensa francesa reveló esta semana que Depardieu había puesto en venta su mansión en París.

El actor Gérard Depardieu anunció este domingo al primer ministro socialista Jean-Marc Ayrault que "devuelve (su) pasaporte" francés tras considerarse "insultado" por quienes criticaron su exilio fiscal a Bélgica.

"No pido que me aprueben, pero al menos quiero ser respetado. Todos los que se fueron de Francia no fueron insultados como yo lo he sido" escribió el actor de cine al primer ministro, que había calificado de "bastante ruin" su reciente instalación en Bélgica.

Al parecer fue ese calificativo lo que motivó la respuesta del tan acaudalado como iracundo actor galo de 63 años y su renuncia a la nacionalidad francesa.

Depardieu asegura haber siempre "pagado (sus) impuestos" y recuerda al jefe del gobierno que comenzó a trabajar "a los 14 años en una imprenta, como agente de mantenimiento y luego como artista dramático".

"Le devuelvo mi pasaporte y mi seguro social que nunca utilicé. No tenemos la misma patria, yo soy un verdadero europeo, un ciudadano del mundo, como siempre me lo inculcó mi padre", concluye el actor.

La misiva se publica este domingo en el Journal du Dimanche. Depardieu respaldó públicamente al expresidente Nicolas Sarkozy (derecha) en las elecciones de mayo pasado, ganadas por los socialistas.

La estrella de cine se radicó recientemente en la localidad belga de Estaimpuis, que pertenece a la comuna de Néchin, donde un 27% de la población son ricos expatriados, levantando una oleada de indignación en Francia, sobre todo en sectores de izquierda que no le perdonan su apoyo sin rodeos a Sarkozy.

Estampuis está a un kilómetro de la frontera francesa y a sólo 20 kilómetros de la norteña ciudad de Lille.

Depardieu, uno de los actores franceses vivos más famosos a nivel mundial, es el último de un club de millonarios galos -entre los que se cuenta Bernard Arnault, propietario del grupo de lujo LVMH y el hombre más rico de Francia- con domicilio fiscal en Bélgica, que les ofrece grandes ventajas fiscales sin tener que obtener la nacionalidad belga.

En octubre, los diputados franceses votaron un impuesto excepcional de 75% sobre los altos ingresos, anunciado por el presidente François Hollande durante su campaña presidencial, y criticado por la derecha como una medida "simbólica" que generará poca recaudación.

Esta polémica contribución gravará durante dos años a los contribuyentes que tengan ingresos superiores a un millón de euros al año, entre los que ciertamente está Depardieu.

El actor, quien es propietario de restaurantes, y de viñedos en Francia, Argentina y España, incluso invirtió en yacimientos petroleros frente a la isla de Cuba, de los que se retiró en 2003, según fuentes de prensa.

Generando aún más indignación en un país donde desde la Revolución francesa la riqueza ostentada está mal vista, la prensa francesa reveló esta semana que Depardieu había puesto en venta su mansión en París, un palacete con piscina interior por el que pide 50 millones de euros.

"El último millonario que abandonará Francia apagará la luz", comentó el lunes pasado el diario Le Parisien, recordando algunos de los multimillonarios que se han exiliado a Bélgica, entre los que figuran también los herederos de los almacenes Darty, de los supermercados Carrefour y Auchan.