Argentinos se movilizan para poner límite al poder de Cristina Fernández

Las medidas cambiarias sumadas a una creciente inflación son algunos de los factores que generan descontento en la población de la Argentina.

Miles de argentinos se movilizaron para poner límites al gobierno de Cristina Kirchner, por primera vez desde la crisis con el sector agrícola de 2008, en un clima económico pesimista y a un año del comicio legislativo de mitad de mandato, dijeron analistas.

"Cristina (Kirchner) insistió en ofender y la gente dijo: acá está el límite. El límite lo pone la gente", dijo Jorge Giacobbe, presidente de la consultora Giacobbe y Asociados.

El jueves por la noche, cuando comenzaban las concentraciones en distintas ciudades del país al son de las cacerolas, la presidenta estaba en un acto en San Juan en el que advirtió: "Nerviosa no me voy a poner, ni me van a poner".

Días atrás había dicho: "Solo hay que tenerle temor a Dios, y a mí un poquito", en un tono irónico, pero la frase fue interpretada por muchos como una provocación.

"No le tenemos miedo", cantaban algunos manifestantes en la Plaza de Mayo, frente a la sede del gobierno, mientras otros sostenían pancartas con las leyendas "No a la re-reelección" y "Miedo o libertad".

Es la primera vez desde el conflicto con los productores agrícolas en 2008 que una parte de la población desafía abiertamente a la presidenta.

"Durante el conflicto del campo, Cristina tenía 20 puntos de imagen positiva, ahora hay 30 puntos", precisó Mariel Fornoni, consultora de Management & Fit.

En octubre de 2011, cuando fue reelegida con el 54% de los votos, la popularidad de Kirchner ascendía a 65%."Hay un reclamo que es más político que económico. Se trata de poner límite al poder", coincidió el analista político Rosendo Fraga, de la consultora Nueva Mayoría.

Un grupo de parlamentarios kirchneristas lanzó un proyecto para permitir una nueva reelección de la presidenta en 2015, un tema en debate también entre intelectuales pro-gobierno reunidos en Carta Abierta, aunque la mandataria evita pronunciarse al respecto.

Cristina Kirchner llegó a la presidencia por primera vez al suceder a su marido, Néstor Kirchner, en 2007, y fue reelegida en octubre de 2011 con más del 54% de los votos, pero la Constitución prohíbe un nuevo mandato consecutivo.

El gobierno tiene mayoría en ambas cámaras del Congreso pero no cuenta con los dos tercios de los votos necesarios para reformar la Carta Magna, aunque el panorama podría cambiar tras las legislativas de octubre de 2013.

Estas manifestaciones se realizan cuando Argentina sufre un enfriamiento de su economía, pasando de un crecimiento de 9% en 2011 a 2,2% este año, según las previsiones del Banco Mundial.

En ese marco, el gobierno impuso severos controles al mercado de cambios, limitando la circulación del dólar para contrarrestar la fuga de capitales y enfrentar los vencimientos de deuda.

"El cepo al dólar, aunque sólo afecta al 16% de los argentinos, tiene un rechazo del 60%. La gente siente que limita la libertad, aunque hizo una marcha con total libertad", dijo Luis Costa, de la consultora Ipsos Mora y Araujo.

Estas medidas complican la vida de un sector de los argentinos que desean viajar al exterior o ahorrar en dólares, frente a una inflación anual que según economistas supera el 25%.

"Las causas del malestar son variadas. Aparecen otras preocupaciones como el nivel de corrupción, que se ven menos cuando las perspectivas económicas son favorables", dijo Fornoni.

La marcha convocada a través de las redes sociales reunió a "miles y miles de personas que se encontraron con otros que piensan lo mismo que ellos", explicó Giacobbe.

Los manifestantes eran en su mayoría integrantes de la clase media y clase media alta urbana del país pero, aclaró el analista, "la clase media es el 70% de los argentinos y la Argentina tiene una población urbana del 90%".

Las protestas son también un desafío para la oposición, que no logra capitalizar el malestar.

"No hay que confundirse, no es que todos están en contra ni que pusieron en jaque al gobierno. La oposición se sube a este barco, pero tiene mala imagen y tiene que encontrar un candidato que la gente acepte", advirtió Costa.

Desde el gobierno, el jefe de gabinete, Juan Manuel Abal Medina, minimizó las manifestaciones.

"Son sectores minoritarios que se han opuesto históricamente a las políticas de inclusión", dijo, y agregó que "tienen que armar un partido, presentarse a elecciones y ganarlas".