Publicidad
El Mundo 13 Mar 2012 - 10:00 pm

Las encuestas no favorecen a Sarkozy

Haciendo cuentas

Cuarenta días antes de las elecciones, los dos candidatos principales a la presidencia francesa calculan sus movimientos.

Por: Ricardo Abdahllah / París
  • 1Compartido
    http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/haciendo-cuentas-articulo-332199
    http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/haciendo-cuentas-articulo-332199
  • 0
insertar
El presidente francés, Nicolás Sarkozy, habla con las empleadas de una fábrica en la ciudad de Fougeres, al occidente del país. / AFP

Domingo 11 de marzo, diez de la mañana. En la autopista que lleva de París al aeropuerto Charles de Gaulle, se alinean sin hacer trancón, decenas de buses del tipo que se alquila para las excursiones escolares. En lugar de estudiantes llevan militantes de la UMP, el partido presidencial, su destino es el Parque de Exposiciones de Villepinte, donde Nicolas Sarkozy ha previsto la principal manifestación pública de su campaña a la reelección. “Estamos viajando desde las seis de la mañana”, comenta una mujer que baja de un autobus que viene del norte de Francia, “pero vinimos para mostrar que no son los intelectuales de los periódicos los que deciden quién será el presidente”.

El premier ministro François Fillon, en una de las cerca de treinta intervenciones programadas antes de la de Sarkozy, retoma el argumento al llamar al “gran pueblo de Francia” a no dejarse guiar por el “pequeño París”. El secretario general del partido presidencial, Jean-François Coppé, va más lejos “Los invito a no leer las encuestas”, dice al auditorio.

Las encuestas son una de las principales preocupaciones del equipo de campaña. Si bien el anuncio oficial de la candidatura, el pasado 15 de febrero, le permitió reducir su distancia frente al candidato socialista François Hollande, Sarkozy aún aparece segundo por estrecho margen en la primera vuelta (el 22 de abril) y perdiendo por más de dieciséis puntos porcentuales en la segunda el 6 de mayo.

El eco dado al abucheo que lo obligó a refugiarse en un bar en su reciente visita a Bayona, en el país vasco francés, su declaración en el sentido de que en caso de perder abandonaría la política y la rebelión de los periodistas de Le Figaro, quienes en una carta abierta anunciaron que, a pesar de trabajar para un medio de derecha, no estaban dispuestos a perder la objetividad en favor de Sarkozy, también parecen jugar contra las aspiraciones presidenciales.

En esas condiciones, el equipo de François Hollande prefiere ir despacio: “No habrá movimientos espectaculares antes de la primera vuelta, porque el paso a la segunda está asegurado”, afirma un parlamentario dentro de la campaña del socialista, que sabe que en la segunda vuelta es casi seguro que los votantes del Partido Verde y el Frente de Izquierda (cuyos candidatos suman 11%) se sumarán a Hollande.

“Pero además”, señala el parlamentario, “hay ciertos grupos en su propio partido que prefieren que Sarkozy pierda, así podrán aspirar al poder en 2012. En cambio si gana, habrá un presidente de izquierda en 2017 y ellos deberán esperar diez años. Es como un juego de poker, todo mundo blufea”.

Sarkozy podría en cambio contar con los votos de la derecha moderada, incluso con los de su enemigo mortal Dominique de Villepin, pero entre todos suman apenas el cinco por ciento, lo que no le bastaría para sobrepasar al candidato de izquierda. En cuanto a los votos del centrista Modem, es posible que tras la primera vuelta se repartan por mitades, como ocurrió en el 2007, cuando el candidato François Bayrou, a pesar de no dar instrucciones a sus seguidores, declaró que “no votaría por Sarkozy”.

La clave son entonces los votos de la candidata del ultraderechista Frente Nacional, Marine Le Pen, que espera repetir la sorpresa que su padre dio en el 2002 cuando sobrepasó al candidato socialista Leonel Jospin y compitió contra el presidente saliente Jacques Chirac.

¿Los franceses podrían esta vez tener una segunda vuelta entre el Frente Nacional y el candidato socialista? Los militantes presentes en la sede de campaña de Marine Le Pen prefiere evitar la comparación, pero se muestran optimistas. Tampoco ellos creen en las encuestas.

