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El Mundo 30 Mayo 2013 - 12:12 am

Tensión política en Venezuela

Colombia-Venezuela, nueva crisis bilateral

El canciller del vecino país, Elías Jaua, dijo que con el encuentro "se confirma que desde Bogotá hay una conspiración contra la paz en Venezuela”. Colombia responde con prudencia".

Por: Redacción Política
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La reunión de ayer entre el presidente Juan Manuel Santos y el líder de la oposición venezolana, Henrique Capriles, en la Casa de Nariño, generó una dura reacción por parte del Gobierno del vecino país, que a través de su canciller Elías Jaua consideró el encuentro como un “descarrilamiento” de las buenas relaciones entre los dos países, situación que, según dijo, obliga a “revisar” la participación de Venezuela como facilitador en el proceso de paz que se adelanta con las Farc en La Habana.

En declaraciones anoche a la televisión oficial, Jaua manifestó que la reunión “confirma “que desde Bogotá hay una conspiración abierta contra la paz de Venezuela” y señaló que su gobierno “lamenta profundamente” que Santos “haya dado ese paso”. Según él, se truncaron los esfuerzos que hizo el fallecido presidente Hugo Chávez durante 14 años por mejorar las relaciones bilaterales. “Las autoridades colombianas recibieron a una persona que desconoce las instituciones y eso es mala señal”, agregó.

Previamente, el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Diosdado Cabello, había calificado el encuentro Santos-Capriles como una “agresión” y advirtió que el Gobierno colombiano les puso una “bomba” a las buenas relaciones bilaterales, al reunirse con un “fascista y asesino” como Capriles. “Desde el Poder Legislativo rechazamos contundentemente esto, porque se trata de una conspiración contra Venezuela que encuentra en territorio colombiano y en el Gobierno colombiano apoyo (...) entendemos que es un plan de la derecha internacional, donde el presidente Santos es parte activa“, expresó Cabello, indicando que planteará al Parlamento que se pida oficialmente explicaciones a Colombia.

La reacción venezolana fue respondida con un lacónico pronunciamiento por parte de la canciller María Ángela Holguín: “(...) En aras de mantenernos alejados de la diplomacia de micrófonos que es tan dañina, trataremos este tema de manera directa con el Gobierno venezolano”.

Desde un comienzo, la visita de Henrique Capriles a Colombia para reunirse con el presidente Santos y las directivas del Congreso lucía incómoda. De hecho, tras el encuentro con el jefe de Estado no hubo declaración oficial de la Casa de Nariño. Sin embargo, a través de un comunicado expedido por su oficina de prensa, Capriles reveló que denunció ante el mandatario el “incumplimiento” de la auditoría de las elecciones presidenciales de abril pasado —que perdió con Nicolás Maduro por un estrecho margen—, la cual había respaldado la Unasur, así como la “falta grave de equidad institucional” en su país. 

Después, durante una corta rueda de prensa que ofreció tras su encuentro con las directivas del Congreso, Capriles explicó que venía al país en una gira internacional para pedir apoyo en la solicitud de realizar dicha auditoria pública a los resultados de las elecciones. “Maduro se robó las elecciones y la auditoría que se hizo fue una farsa. Vengo a pedirles a los colombianos que no dejen sola a Venezuela, que no crean que lo que allá pase no tiene repercusiones aquí”, expresó. 

Lo que se supo desde la Casa de Nariño fue que el presidente Santos sólo escuchó, pero no tomó posición frente a todo lo dicho por el jefe de la oposición venezolana. Mientras tanto, en los mentideros políticos se interpretó esa prudencia del jefe de Estado como una postura obligada ante la posición de Venezuela como uno de los países acompañantes en el proceso de paz con las Farc, por lo que Colombia no podía darse el lujo de ganarse la malquerencia del presidente Maduro.

De hecho, en los pasillos del Capitolio se escuchó decir que la tesis que Capriles les expuso a las directivas del Congreso que a Colombia le conviene más un proceso de paz con un gobierno “democrático” en cabeza de él, que uno apoyado por Maduro, pues eso podría dar pie a que las Farc se sintieran más respaldadas y radicalizaran sus posturas en la mesa de diálogos. Sin embargo, para el presidente del Senado, Roy Barreras, la dinámica de los diálogos de paz no puede depender de malestares o bienestares.

Sea como sea, la reunión Santos-Capriles ya provocó la desestibilización de las relaciones bilaterales que tanto esfuerzo costó recomponer después de la crisis vivida al final del gobierno anterior. Venezuela habría pedido el regreso a Caracas de Roy Chaderton, comisionado de Venezuela para el proceso de paz en La Habana, con el fin de evaluar si se sigue con la colaboración. Y al gobierno Santos le tocará, una vez más, nadar contra la corriente para evitar que la crisis se profundice. 

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