Sarkozy se prepara para fracaso electoral en elecciones del domingo

En los comicios del domingo se espera una abstención del 50%, la más alta registrada en Francia.

Nicolas Sarkozy se prepara para un fracaso sonado en las elecciones regionales, cuya primera vuelta se celebra el domingo en Francia. Si hace dos semanas los sondeos pronosticaban un empate entre su partido, la UMP, y el Partido Socialista francés (PS), éste ha ido avanzando a lo largo de la campaña y ya se sitúa por encima, con un punto de diferencia.

El jefe del Estado ya se lo espera, y colocándose la venda antes que la herida, aseguró hace unos días: “Las elecciones regionales tendrán consecuencias regionales”. Es decir, no habrá crisis de Gobierno, ni baile de ministros ni medidas traumatizantes tras la previsible derrota. Incluso, en un intento de tranquilizar a su propio gabinete, en el último consejo de ministros, celebrado el pasado miércoles, aseguró a los ministros candidatos (hay cinco) que no deben preocuparse por el (previsiblemente mal) resultado que obtengan mañana. A Sarkozy ya le han salido críticas por esta especie de sordera a lo que se le avecina: “Se equivoca si no oye lo que se está levantando en este país, un viento de revuelta, de rechazo a su política”, asegura el dirigente socialista Pierre Moscovici.

En Francia, el domingo perderá Sarkozy, según los sondeos. Pero también la clase política en su conjunto: se espera una abstención del 50%, la más alta jamás alcanzada en unas elecciones francesas si se exceptúan las europeas. La crisis, el paro, el descrédito de los políticos, el hartazgo, una campaña aburrida y sucia, cuando no mezquina…Todo ha contribuido a que mañana la mitad de los franceses se queden en casa. El fenómeno llama tanto la atención que la revista dominical de Le Monde dedica su portada del viernes a este ejército de decepcionados ilustrada con el dibujo de un hombre sonriente tumbado al sol y un título elocuente: Elecciones regionales: ¿Por qué no irán a votar?

Sarkozy aseguró hace unos días que, como presidente de la República, desde el punto de vista institucional, su papel consistía “en no entrar en una campaña, en no interferir”. No lo ha cumplido: durante la semana pasada visitó fábricas y criticó la jornada laboral de las 35 horas --medida adoptada bajo Gobierno socialista-- como ejemplo de rémora para la productividad. Cuando le afearon su conducta poco neutral, Sarkozy replicó: “Ahora resulta que es la primera vez que yo visito fábricas…Mi trabajo es escuchar al pueblo y no estar encerrado en El Elíseo”.

No se ha encerrado, claro. De hecho, el sábado, precisamente, la víspera de las elecciones, aparece publicada en Le Figaro Magazine una larguísima entrevista suya en la que da algunas pistas sobre lo que será la segunda parte de su mandato, que termina en 2012. Ahí adelanta, por ejemplo, que tras el cambio del sistema de pensiones, que se llevará a cabo en otoño, habrá un cierto periodo de apaciguamiento en las reformas. A la izquierda de la UMP de Sarkozy, el partido centrista MODEM, comandado por el ex ministro François Bayrou, que ya cosechó un sonado revés en las pasadas elecciones europeas, celebradas en junio de 2009, con un 8,2%, se despeña aún más: las encuestas le otorgan solamente un magro 4,5%.

Y mucho más a la derecha, Jean-Marie Le Pen, presidente del Frente Nacional y cabeza de lista de la región Paca, disputará las que serán sus últimas elecciones antes de abandonar la jefatura del partido, cosa que hará a finales de 2010 o principios de 2011. Su hija, Marie Le Pen, también candidata por la región de Nord-pas-de-Calais, se juega la legitimidad de sucederle. Los sondeos dan al Frente Nacional un 8,2%.

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