Corea del Norte mantiene su desafío nuclear un mes después de las sanciones

Estados Unidos se prepara ante un eventual ataque del joven e imprevisible Kim Jong-un.

Corea del Norte, el hermético régimen comunista, persiste en sus amenazas nucleares, a pesar del incremento de la presión internacional, un mes después de que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobara nuevas sanciones.

Las penalizaciones de la ONU aprobadas el 7 de marzo con el apoyo unánime de todos sus miembros, incluido su histórico aliado China, en represalia a la tercera prueba atómica del régimen, han provocado no solo mayores restricciones de índole económica sobre Pyongyang sino que han ahondado en su prolongado aislamiento.

Desde entonces, Corea del Norte no ha hecho sino radicalizar su discurso y amenazar con un iniciar un conflicto armado, lo que ha derivado en una peligrosa escalada militar en la región.

La condena del régimen del joven e imprevisible Kim Jong-un a la nueva resolución sancionadora del Consejo de la ONU y su rechazo ante el inicio de unas maniobras militares conjuntas de EEUU y Corea del Sur en la zona, vino acompañada del anuncio de aumentar su capacidad nuclear y de iniciar una "guerra sin cuartel".

El incremento de la vigilancia y la presencia militar ha provocado, en apenas un mes, que EEUU haya desplegado en la zona buques de guerra equipados con sistemas antimisiles, aviones espía con capacidad atómica, submarinos nucleares, cazas F-22 e incluso una plataforma naval para vigilar movimientos en el Norte.

La "amenaza real" que supone Corea del Norte para washington también se ha disparado con las informaciones reveladas recientemente por sus servicios de inteligencia, que indican que Pyongyang habría colocado en lanzaderas móviles dos misiles Musudan, cuyo alcance se estima en unos 4.000 kilómetros.

Además, la designación como objetivo de sus ataques a las bases estadounidenses en suelo japonés, provocó que hoy fuentes gubernamentales niponas hayan informado del inicio próximamente de los preparativos para activar el protocolo que permita neutralizar el posible lanzamiento de misiles provenientes de Corea del Norte.

Seúl también anunció hoy la cancelación del encuentro programado en Washington para el próximo 16 de abril entre los dos principales generales de ambos ejércitos, ante la posibilidad de que Pyongyang cumpla sus amenazas.

En este sentido, el régimen instó a las delegaciones y embajadas extranjeras en suelo norcoreano a evacuar el país el próximo miércoles al no poder garantizar su seguridad, lo que ha provocado que Seúl no descarte en esa fecha una prueba de misiles.

"Nos estamos preparando para ello, pero dejando todas las posibilidades abiertas", anunció hoy Kim Haing, la portavoz presidencial surcoreana.

A pesar de que Seúl no ha detectado por el momento en Corea del Norte "señales de una guerra a gran escala", advirtió de que, en el caso de producirse ataques en la península, "deberán prepararse para represalias".

Según la portavoz, detrás de las amenazas de Pyongyang se encuentra una estrategia para presionar al Gobierno y para impulsar nuevamente el diálogo para su desnuclearización, instando a Washington a que mande un enviado especial, a China y Rusia a que hagan de mediadores y a Corea del Sur a ofrecer diálogo.

La tensa espera ha provocado que el Pentágono haya cancelado el programado ensayo en EEUU de un misil balístico intercontinental en California, con el objetivo de que Corea del Norte no pueda malinterpretar su acción en medio de la tensión y en sus esfuerzos por rebajar el clima.

Mientras, en el país comunista, al igual que sucedió ayer, se vivió hoy una jornada de aparente calma y el editorial del periódico del régimen, Rodong Sinmun, invitaba a los norcoreanos a disfrutar de la vida y convertir al país en un lugar "más bello y mejor en el que vivir", sin importar "lo grave de la situación, ni lo desesperados que estén los enemigos".

A la espera de conocer la decisión que tomará el régimen, queda la incógnita de saber si, tras el parón del fin de semana, Pyongyang autorizará el paso al complejo industrial de Kaesong, único proyecto intercoreano vigente, y cuya entrada permanece cerrada desde el pasado jueves.

Ubicado en territorio norcoreano a escasos kilómetros de la frontera con el Sur, el polígono de Kaesong acoge a 123 empresas surcoreanas, que están cesando paulatinamente su actividad ante la falta de suministros y otros efectos adversos provocados por el bloqueo fronterizo del vecino del Norte.