El Mundo |29 Oct 2009 - 4:49 pm

Algunos estados de EE.UU. estudian qué hacer frente a la marihuana

Por: Kirk Johnson / The New York Times News Service

Cómo regularla para usos medicinales ahora que el gobierno federal decidió no ejercer acción judicial contra usuarios o proveedores.

Cultivo de marihuana
Foto: Archivo - El Espectador
Se estima que existen 160 millones de consumidores de marihuana en el mundo.   

Greeley, Colorado. Funcionarios de salud y de las fuerzas del orden en todo el país batallan para resolver cómo regular la marihuana para usos medicinales ahora que el gobierno federal ha decidido que ya no ejercerá acción judicial contra los usuarios o proveedores.

Durante años, desde que se aprobaron las primeras leyes para el uso medicinal de la marihuana a mediados de los 1990, muchos gobiernos locales y estatales podían estar confiados, si no es que ser displicentes, sabiendo que se controlaría a la yerba porque seguía siendo ilegal en la legislación federal, y los fiscales federales inflexibles no lo olvidarían.

Sin embargo, a raíz del anuncio la semana pasada del Departamento de Justicia en cuanto a que no ejercería acción judicial contra personas que usen marihuana con propósitos medicinales en los estados donde es legal, funcionarios locales y estatales dicen que ahora tendrán que hacer el trabajo ellos mismos.

Por ejemplo, en Nueva Hampshire, donde algunos legisladores estatales están considerando una ley para el uso medicinal de la marihuana, hay inquietud porque el departamento estatal de salud ya golpeado por los recortes presupuestales se vea muy presionado al administrar el sistema. En California, donde ha habido una explosión de proveedores de marihuana medicinal, las autoridades en Los Angeles y otras jurisdicciones están considerando un requisito para que todos los dispensarios operen sin fines de lucro.

"El gobierno federal dice que no la va a controlar, así que la única otra opción que tenemos es controlarla nosotros mismos", dijo Carrol Martin, integrante del Consejo Municipal en esta comunidad al norte de Denver, donde una prohibición de los dispensarios donde se usa marihuana estaba en la agenda de una reunión del Consejo el día después del anuncio federal.

Al menos cinco estados incluidos Nueva York y Nueva Jersey están considerando leyes para permitir el uso medicinal de la marihuana por medio de una legislación o referendos, además de los 13 estados donde ya existen. Aun cuando eso está sucediendo, veintenas de gobiernos locales en California, Colorado y otros estados han tomado la otra dirección e impuesto prohibiciones o moratorias a la distribución aun cuando la ley lo permite.

Algunos expertos en salud y en materia jurídica dicen que la decisión del Departamento de Justicia promoverá la propagación del uso medicinal de la marihuana porque funcionarios locales y estatales con frecuencia adoptan las sugerencias de las políticas federales. Eso, dijeron expertos, podría llevar a regulaciones más liberales en los estados que ya tienen dicho uso, y a que más electores y legisladores de otros estados vean con buenos ojos la idea de permitirlo.

Para los funcionarios elegidos que han temido verse débiles ante el crimen por apoyar cualquier tipo de uso legalizado de la marihuana, la nueva política podría proporcionarles apoyo para replantear el tema. "El hecho que los federales se estén desistiendo va a permitir cambios que van a hacer que sea más accesible", explicó Bill Morrisette, un senador estatal en Oregón y presidente de un comité que supervisa la ley sobre el uso medicinal de la marihuana en el estado. Morrisette dijo que espera un montón de propuestas en la Legislatura, incluido un plan que ya se había presentado para que el propio gobierno estatal cultive la marihuana, quizás en terrenos de la Penitenciaría Estatal en Salem. "Sería muy seguro", aseveró.

Aquí en Greeley, la ansiedad y el entusiasmo se manifestaron a medida que el Consejo Municipal consideró una prohibición de los dispensarios. La mayoría de quienes rindieron declaración en una audiencia, incluidos varios operadores de dispensarios, se opuso a la prohibición y habló de los beneficios terapéuticos de la marihuana y los impuestos que los propietarios de dispensarios estaban dispuestos a erogar para el presupuesto de Greeley, golpeada por la recesión.

