¿Cómo construye Israel sus colonias?

En las cimas de las montañas palestinas se levantan las viviendas para judíos que vienen del extranjero.

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha exigido el retiro inmediato de los asentamientos israelíes en Cisjordania, así como de los más de 520 mil colonos israelíes que viven en los territorios ocupados. La directora del grupo investigador del Consejo, la francesa Christiane Chanet, explicó que la construcción de asentamientos en suelo palestino constituye un “crimen de guerra”, aunque esto no implica directamente que la Corte Penal Internacional (CPI) decida tener la jurisdicción en este caso.

No es la primera vez que la ONU exige el fin del programa de asentamientos. Decenas de resoluciones de la máxima instancia internacional llaman a detener tanto la construcción de las colonias como del muro que serpentea en Palestina. Entre estas, la resolución 465 de 1980, emitida por el Consejo de Seguridad y en consecuencia de carácter obligante, establece que “la política y las prácticas de Israel de asentar partes de su población y nuevos inmigrantes (en los territorios palestinos y otros territorios árabes ocupados desde 1967, incluyendo Jerusalén este) constituyen una violación flagrante de la Cuarta Convención de Ginebra… y una seria obstrucción para el logro de una paz amplia, justa y duradera en el Medio Oriente”.

La Corte Internacional de Justicia (CIJ), en una opinión consultiva no vinculante, dijo desde 2004 que el muro israelí y su régimen de asentamientos, infraestructura y caminos exclusivos para israelíes constituyen una grave violación a la ley internacional y a las obligaciones de Israel como poder ocupante. La CPI, como dijo Chanet, considera los asentamientos un crimen de guerra.

Pese a la ley internacional, desde la Guerra de los Seis Días de 1967 -en la que Israel conquistó una parte de la Península del Sinaí, la Franja de Gaza, los Altos del Golán sirios y Cisjordania- la construcción de asentamientos ha aumentado. El informe recién divulgado por la ONU señala que se han construido alrededor de 250 colonias entre Cisjordania y Jerusalén este. En la última década la población de colonos creció a un ritmo anual mucho más alto (5,3%) que la población en Israel (1,8%). “El establecimiento de asentamientos en Cisjordania, incluido el este de Jerusalén, ha creado un red de construcciones e infraestructuras que conducen a una progresiva anexión, que impide el establecimiento de un Estado palestino unitario y viable y daña el derecho de la ciudadanía palestina a la autodeterminación”.

El artículo 47 de la IV Convención de Ginebra establece que la población bajo ocupación no tiene por qué verse afectada por dicha ocupación, ni por perder tierras o viviendas bien sea por anexión, explotación, confiscación o expropiación; el artículo 49 precisa además que la potencia ocupante no podrá efectuar la evacuación o el traslado de una parte de la propia población civil al territorio por ella ocupado. El Estatuto de Roma, en el artículo 8, literal b, establece también que “la transferencia directa o indirectamente por parte de la potencia ocupante de partes de su propia población civil hacia territorio que ocupa” es un Crimen de Guerra procesable por la CPI.

Desde Hebrón, una ciudad al sur de Cisjordania, Jonathan Michel –miembro de la organización Ecumenical Accopainment Programme in Palestine and Israel (EAPPI)- habla a El Espectador sobre cómo funciona el plan de asentamientos del gobierno israelí que viola sistemáticamente, según la ONU, las leyes mencionadas.

Michel dice que los procedimientos para levantar asentamientos en suelo palestino varían según la ubicación (aunque la mayoría están ubicados en las zonas rurales, hay otros al interior de ciudades como Hebrón). “Básicamente, el gobierno israelí tiene dos grupos de colonos, el primero es como un grupo de avanzada que llega a los lugares y pone carpas o caravanas y están ahí alrededor de uno o dos meses, todo el tiempo custodiados por los militares israelíes. ¿Cómo escogen la tierra? No está del todo claro, pero siempre tratan de buscar áreas que estén cerca de antiguos asentamientos y en la cima de las montañas, como punto estratégico. Ya cuando los palestinos se han empezado a retirar del lugar y disminuyen los incidentes de violencia, empieza a llegar el segundo grupo de colonos, que no son tan agresivos como los primeros. Estos empiezan a construir sus casas y demás, siempre cuidados por el ejército israelí”.

