Hermanos Musulmanes, acorralados y desubicados

Los turistas, que por esta época llegaban en masa a Egipto, fueron reemplazados por una ola inmensa de miedo.

Las manifestaciones en El Cairo ahora son más discretas, el miedo logró disiparlas. / AFP
Las manifestaciones en El Cairo ahora son más discretas, el miedo logró disiparlas. / AFP

Y el Ejército, amo y señor del país, lo promueve con cada discurso. Luego de anunciar una “contundente” respuesta a posibles ataques a gasolineras y edificios oficiales y advertir que el “país no cederá ante la violencia”, la amenaza llegó a las mezquitas. El jefe del Ejército egipcio, Abdel Fatah al Sisi, dijo que suspenderá a cualquier imán que utilice las mezquitas para incitar contra el Ejército, la Policía o las instituciones del Estado.

En un breve comunicado, el Ministerio del Auqaf (Asuntos Religiosos) subrayó que en las mezquitas y en los sermones de los clérigos tienen cabida “la misericordia y el perdón, y no la violencia y el terrorismo”. Esta medida pretende evitar que los imanes afines a los Hermanos Musulmanes continúen en sus puestos y alienten durante el rezo a rechazar la represión de las fuerzas de seguridad egipcias a las protestas de los seguidores del depuesto presidente Mohamed Mursi.

Y es que los Hermanos Musulmanes están acorralados. El movimiento islamista que hace dos meses controlaba el Ejecutivo y el Legislativo está acuartelado en las mezquitas. Tras el golpe tomó las calles y protagonizó acampadas multitudinarias, pero las constantes cargas militares lo han dejado agotado y confundido y sin un claro plan de avance inmediato. Su futuro es incierto. Canceló las manifestaciones tras la muerte de cientos de sus seguidores y ante el cerco cada vez más estrecho de los militares.

Ya no hay grandes marchas en El Cairo, como vimos en los últimas semanas. En las calles se ve a los islamistas solos y sin falta de dirección. Ya no avanzan en masa, sino que van en grupos de dos o tres personas para evitar llamar la atención de los policías. Con el paso de los días la espiral de la violencia se acelera: ayer 25 policías y 37 detenidos islamistas se sumaron a la lista de muertos de las últimas 24 horas en el país. Un grupo de asaltantes atacó este lunes con cohetes dos minibuses de la Policía en el norte de la inestable península del Sinaí, donde se multiplicaron los atentados contra las fuerzas de seguridad. Con este ataque, el más mortífero contra las fuerzas del orden, asciende a 102 el número de policías muertos en cinco días.

Los egipcios se preguntan por el presidente derrocado, cuyo paradero se desconoce, pero quien ayer fue acusado de “complicidad de asesinato” y de “torturas” contra manifestantes que protestaban ante el palacio presidencial a fines de 2012, informaron fuentes judiciales. Por otro lado, se anunció que el expresidente Hosni Mubarak habría obtenido la libertad condicional a la espera de un juicio en uno de los casos corrupción, pero permanece detenido por otro. Su abogado anunció que recurrirá este cuarto y último caso para exigir su liberación.