Maduro: 'Una victoria legal'

Con una diferencia de 1,59%, Nicolás Maduro ganó las elecciones. Capriles obtuvo el 49,07%

El presidente encargado y candidato oficialista, Nicolás Maduro, votó en memoria de Hugo Chávez. Dijo que la votación de ayer en Venezuela tuvo un nivel de participación histórico./ AFP
El presidente encargado y candidato oficialista, Nicolás Maduro, votó en memoria de Hugo Chávez. Dijo que la votación de ayer en Venezuela tuvo un nivel de participación histórico./ AFP

Nicolás Maduro esperó en el Cuartel de la Montaña, en la parroquia 23 de Enero de Caracas, a que el Consejo Nacional Electoral (CNE) emitiera el informe que indicaba su victoria de forma oficial, porque ya el resultado sería irreversible. Estuvo cerca del féretro de Hugo Chávez y, mientras esperaba, su vocero de campaña, Jorge Rodríguez, contaba que la cuenta de Twitter del candidato había sido ‘hackeada’, presuntamente desde Bogotá. No más detalles. Cientos de sus electores habían acudido a partir de la mañana a ese mismo lugar, con el dedo meñique pintado de tinta, para ir a decirle al líder fallecido que cumplieron con el juramento de darle el voto a su sucesor. Esa fue quizá la fila más larga que se presentó en una jornada electoral fluida, con el 71% de participación del electorado.

Al salir de allí, ya la ciudad estaba celebrando. Celebraba discretamente incluso desde antes del boletín oficial, cuando Rodríguez convocó a los votantes a dirigirse al Palacio de Miraflores, donde “el candidato de la patria” entregaría su discurso. El pueblo iba a estar alerta, aclaró el vocero, para defender los resultados, sin precisar en métodos ni fórmulas de defensa.

Cerca de las 11 de la noche, y tras una espera de más de cinco horas, el Consejo Nacional Electoral (CNE) dio el primer y único boletín electoral de la noche. Era contundente. Nicolás Maduro ganaba las elecciones y se convertía en el sucesor oficial de Hugo Chávez hasta 2019, según leyó Tibisay Lucena, presidenta del máximo ente electoral. La responsable del Poder Electoral indicó que con el 99,12% de los votos escrutados Maduro logró 7’505.338, el 50,66% de la votación, 234.935 votos más que el candidato de la oposición, Henrique Capriles, quien obtuvo 7’270.403, para un 49,07%. Lucena indicó que los datos fueron facilitados una vez que la tendencia era irreversible en el cómputo de los votos, en un día en que se registró una participación del 78,71% de los 18,9 millones de venezolanos convocados a las urnas.

En la sede de campaña de Henrique Capriles, Ramón Guillermo Aveledo había sido el encargado de la contraparte y se remitió a decir que no estarían dispuestos a que ni un solo voto no les fuera reconocido e invitó a que los seguidores de su candidato estuvieran atentos a los miembros de mesa en los puntos de votación. Esa había sido la sugerencia de Capriles en la víspera, la táctica que podría despejar sus dudas sobre la transparencia de la elección. Más que una sugerencia, se trató de una provocación, en palabras de sus contradictores. La polarización política atravesó, una vez más, la campaña de principio a fin.

En medio de las horas de incertidumbre frente a los resultados hubo espacio para el delirio también: entre algunos periodistas circuló la versión nunca confirmada que motorizados armados estaban en las calles y que posiblemente algunos de ellos merodeaban la sede de Capriles. Arrebatos que parecían contrastar con la tranquilidad que se mantenía en las calles. Cuando Tibisay Lucena informó sobre los resultados, la pólvora comenzó a estallar en los barrios. Al mismo tiempo, la oposición con Henrique Capriles rompía su récord histórico de votos: 7’270.000 aproximadamente, 1,2 millones más que el 7 de octubre cuando enfrentó a Hugo Chávez. Porque aunque haya perdido en las urnas, Capriles es el gran ganador de la jornada, pues no sólo le cortó distancia a Maduro, sino que salió fortalecido de un proceso en el que tenía todo que perder.

Desde horas de la mañana el avance de las elecciones en Venezuela se dio de manera natural, en calma. Desde muy temprano —las urnas abrieron a las 6:00 a.m. y cerraron a las 6:00 p.m.— el flujo de votantes comenzó a moverse sin generar demasiados contratiempos, sin colas, como le gusta a la mayoría. Lucena lo resumió en una frase: “La novedad es que no hay novedades”.
Así que como de costumbre, en la parroquia Petare sirvieron en la mañana el ‘sancocho comunitario’, una gran olla de las que comen cuadras enteras antes de ir a votar: necesario para quienes la parranda del sábado apenas los dejó dormir, allí donde las costumbres locales tienen más peso que la Ley Seca. En Baruta, cientos de personas rodearon el colegio Santo Tomás de Villanueva, el lugar al que Henrique Capriles llegó pasado el mediodía para votar y donde fue recibido entre cantos de apoyo y gritos de mujeres dispuestas a casarse con él: caminó la cancha de basquetbol asediado como una estrella de rock el día de su último concierto. Por el Liceo Miguel Antonio Caro de Catia, Nicolás Maduro hizo lo propio, acompañado de su familia.

La fiesta se desató en la parroquia 23 de Enero, la más revolucionaria de Venezuela —así se refieren algunos de sus habitantes—, uno de los centros más grandes de celebración de la victoria popular número 17 desde que la Revolución Bolivariana tomó forma. Fue un electorado fiel y disciplinado. Celebraron en honor al Cuartel de la Montaña, enclavado en uno de los picos de la parroquia, En el 23 de Enero todos hablaban del comandante en presente y en futuro, nunca en tiempo pasado: “Chávez no enseña”, “Con Chávez alcanzaremos”. Es como si su ausencia fuera apenas un detalle amargo dentro del feliz presente político del país.

Diez minutos después de conocido el resultado, el ganador en las urnas de los comicios defendió su triunfo en las presidenciales para elegir al sucesor del fallecido gobernante Hugo Chávez. “Podemos decir que tenemos un triunfo electoral justo, legal, constitucional, popular”, afirmó Maduro en un discurso ante sus seguidores desde el Palacio de Miraflores. Luego dijo que, tras hablar con Capriles, aceptó una auditoría de los votos ”para que no quede duda de los resultados electorales”.