Sin embargo, en el Consejo de siete integrantes, la cuestión fue el control. Martin, por ejemplo, dijo que odia ver la propagación de la marihuana, pero que han caído las barricadas. No obstante, dijo oponerse a una prohibición local de los dispensarios. "Si no tenemos ninguna regulación, entonces no la podemos controlar, y nuestros policías tienen las manos atadas", señaló Martin.

El alcalde Ed Clark, un ex policía, asumió la táctica opuesta apoyando la prohibición, que se aprobó por seis a uno. "Sí creo que los regulamos, al no permitir los dispensarios", explicó Clark. El telón de fondo del debate aquí en Colorado es una marcada proliferación de los dispensarios que usan marihuana y sus pacientes, en parte, debido a la decisión de julio de la Oficina de Salud estatal, de no imponer límites a la cantidad de pacientes que maneja cada proveedor de marihuana.

El procurador general del estado, John W. Suthers, dijo que el repliegue del gobierno federal, combinado con el aumento en la demanda, creó un vacío legal. "El Departamento de Justicia federal está diciendo que sólo te perseguirá si violas la ley estatal", dijo Suthers. "Pero en Colorado no está claro cuál ley es".

En contraste, en Nueva Hampshire, donde está programado que la Legislatura estatal se reúna esta semana para considerar la


invalidación del veto del gobernador y la aprobación de una ley sobre el uso medicinal de la marihuana, la reducción del gobierno ha empañado el debate.

El organismo estatal que sería responsable de autorizar los dispensarios de marihuana ha sido golpeada por los recortes presupuestales, comentó la senadora Sylvia B. Larsen, presidenta demócrata del Senado de Nueva Hampshire. Las inquietudes relacionadas con el departamento, dijo Larsen, han dificultado más encontrar los dos votos más en el Senado para una mayoría de dos terceras partes, necesaria para invalidar el veto del gobernador demócrata John Lync.

Está evolucionando una situación aún más extraña en Maine, que ya permite el uso medicinal de la marihuana y donde los habitantes votarán el mes entrante sobre una medida por la que se crearía un nuevo sistema de distribución y autorización.

A la propuesta sobre la marihuana, dijeron varios expertos en política, la ha eclipsado otra lucha sobre la votación por la que se invalidaría una ley estatal y se prohibirían los matrimonios del mismo sexo. El enfoque agregado es que los oponentes al matrimonio del mismo sexo, comentó Christian Potholm, un catedrático de gobierno en el Colegio Bowdoin, han reclutado a muchísimos jóvenes, socialmente conservadores, que, en conjunto, tienden a no estar preocupados por la expansión del uso medicinal de la marihuana.

"El voto entre los de 18 a 25 años estará sobre representado debido a la situación del matrimonio gay, tan sobre representado a favor del uso medicinal de la marihuana", señaló Potholm.

Algunos especialistas en temas jurídicos dijeron que el gobierno federal, al decidir no hacer cumplir sus propias leyes la posesión y la venta de marihuana siguen siendo delitos federales, ha introducido una variable impredecible al sistema de regulación de las drogas.

"El siguiente paso sería que un estado en particular decidiera legalizar totalmente a la marihuana", expresó Peter J. Cohen, un médico y abogado que imparte cátedra de legislación en salud pública en la Universidad Georgetown. Si los fiscales federales mantuvieran su distancia incluso en esa situación, dijo Cohen, la marihuana legalizada se volvería una realidad de facto.

Morrisette en Oregón dijo que piensa que esa situación exacta un estado que se mueva hacia la legalización, quizá Californiapodría influir mucho más pronto ahora, de lo que se pudiera haber imaginado incluso hace unas cuantas semanas. Y la recesión persistente sólo ayudaría, dijo, ya que los defensores de la legalización podrían prometer alivio para un sistema penitenciario sobre cargado, así como una inyección de ingresos fiscales para el presupuesto estatal.

  • Kirk Johnson / The New York Times News Service | Elespectador.com

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