Lluvia de fuego en Gaza

El líder militar de Hamás, Ahmed Yabari, murió tras ser alcanzado por un misil.

Los restos del carro en el que se movilizaba Ahmed Yabari, alcanzado por un misil en Gaza./ EFE
Los restos del carro en el que se movilizaba Ahmed Yabari, alcanzado por un misil en Gaza./ EFE

Al principio pareció un ataque selectivo, sólo uno, contra Ahmed Yabari, jefe del brazo armado del grupo Hamás en Gaza. El carro en el que viajaba por las calles de la ciudad fue alcanzado por un misil y destruido por completo. La muerte de Yabari se confirmó y, como era de esperarse, los primeros dedos desde la Franja apuntaron hacia Israel, una nación que a su vez tilda a Hamás de terrorista.

La respuesta del grupo fue casi inmediata. Israel “ha abierto las puertas del infierno”, decía un comunicado, las brigadas Ezzedin Al Qasam, que Yabari lideraba, llamaban a una respuesta masiva y el portavoz del gobierno de Hamás en Gaza, Taher al Nunu, pedía a la comunidad internacional que detuviera la matanza de “nuestro pueblo”.

Pero la ofensiva no sólo apuntaba a Ahmed Yabari, y luego no quedaron dudas de que el responsable del ataque había sido Israel. El Ejército judío no sólo lo reivindicó sino que anunció que se trataba del primer paso en una operación militar más amplia contra los grupos “terroristas” islamistas palestinos Hamás y Yihad Islámica.

La ofensiva llegó con más de 20 ataques aéreos a puntos estratégicos en Gaza que, sumados al ataque contra el vehículo de Yabari, dejaron ocho muertos. Incluso, las Fuerzas Armadas hebreas no descartaron la posibilidad de incursionar por tierra en Gaza, mientras las alarmas por el ataque estaban encendidas y algunos países como Egipto comenzaban a condenar la acción militar.

La operación se llamó Pilar Defensivo, según confirmó el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien aseguró que sus Fuerzas Armadas están preparadas para expandir sus alcances bélicos en Gaza en caso que sea necesario: “Israel ha enviado a Hamás un claro mensaje de que está preparada para defender a sus ciudadanos”. De acuerdo con su explicación, la ofensiva respondía a varios ataques que Hamás había perpetrado en territorio israelí durante los últimos días.

En contraste con la reacción de Egipto, que mandó llamar a consultas a su embajador en Israel, Estados Unidos apoyó a este país y su derecho “a defenderse contra el terrorismo”, como aseguró el teniente coronel Stephen Warren, uno de los portavoces del Pentágono. Mientras tanto, la ONG Amnistía Internacional les pedía tanto al gobierno de Tel Aviv como a Hamás que mantuvieran a los civiles fuera del conflicto.

La baja de Ahmed Yabari fue un golpe duro contra la estructura de Hamás. Se trataba de uno de los líderes más importantes del grupo, por su experiencia militar, y había sido uno de los negociadores principales del acuerdo que Israel pactó con Hamás en octubre de 2011 para la liberación de Gilad Shalit, un soldado hebreo que había caído en sus manos en 2006. En aquella oportunidad, el joven fue entregado a cambio de la liberación de más de 500 miembros de la organización presos en cárceles judías.