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El Mundo 19 Feb 2013 - 9:42 pm

Ecos del regreso del presidente Hugo Chávez a Venezuela

El futuro del chavismo

La institucionalización del proyecto bolivariano centrará la agenda política venezolana. El objetivo: consenso nacional para desligarlo de la personalidad del líder.

Por: Fernando Harto de Vera*
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El vicepresidente venezolano, Nicolás Maduro, saluda a los seguidores de Chávez a las afueras del hospital militar. / AFP

“Siempre se vuelve al primer amor”, decía el tango, y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez regresó, como él mismo dijo en su cuenta de Twitter, con su “amado pueblo”. Finalmente se produjo el acontecimiento que desde hace más de dos meses una parte de los venezolanos temía y otra parte anhelaba. A partir de aquí se abre un período en el que se tendrán que responder los muchos interrogantes que se abrieron durante la estancia del presidente en Cuba.

En primer lugar, está por verse cuál es el estado de salud de Chávez. Que los médicos hayan autorizado su traslado significa que hay una evidente mejoría y que el proceso de recuperación del paciente avanza. Sin embargo, hay dudas razonables sobre si la recuperación avanzará lo suficiente como para permitirle asumir el cargo en condiciones óptimas para ejercerlo hasta 2019.

Si este no fuera el caso, el otro escenario que se abre es la renuncia del presidente y la convocatoria a elecciones. Previsiblemente, el carisma de Chávez, acrecentado por la afectividad que su enfermedad despierta, sería un poderoso recurso que le permitiría al vicepresidente Maduro repetir el triunfo electoral del pasado mes de octubre, incluso con mejores resultados.

Sea uno u otro el desenlace, en cualquier caso la agenda política venezolana va a tener un asunto que centrará el futuro más inmediato: la institucionalización del proyecto bolivariano. La unificación del chavismo con la creación del Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV) ha sido un paso en esa dirección. Condición necesaria pero no suficiente. La tarea de la institucionalización del “socialismo del siglo XXI” es un proceso que requiere la construcción de un consenso nacional que tenga como objetivo desligar el proyecto de cambio de la personalidad del líder. En términos de Weber, sería abordar la tarea de pasar de la “dominación carismática” a la “dominación legal-racional”. Sólo si este proceso se culmina con éxito, los cambios que Venezuela ha vivido desde 1999 se consolidarán, permitiendo que las cotas de bienestar social que los sectores populares han venido disfrutando no hayan sido “flor de un día”.

La tarea no es fácil. Por un lado, la oposición venezolana continúa instalada en un discurso que niega al proyecto bolivariano la legitimidad que tanto su origen electoral como el ejercicio de su gestión le otorgan. Cierto es que el estilo de gestión de Chávez no ha sido el de un demócrata a cabalidad. Pero no menos cierto es que durante sus mandatos la oposición, a pesar de su intento golpista de desalojarlo del poder, ha gozado de libertad para desarrollar su actividad política. Por eso es importante para la consolidación institucional que esta oposición logre pasar de considerar al chavismo como enemigo y pase a considerarlo como adversario. Al enemigo se le niega el derecho a existir y por eso lo único que cabe es su aniquilación. Al adversario sí se le admite su derecho a existir, construyéndose con él una relación conflictual pero dando por hecho que con él hay que convivir. Eso es lo que ha hecho el proyecto bolivariano. Falta por ver que la oligarquía admita que no es posible volver a épocas pasadas en las que los de abajo no tenían presencia en la arena pública.

Por otra parte, una segunda fuente de dificultades viene del lado del oficialismo. La coalición de fuerzas que apoya el proyecto bolivariano da la sensación de que su cohesión viene más de su apoyo incondicional al líder que de un consenso fuerte en torno al proyecto. Un debate interno que clarifique, fortalezca y cohesione a la izquierda venezolana es ineludible si este actor político quiere superar el reto de un chavismo sin Chávez.

 

* Profesor de ciencia política de la Universidad Complutense de Madrid.

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