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El Mundo 7 Mar 2013 - 11:13 pm

Último adiós a Hugo Chávez

Defensores de la revolución

Miembros de las milicias bolivarianas hacen guardia en Caracas para garantizar la continuidad del proyecto chavista.

Por: Daniel Salgar Antolínez / Enviado especial, Caracas
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Según cifras oficiales, fueron cerca de dos millones de venezolanos los que llegaron a la Academia Militar para despedir al presidente Hugo Chávez. / AFP

Tendido en las escaleras de la Academia Militar, junto al Paseo de los Próceres de Caracas, camuflado entre miles de venezolanos —datos oficiales señalan que fueron dos millones— que llegaron para ver el cuerpo del fallecido presidente Hugo Chávez, estaba Juan Román. Este hombre, vocero de la milicia bolivariana ‘Frente Nacional Campesino Simón Bolívar y Pescadores’, de Barinas, hizo fila durante siete horas hasta que vio el cuerpo de su comandante. “Está intacto, con su traje militar, como cuando salía por el balcón del Palacio de Miraflores. Parece que sólo está durmiendo”, asegura.

Román se inició en el ejército venezolano en 1996 y de ahí pasó a las milicias, cuando el comandante llamó a algunos de sus coetáneos a integrarse en el Batallón de Reserva de Santa Inés. De los 14 años del gobierno de Chávez, estuvo durante los últimos diez al frente de las milicias de la tierra natal del presidente: Barinas. Allí, el Frente Simón Bolívar y Pescadores se dedica “a defender al campesino y a hacer la guerra al latifundio. Lo que hizo Chávez —dice Román— “fue reivindicar la seguridad y soberanía alimentaria que llegó a todo el país”. Hoy, sólo en Barinas hay más de diez mil milicianos.

La milicia a la que él pertenece, al igual que todas las demás, “están ahora desplegadas en todas las trincheras del país para defender la continuidad de la revolución”. Al decirlo se pone de pie sobre las escaleras, le muestra el puño al cielo, alza la voz, y la multitud que hace fila en la calle, enardecida por el agite político y el sol caraqueño, responde con consignas al miliciano: “¡Chávez, Maduro, el pueblo está seguro!… “¡Chávez, con Simón, se va pa’l Panteón!...”.

¿Pero qué quiere decir defender la continuidad? “Que nos vamos a encargar de que Maduro (actual presidente interino) sea el presidente, tal como lo ordenó Chávez. Que Chávez es el segundo libertador de nuestra historia y sus programas tienen que seguir andando. Que a la oposición ni se le ocurra aparecer, porque vamos a defender más que nunca el legado de la revolución”, dice Román.

Entre sus mayores aventuras como miliciano estuvo disuadir a varias personas que intentaron infiltrarse en las filas revolucionarias. “Usamos las redes de inteligencia y patrullaje para descubrir que eran militares de Táchira, Apure y Barinas, y tuvieron que salir corriendo. Ahora también hay planes de sabotear el proceso, opositores se han ido a Europa y a Estados Unidos a reunirse para planear intervenciones, porque creen que sin Chávez murió la revolución, pero no, ninguno de los dos ha muerto. Todos aquí somos Chávez”.

Mientras tanto, una encorbatada delegación de Vietnam, con un inmenso arreglo floral para el exmandatario, se abre paso hacia la entrada de la Academia Militar. Román, hipnotizado, se va detrás de los asiáticos. En las escaleras quedan Alejandro Gaviria y su esposa Argelia Rojas, recién llegados de un viaje de nueve horas desde Carupa (estado de Sucre) para ver a su presidente fallecido. “En nuestra tierra Chávez estaba haciendo la planta procesadora de chocolate más grande de Latinoamérica y Pdvsa estaba instalando el gas gratis para la población. Yo, que vendo pan en bicicleta, acabé el bachillerato y voy pa la universidad Misión Sucre, vivo en una casa buena, me atienden gratis médicos cubanos y mis tres hijos estudian. Todo gracias al comandante”, dice Gaviria.

Argelia recuerda que en este Paseo de los Próceres —donde suelen hacerse los desfiles militares en Caracas y desde el martes colado de chavistas— solo había techo en la tribuna presidencial durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez. “Cuando llegó Chávez, no entendió por qué él tenía sombra y el pueblo no, así que puso techo en todas las tribunas. Con estos actos puso las ganancias del petróleo al servicio de los pobres”. ¿Y cuando el petróleo se acabe?… “Hay demasiado como para preocuparnos”.

La única forma de ir del Paseo de los Próceres al Panteón Nacional —donde está por terminarse el mausoleo de Bolívar y donde la mayoría de venezolanos clama porque sea enterrado Chávez— es en mototaxi. Las llamadas ‘motos del socialismo’ se cuelan por entre la marea roja que se ha tomado las calles de la capital. El Panteón está custodiado por la policía, que impide tomar fotos y evade las preguntas. “Hasta ahora, no tenemos órdenes de enterrar aquí a otro prócer”, dice el guardia de turno.

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