¿Falsos positivos en Israel?

En al menos 15 casos registrados por Amnistía Internacional, palestinos fueron dados de baja sin que supusieran ninguna amenaza aparente. La muerte de Abdel Fattah al-Sharif es una de las pocas investigadas.

Manifestantes sostienen afiches con los rostros de Abdul Fatah al-Sharif (izquierda) y Elor Azaria (derecha).
Manifestantes sostienen afiches con los rostros de Abdul Fatah al-Sharif (izquierda) y Elor Azaria (derecha). AFP

En marzo del año pasado, una oenegé israelí publicó un video diciente: en él, el soldado Elor Azaria, por entonces de 19 años, le descerraja un disparo en la cabeza a un hombre llamado Abdel Fattah al-Sharif, que está tendido en el suelo. Once minutos antes, Sharif y un compañero habían atacado con cuchillos a un soldado israelí en un punto de control en Hebrón. Elor Azaria y su compañía dieron de baja al segundo e hirieron a Sharif, que quedó inmóvil y se desangraba. De modo que en el momento en que Azaria lo asesinó, en ese preciso momento, mientras las ambulancias atendían al soldado israelí herido, ya había pasado un tiempo prudente y Sharif estaba indefenso y neutralizado. Por eso, una corte militar de su país lo declaró ayer culpable y dará su sentencia en un mes. Podría enfrentar 20 años de cárcel.

El juicio dividió a Israel. Neftalí Bennett, ministro de Educación y representante de la derecha más rigurosa en Israel, dijo que Azaria debía ser perdonado, puesto que no había cometido un crimen sino que había anulado a un “terrorista”. Quienes precedían la corte militar, descreyeron de los argumentos que desglosó la defensa del soldado: que Sharif tenía un cuchillo —en cualquier caso, estaba a una distancia prudente y sin mayores posibilidades de atacar—, que Sharif podría haber tenido un cinturón bomba —no lo tuvo— y que Azaria se encontraba en un estado de estrés —descartado—. Tras una lectura de dos horas, en la que se desarrolló cada pieza de la investigación, la jueza y coronel Maya Heller dijo que Azaria asesinó a Sharif sólo por venganza. “Su motivo para disparar fue que el terrorista merecía morir”.

La acusación contra Azaria es una rareza en el sistema penal militar de Israel: es la primera condena a un uniformado en servicio desde 2004. De acuerdo con Yesh Din, una oenegé de izquierda, de 186 casos de agresiones y asesinatos contra palestinos, la justicia israelí ha abierto investigación en 21 casos y dictado sentencias en cuatro. En septiembre del año pasado, la organización Amnistía Internacional detalló 20 casos en los que habría habido un exceso de fuerza por parte del ejército israelí contra palestinos. De esos casos, al menos 15 pertenecían a ciudadanos palestinos que no representaban, en ese justo momento, una amenaza para las fuerzas de seguridad, y a pesar de ello fueron asesinados.

Philip Luther, director para Oriente Medio y el Norte de África de dicha organización, aseguró por entonces: “Desde el ascenso de la violencia en Israel y en los Territorios Palestinos Ocupados el año pasado (2015), ha habido un preocupante aumento de asesinatos ilegales por parte de las fuerzas israelíes, impulsado por una cultura de impunidad”.

Desde octubre de 2015, los soldados israelíes han sido los responsables de la muerte de al menos 244 palestinos. Algunos de ellos han atacado a las fuerzas israelíes —sobre todo ataques con cuchillos y armas de fuego— y otros sólo han sido manifestantes o personas que se encontraban en un área de enfrentamiento. Un portavoz militar dijo a la agencia EFE que el caso de Azaria es “aislado y excepcional”. El padre de Sharif (que tenía 20 años cuando fue asesinado) dijo: “(Azaria) debe ser condenado en esta corte como son condenados los palestinos: con una sentencia de por vida, tortura y después muerto en un refrigerador”.

En 2014, Amnistía Internacional reportó 19 casos donde habría habido uso excesivo de la fuerza. Según Human Rights Watch, desde octubre de 2015 numerosos funcionarios públicos de Israel han “animado a soldados israelíes y a la policía a matar a palestinos sospechosos de atacar israelíes incluso cuando no son una amenaza”. De acuerdo con sus cifras, hay al menos 150 casos en los que niños y adultos fueron asesinados bajo la mera sospecha de que atacarían a un israelí. Moshe Edri, comandante de la policía de Jerusalén, ha dicho: “Todo aquel que apuñale o hiera a gente inocente debe ser asesinado”. Lo dijo después de que las fuerzas israelíes asesinaron a un joven de 16 años, sospechoso de haber atacado a un israelí.