Los secretos del mayordomo del Papa

Este sábado comienza el juicio por filtraciones en el Vaticano.

Paolo Gabriele rendirá testimonio por las filtraciones.  / AFP
Paolo Gabriele rendirá testimonio por las filtraciones. / AFP

Este sábado a las 9:30 a.m. en la Oficina Judicial, una sala ubicada en la Basílica de San Pedro y en donde sólo caben 50 personas, comenzará el juicio más mediático de la historia de la Iglesia católica: el robo agravado de documentos secretos por parte del mayordomo de Benedicto XVI, Paolo Gabriele, quien dijo haber filtrado los documentos “por orden del Espíritu Santo que quiso revelar el mal y la corrupción que había en el Vaticano”.

El juicio se abre con muchas dudas, ya que es la primera vez que el Estado de la Ciudad del Vaticano —creado con los Pactos Lateranenses de 1929— afronta un proceso penal de esta envergadura. Anualmente se celebran allí una treintena de juicios, pero de carácter menor, ya que son contra carteristas y por pequeños robos ocurridos en la Plaza de San Pedro.

Paolo Gabriele puede ser condenado a cuatro años de cárcel por robo continuado de documentos de la oficina del secretario particular del papa. El mayordomo, que pasaba casi todo los días al lado de Benedicto XVI, ha dicho que él es el único culpable, sin embargo, muchos en el Vaticano piensan que lo hizo para encubrir a otros implicados. Según la investigación, unas 20 personas podrían estar involucradas. Por ahora, sólo otro hombre, el informático Claudio Sciarpelletti, será juzgado por complicidad, pero su papel es considerado secundario.

La hipótesis más frecuente sobre el origen de las filtraciones es que se trataría de una rebelión contra la falta de transparencia y la gestión del cardenal Tarcisio Bertone, con el objetivo, hasta ahora frustrado, de lograr su despido. Para otros, el juicio sofocaría las intrigas y escándalos del Vaticano, procesando a un hombre probablemente culpable pero manipulado.

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