De Rusia viene un barco cargado de...

Una semana después de que Nicaragua anunciara que busca embarcaciones para defender el mar que le ganó a Colombia en el litigio ante La Haya, un imponente buque militar ruso desfiló por aguas de ese país. El Espectador lo recorrió.

El anuncio iba en serio. Eso es lo que parecen evidenciar los recientes movimientos nicaragüenses luego de que el jefe del Ejército, general Julio César Avilés, señalara hace una semana que su país estaba visitando astilleros de varios países en busca de ofertantes de embarcaciones con el objetivo de defender las aguas en el Caribe que la Corte Internacional de Justicia le adjudicó tras un largo pleito con Colombia.

La versión sobre la estrategia nicaragüense, documentada por El Espectador en su edición del 11 de agosto, generó toda suerte de elucubraciones en Colombia, en momentos en que desde Bogotá se trazaba el camino a seguir frente al fallo que la Corte profirió en 2012 contra la nación suramericana. La impresión que las declaraciones de Avilés suscitaron en Bogotá era la de que Nicaragua se está preparando para reducir su desventaja militar frente a Colombia. Y eso, en momentos de tensión, no dejaba de causar controversia.

Pero justo cuando las voces de la diplomacia y la academia llamaron a mirar con más calma la situación, un enorme buque ruso, de más de 187 metros de longitud y con 520 marineros bajo el mando del capitán Aleksey Ousyennikov, surcó, hace cuatro días, las aguas nicaragüenses en el Pacífico, acompañado de anuncios sobre el respaldo irrestricto a ese país. Azar o no, mientras en Bogotá crecía la preocupación por los anuncios armamentísticos de Managua, el presidente nicaragüense Daniel Ortega era recibido con 21 cañonazos de salva a bordo del buque, el portamisiles Moskva, al que se subió acompañado por Avilés y destacados miembros de su Ejército y Fuerza Naval.

Ortega realizó un recorrido por la embarcación y manifestó que es el momento de buscar la paz y no la agresión, mencionando a Egipto y Siria, pero sin hacer alusión a Colombia, ni al diferendo limítrofe que alimenta la distancia entre las dos naciones.

Pese a que distintos medios internacionales señalaron esta semana que Rusia podría ser el proveedor de algunas de las ocho embarcaciones patrulleras que Nicaragua busca, el subjefe de la embarcación rusa Moskva, Vladimir Ruban, expresó que no había todavía una solicitud específica y que todo dependería de “una decisión política entre el gobierno de Nicaragua y el de Rusia”.

Entre tanto, Ousyennikov explicaba a la prensa nicaragüense que el buque “tiene armas de todo tipo”, desde torpedos y cohetes de larga distancia (que llegan hasta unos 600 kilómetros), hasta cañones que pueden alcanzar 60 kilómetros de radio y un equipo especial de inteligencia por radio. También posee equipos de comunicación satelital para “atacar cualquier amenaza”. Está preparado para defensa ‘ante cualquier ataque en cualquier territorio’.

La embarcación presta servicio desde 1983 y es considerada el buque insignia de la flota rusa en el mar Negro. Zarpó el pasado 3 de julio desde su base en Rusia para llevar a cabo una expedición de tres meses por el océano Atlántico y el mar Caribe. Tras permanecer una semana en La Habana, Cuba, llegó el pasado 12 de agosto a Nicaragua, a Puerto Corinto, a 150 kilómetros de Managua, en la costa Pacífica. Después de continuar su misión por varios países, se estima que llegue en noviembre a Rusia.

¿Y en qué tipo de tareas puede apoyar el Moskva a Nicaragua? El subjefe Ruban resaltó que existe la disposición de la lucha contra el narcotráfico: “Vamos a apoyar al Ejército de Nicaragua para conseguir la paz, dentro de su país y la región”. Incluso suministrarían armamento corto que no esté prohibido en la región, capacitación a sus fuerzas militares y, por supuesto, embarcaciones. En palabras de Ruban: “Todo lo que Nicaragua necesite; hay disposición de ayudarles”.

Consultado sobre el conflicto con Colombia, el capitán de navío Aleksey Ousyennikov se mostró prudente y aclaró que la intención de su país no es participar en conflictos. “(...sólo) mostramos que Rusia y Nicaragua son dos países amistosos”. Las muestras de fraternidad fueron de inmediato agradecidas por un Ortega complacido: “Nos sentimos contentos con la visita de la Armada de la Federación Rusa, que, al igual que nosotros, busca la paz”, manifestó el mandatario en el discurso de despedida al buque, que ahora está llevando el mismo mensaje de apoyo al otro aliado clave de Rusia en la región: Venezuela.

Ortega remató con una frase que enfatizaba el buen momento de las relaciones con la ahora occidentalizada potencia exsoviética. Dijo que también está ‘unido’ con su homólogo de Rusia, Vladimir Putin, “en la lucha por la paz (...) para que la paz reine en el mundo”.