Empieza la contienda

Maduro tendría que dar continuidad al modelo chavista y evitar un colapso económico. Capriles aprovechará la inseguridad y la inflación para prometer un cambio de régimen.

“Aquí cumplimos las órdenes y luego cuestionamos las ideas”, dijo un líder socialista del barrio 23 de Enero, en Caracas, al ser preguntado sobre las posibilidades del triunfo de Nicolás Maduro en las elecciones presidenciales del 14 de abril. La orden que dio el fallecido presidente Hugo Chávez en diciembre fue votar por Maduro como su sucesor. Para lograrlo, el oficialismo deberá derrotar en las urnas al candidato opositor Henrique Capriles, quien anoche anunció que luchará voto a voto . Ambos inscribirán hoy sus candidaturas ante el Consejo Nacional Electoral (CNE).

El modelo de gobierno Chávez mejoró las condiciones de vida de millones de venezolanos que vivían en la miseria. Les entregó gratis vivienda, educación y salud. Por eso lo aman. Muchos votarán por Maduro, porque les conviene la continuidad de ese sistema que usa los ingresos del petróleo para subsidiar al pueblo. Maduro promete seguir haciéndolo, por eso la consigna más coreada en el Paseo de los Próceres de la capital es “con Maduro, el pueblo está seguro”.

A las 2:00 a.m. de ayer el presidente interino y candidato pasó estrechando manos por la kilométrica fila que hacen los chavistas para ver el féretro de su comandante en la Academia Militar. La imagen de Maduro que tiene esa marea roja es “la de un luchador que sabe lo que es ser discriminado y aguantar hambre”… la de un “guerrero fiel a la revolución”.

Luis Vicente León, director de la encuestadora Datanálisis, dice que Capriles, candidato de la opositora Mesa de Unidad Democrática, tendrá que aprovechar la campaña para lanzar ataques a su contrincante sobre la devaluación, el desabastecimiento, la inflación y la inseguridad. Esos ataques ya empezó a realizarlos anoche (ver nota arriba). En el anuncio de su candidatura sostuvo que no se podían dejar solos a los venezolanos que viven en la pobreza absoluta, a los que son víctimas de la inseguridad y a quienes les han expropiado sus negocios.

En el este y sureste de Caracas, donde está buena parte de la clase media y alta, hay un panorama distinto a la efervescencia popular provocada por la muerte del caudillo: calles desoladas y almacenes que guardaron sus productos por miedo a sufrir saqueos. Sin embargo, en esta zona, una vez Capriles anunció su candidatura se escuchó pólvora y pitos en las calles.

Para Alexander Guerrero, doctor en economía que escribe columnas en el diario El Universal, “no es que después de Chávez su modelo vaya a colapsar, es que ya colapsó. Inflación y escasez son signos de eso. La economía está paralizada. No hay acceso a la divisa. El 40% del PIB viene vía comercio exterior. Venezuela tiene reservas para atender la demanda de divisas tres o cuatro meses. Tiene que ponerse a vender oro, no solo petróleo, si quiere salir de la quiebra”.

¿Cómo salvar la economía? Guerrero dice que es necesario “que haya un cambio de régimen y que Capriles en la presidencia intente restablecer la libertad económica. Chávez, dedicado a expropiar y nacionalizar a dedo, destruyó el concepto de la propiedad privada, que es el eje de la libertad económica”.

Guerrero espera que gane Capriles, “porque si no gana, el país entrará en un conflicto económico y social inevitable”. Maduro como presidente tendría que dar continuidad al modelo chavista, para contentar a los que quieren seguir recibiendo lo que recibieron durante la era Chávez, y al mismo tiempo evitar la crisis. Reto difícil porque el modelo de su antecesor está basado en el rechazo al mercado y la propiedad privada, considerados un invento capitalista de la “democracia burguesa”.