El Mundo| 21 Ago 2008 - 10:33 am

Las familias inician un “calvario” psicológico tras reconocer a sus seres

Por: Agencia EFE
Desde que pisan el recinto ferial al que se trasladaron los cadáveres de las 153 víctimas del accidente aéreo de Madrid, los familiares de los fallecidos se enfrentan a un duro proceso para el reconocimiento de los suyos, que los psicólogos definen como un auténtico “calvario”.
Desconsuelo familiar
Foto: Agencia EFE
Los familiares de las víctimas lloran en la terminal T-4 del aeropuerto de Barajas, en Madrid, tras conocer la noticia del accidente del vuelo de Spanair 5022 que cubría la ruta Madrid-Gran Canaria y que despegaba esta tarde desde el aeropuerto cuando uno de los motores se incendió.

Nada más entrar en el lugar, los familiares son conducidos a una de las cuatro salas instaladas para recibirles, que están divididas por orden alfabético.

Allí les espera un psicólogo que les intenta poner en situación, tras explicarles que deben aportar la mayor cantidad de datos posibles sobre el familiar al que buscan para facilitar la identificación a los expertos forenses.

Un psicólogo de los servicios de Protección civil madrileños explicó que “cualquier dato” puede servir para la identificación del cadáver.

Un tatuaje, una prótesis dental o un simple anillo, -dijo-, pueden ser pistas que posteriormente son contrastadas con la información que poseen los forenses.

Algún familiar o allegado debe ofrecerse posteriormente como voluntario para acudir al pabellón en el que están depositados los cadáveres y confirmar o no la identidad de la persona que busca la familia.

Según comentó un testigo presencial, en ese pabellón hay cerca de un centenar de cadáveres, que están distribuidos con dos o tres metros de separación entre ellos.

En algunos casos, los familiares tienen que reconocer cuerpos seccionados y mutilados, según el mismo testigo, quien también asegura que algunos de los restos están recogidos en bolsas de plástico.

Frente a los cadáveres se han colocado sillas, y en el pabellón en el que se encuentran, que mide más de 7.000 metros cuadrados, entran y salen constantemente los vehículos y furgones de los servicios funerarios y policía científica.

Pero “el calvario psicológico”, tal y como lo definen algunos del personal médico que trabaja en el lugar, empieza cuando la persona asume que ha perdido a un familiar.

Decenas de psicólogos, voluntarios, médicos y asistentes sociales están a disposición de los afectados en un área especialmente habilitada para atenderles en la parte superior de otro pabellón del recinto ferial.

  • Agencia EFE | Elespectador.com

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Opinión por:

ariadna73

21 Agosto 2008 - 10:54am
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Acompaño a esas personas en su dolor y desde aquí les mando mi energía para pasar estos momentos tan duros.
Ari

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