“Puede que tengan razón” dice el encargado de cubrir la campaña de Sarkozy para un diario francés “a la hora de las encuestas la gente tenía cierto pudor para confesar que pensaban votar por Jean-Marie Le Pen y no sabemos si ese pudor lo conservan para hablar de su hija”.

Para ganar en la segunda vuelta, asegurarse su supervivencia en la primera u ofrecer una opción a los electores del Frente Nacional en caso de que su candidata no obtenga antes del próximo 18 de marzo los quinientos “padrinos políticos” que requiere para poder inscribirse, Sarkozy se ha aproximado a varios de los temas tradicionalmente abordados por las dos generaciones de los Le Pen, entre ellos la limitación al poder de las instituciones europeas, y las críticas a la inmigración.

En el primer campo y a pesar de insistir sobre su amistad con Ángela Merkel y de que la prensa francesa denunció la semana pasada un complot de los jefes de estado europeos de derecha para no aceptar las visitas de Hollande, Sarkozy sorprendió al anunciar no sólo su intención de endurecer las políticas de control al espacio Schengen, sino de tomar decisiones unilaterales, incluido el restablecimiento de los controles en las fronteras, en caso de que las negociaciones europeas en ese sentido no avancen con la rapidez esperada.

Respecto a la inmigración y los extranjeros, si los anuncios iniciales estuvieron a cargo de su ministro del interior, Claude Guéant, quien ha insistido sobre la “delincuencia extranjera” y afirmado que “no todas las civilizaciones tienen el mismo valor”, el candidato-presidente retomó personalmente una polémica lanzada por Le Pen sobre el consumo en Francia de carne halal (de animales abatidos según el rito musulmán) anunciando que obligaría a que cada pieza de carne vendida en Francia fuera etiquetada para identificar su origen religioso y a afirmar, el pasado 6 de marzo, que “la carne halal es la principal preocupación de los franceses”.

La negativa de los dos candidatos principales a verse cara a cara en un debate antes de la primera vuelta, presagia que los enfrentamientos serán indirectos como ha ocurrido hasta entonces con Hollande debatiendo contra Alain Juppé y Sarkozy enfrentando al socialista Laurent Fabius o a la excandidata Segolène Royal. También habrá lugar para las declaraciones polémicas de los colaboradores como la de la exministra Christine Boutin quien afirmó que “el matrimonio entre homosexuales sería el comienzo de la decadencia de Francia” y “François Hollande nos propone la muerte, la eutanasia y el aborto en masa”.
Otro campo será la carrera por ganar el apoyo de las celebridades, que tardan en decidirse con excepción del tenista y cantante Yannick Noah, que apoya a Hollande, y del actor Gérard Depardieu quien incluso tomó la palabra en la manifestación del pasado domingo, minutos antes de que Sarkozy hiciera una entrada triunfal que, a ritmo de música electrónica, recordaba las de las estrellas de la lucha libre norteamericana.

Desde el podio en medio de gritos de “Vamos a ganar” de abucheos a los sindicatos y a los desempleados, quienes son junto a los extranjeros, señalados como culpables de “abusar” de las finanzas francesas y de vivas cuando recordó que(sic) salvó a Ingrid Betancourt, el presidente saliente recalcó su papel al frente de un país que atraviesa “una sucesión inimaginable de crisis”.

¿Cuántas personas agitando sus banderas francesas lo escuchaban en ese momento?. Luego de que los candidatos Hollande y Melenchon reunieran cada uno 10.000 seguidores para sus discursos en la ciudad de Rouen, la cifra debe impresionar. Uno de los organizadores afirma al principio de la mañana, que hay más de 50.000 personas inscritas, Jean-François Coppé habla de “70.000 personas venidas de toda Francia” y una hora antes del discurso presidencial Jeannette Bougrab, secretaria de la juventud, agradece a los “80.000 seguidores presentes”, cifra que se repetirá en la cuenta Facebook de Sarkozy y será borrada cuando en las redes sociales comience a circular un documento con las especificaciones del Parque de Exposiciones: 20.000 personas sentadas. Máximo 30.000 de pie.

inserte esta nota en su página
  • 0
  • 0
  • Enviar
  • Imprimir
0
Opiniones

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Publicidad
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio