Pinochet murió convencido de ser víctima de una injusticia, según su viuda

El dictador chileno Augusto Pinochet murió convencido de ser víctima de una gran injusticia, afirmó su viuda, Lucía Hiriart, cuando se aproxima el segundo aniversario de la muerte del general, ocurrida el 10 de diciembre de 2006.

"Se fue de este mundo convencido de la gran injusticia que se cometió en su contra", subrayó Hiriart en una entrevista que publica la revista chilena Qué Pasa, en su edición de este viernes.

"Creo que ese dolor se lo llevó. Lo calumniaron tanto (...)", añadió Hiriart, que estaba de cumpleaños cuando murió su marido en el Hospital Militar de Santiago y que recordó que ambos estaban contentos, porque les habían anunciado que Pinochet sería dado de alta.

"Viera usted lo bien que se veía en ese momento. Tenía los ojos chispeantes. Estaba feliz porque ese día, el de mi cumpleaños, se iba a la casa. Incluso minutos antes de que empeorara su salud, él se duchó y se lavó el pelo. Fue algo increíble, apenas unos minutos antes", recordó.

Lucía Hiriart mencionó las acusaciones por violaciones a los derechos humanos y por enriquecimiento ilícito, así como el abandono de sus antiguos partidarios, entre las injusticias que sufrió su marido, que "después de 17 años entregó el país en forma espléndida, de manera democrática".

Al morir, Pinochet, bajo cuyo régimen más de 3.200 chilenos murieron a manos de agentes del Estado y unos 28.000 fueron torturados, según informes oficiales, estaba procesado en el juicio sobre el origen de su fortuna y en varios casos de violaciones a los derechos humanos, vinculados a las Operaciones "Colombo" y "Cóndor".

La primera fue un montaje para encubrir la desaparición de 119 opositores y la segunda, una coordinación entre las dictaduras militares del cono sur para reprimir a los disidentes de forma conjunta.

Hiriart, en cuya opinión la Justicia nunca pudo encontrarle nada ilícito a su esposo, dijo que lo más difícil en estos dos años ha sido "la situación que no se concreta respecto de los dineros de mi marido y algunas propiedades", debido al embargo judicial que pesa sobre los bienes de Pinochet, en el marco de la investigación de su fortuna.

Lucía Hiriart, que ha sido definida como una mujer dura, el poder detrás del trono y como quien incitó al general a derrocar al presidente Salvador Allende en 1973, afirmó que si pudiera retroceder en el tiempo, le habría gustado que su marido "no hubiera tomado la decisión de conducir el país".

En cuanto a las violaciones a los derechos humanos, afirmó que "pudo haber existido equivocaciones y excesos en algunos lugares", pero consideró "difícil" que Pinochet se hubiese enterado.

"Piense usted si el Papa puede estar en conocimiento de lo que hace un sacerdote en Ovalle (pequeña ciudad del norte de Chile). Si él tiene un affaire o un romance con una niña (...)¡Cómo lo va a saber el Papa, pues!", ejemplificó.

También se quejó de la actitud del Ejército, pues a su juicio las cenizas de su marido, que están en la finca costera de Los Boldos, a 130 kilómetros al suroeste de Santiago, "tendrían que haber descansado en la Escuela Militar".

"Eso habría sido una consecuencia lógica de su trayectoria como militar y ex presidente de la república. Sin embargo, circunstancias ajenas a nuestra voluntad lo impidieron. Tal vez hubo debilidad de personas que aceptaron. Quizá lo hicieron porque se exponían a represalias. Uno no sabe", precisó.

De Michelle Bachelet, Hiriart, de 84 años, opinó que "no ha allanado mucho el camino a las mujeres" y que "tal vez no estaba muy preparada (para gobernar. En fin, a esa señora no la conozco".

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