EE.UU. alerta a misión de observadores en Siria

Advirtió que corren peligro si la violencia continúa.

La embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Susan Rice, mostró la preocupación de su Gobierno ante la persistencia de la violencia en Siria y alertó de que el envío de una misión completa de observadores de Naciones Unidas al país árabe podría peligrar si no se respeta el plan de paz.

"Si la violencia continúa y el alto el fuego no se respeta, esa situación nos hará cuestionar la idoneidad y viabilidad de enviar una misión completa de observadores" a Siria, dijo a la prensa la diplomática estadounidense, que preside este abril el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Un grupo de seis observadores llegó el domingo a Siria para supervisar el pleno cumplimiento del plan de paz del enviado especial Kofi Annan, después de que el Consejo de Seguridad aprobase el sábado unánimemente su primera resolución sobre la crisis, con el envío inicial de 30 observadores militares no armados.

El máximo órgano internacional de seguridad está pendiente de autorizar más adelante, si se dan las condiciones sobre el terreno, una misión completa de observadores en la nación árabe.

Rice mostró la "satisfacción" de Washington ante la entrada a Siria del equipo inicial de observadores de la ONU, pero destacó que está "gravemente preocupada ante la continuación de la violencia" en los últimos días en el país árabe.

"Parece que el Gobierno sirio continúa intensificando los bombardeos en los últimos días, particularmente en Homs, y se ha detectado violencia esporádica en otras partes del país", explicó la diplomática a la salida de una reunión del Consejo.

Se trata de una situación "absolutamente inaceptable y contraria a los compromisos contraídos por el Gobierno de Siria con el enviado especial y con la comunidad internacional", afirmó Rice.

Pese a la entrada de los primeros observadores, la oposición siria ha denunciado este lunes que las fuerzas del régimen sirio continúan su ofensiva sobre localidades en las provincias de Idleb (norte), Hama y Homs (centro), unas operaciones que han dejado más de una decena de personas muertas.

El plan de paz de Annan para Siria estipula el fin de la violencia, la liberación de los detenidos arbitrariamente, el repliegue de las tropas y armamento pesado de las ciudades, garantías para el suministro de ayuda humanitaria y la apertura de un diálogo político, entre otros puntos.

Desde que comenzaron las protestas contra el régimen de Bachar al Asad, en marzo de 2011, más de 9.000 personas han muerto, 200.000 se han visto desplazadas a otros lugares del interior del país, y unas 30.000 se han refugiado en los estados limítrofes, según datos de la ONU.