El argumento más común de las fuerzas israelíes para justificar los asentamientos, dice Michel, es que las tierras palestinas son “tierras libres, porque los palestinos muchas veces no tienen papeles para justificar que esas tierras pertenecen a sus familias, pues la zona antes fue del imperio otomano y después del británico, y en todo ese tiempo los palestinos no tenían papeles para certificar la tierra. Eran grandes extensiones de terreno que no estaban delimitadas. Como ahora no tienen papeles para justificar su propiedad ante la ley israelí, el Estado de Israel frecuentemente argumenta que puede tomar las tierras porque no pertenecen a nadie en términos legales”.

Desde que los colonos se asientan en la tierra, cuenta Michel, empiezan a hacer una planificación urbana y consideran que el terreno es de ellos, con el apoyo del ejército de su país, que mediante la fuerza (“demoliciones, órdenes de no continuación de la construcción de las viviendas existentes, desaolojos…”) va expulsando a la gente que vivía ahí antes. Las colonias se van construyendo de manera estratégica para que estén conectadas entre ellas, y hay entre ellas carreteras exclusivas para colonos, lo cual fragmenta la continuidad territorial del estado palestino.

Los israelíes que viven en los asentamientos son en su mayoría extranjeros judíos, que por lo general estudian y trabajan en Israel. Los colonos, según la ley militar israelí, pueden portar armas. El comportamiento de los colonos israelíes con los palestinos, según Michel, depende del lugar. “Acá en Hebrón son bastante agresivos. En la zona de Nablus y Rammallah hay quizás menos violencia. Los militares que están al servicio de la custodia de asentamientos, inmediatamente intervienen en favor de los colonos cuando hay conflicto, reprimiendo a los palestinos. En general, en los colonos se percibe un nacionalismo muy extremista, toda una idea de recuperar su tierra prometida”.

Semanas después de que Palestina fuera reconocido como Estado no miembro de la ONU (el 29 de noviembre de 2012), Israel aprobó el Plan E1. Dicho plan, antes detenido por la presión del expresidente estadounidense George W. Bush, consiste en construir tres mil colonias entre Jerusalén Este y los asentamientos de Ma’ale Adumin, lo que partiría el norte y el sur de Cisjordania, impidiendo la continuidad geográfica del Estado palestino, ya dividido en dos (porque el corredor entre Cisjordania y la Franja de Gaza acordado en Oslo en 1993, fue luego cerrado por Israel).

EAPPI tiene un equipo de acompañamiento del proceso del plan E1, que ha podido comprobar que las autoridades israelíes ya están demoliendo casas y procediendo con la construcción, a pesar de la oposición de la comunidad internacional, que ha considerado este programa ilegal. “El Estado israelí no dice abiertamente que está comenzando a construir, dice que es solo una planificación para el futuro, pero en la realidad están demoliendo casas y expulsando familias que están en esa área hacia campos de refugiados y otros lugares”, asegura Michel.

El asesor político de la Misión Especial de Palestina en Colombia, Alexander Montero, añade que Israel ha utilizado los asentamientos como “una política sistemática para romper la integridad territorial de Palestina y así hacer inviable un Estado. En segundo lugar, Israel aprovecha los asentamientos para hacerse con el control de territorios que tienen un valor estratégico militar o de recursos como el agua. En tercer lugar, Israel utiliza los asentamientos como un arma a utilizar en una futura negociación por cuanto afirmará, sobre la base de la presencia física ilegal de israelíes en suelo palestino, que requiere cierto control territorial adicional. Por último, Israel utiliza la política de construcción de asentamientos como una forma de extorsionar a Palestina – y ahora a la comunidad internacional-. En otras palabras, si alguien pretende criticar a Israel o intentar frenar su comportamiento criminal, Israel de inmediato responde con una andanada de nuevos asentamientos”.

En efecto, el mismo día que se publicó el informe de la ONU Israel aprobó la aprobó la construcción de 346 nuevas viviendas dentro de Cisjordania. Mientras se hizo la investigación previa al informe, el gobierno israelí negó cualquier cooperación y autorización para entrar en los territorios palestinos a la comisión de la ONU. Chanet afirmó que las entrevistas con las víctimas de la ocupación israelí tuvieron que hacerse desde Jordania.

Israel no va a detener la construcción de asentamientos tras el informe de la ONU. “El único modo de resolver todos los asuntos pendientes entre Israel y los palestinos, incluido el de los asentamientos, es a través de negociaciones directas sin precondiciones”, ha dicho Yigal Palmor, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel. “Medidas contraproducentes, como este informe que tenemos ante nosotros, sólo entorpecerán los esfuerzos por encontrar una solución sostenible al conflicto árabe-israelí. Tristemente, el Consejo de Derechos Humanos se distingue por sus visiones parciales y tendenciosas sobre Israel. Este último informe es sólo un desafortunado recordatorio de ello”.