"Masacre química" en Siria

Una misión de la ONU está en Damasco para determinar si se ha utilizado arsenal químico, aunque no definirá si fue usado por el Gobierno o los rebeldes.

Una imagen de la agencia siria de noticias Shaam muestra una hilera de niños muertos, presuntamente a causa de ataques con gas sarín. / AFP
Una imagen de la agencia siria de noticias Shaam muestra una hilera de niños muertos, presuntamente a causa de ataques con gas sarín. / AFP

Las redes sociales y el portal Youtube están inundados por videos que llegan desde Siria: docenas de cadáveres que a primera vista no tienen heridas físicas ni manchas de sangre, niños que reciben primeros auxilios mientras escupen espuma por la boca, algunos sobrevivientes convulsionando o sufriendo problemas respiratorios.
Para los activistas que divulgan la información, esta es la prueba de una “masacre química” perpetrada a las 3:00 a.m. del miércoles en tres zonas diferentes del país. Acusan al gobierno del presidente Bashar al Asad de utilizar misiles cargados con gas sarín.

Algunos sectores de la oposición dicen que los muertos pueden llegar hasta 1.300, después de los tres ataques perpetrados en Ain Tarma, Zamalka y Moudamieh. Durante los dos años que lleva la guerra civil, esa zona se ha convertido en uno de los enclaves principales del rebelde Ejército Libre de Siria, y en las últimas semanas ha sido un importante escondite para miembros de Al Nusra, vinculados a Al Qaeda.
El Observatorio Sirio por los Derechos Humanos, otro organismo disidente con sede en Londres, habla de alrededor de 200 fallecidos. Las cifras son dispares y ni las organizaciones internacionales ni las agencias de prensa que tienen corresponsales en el terreno han podido comprobar el saldo de víctimas o la naturaleza de los ataques. Tampoco se ha confirmado la fecha en que fueron grabados los videos que se subieron desde ayer a la web.

El régimen de Al Asad no tardó en negar su participación en la supuesta masacre. Afirmó que se trata de un engaño para llamar la atención de la misión de Naciones Unidas que llegó a Damasco a investigar reportes previos sobre el uso de armas químicas . Ese grupo de 20 expertos de la ONU tiene 14 días para tomar muestras y hacer entrevistas. Su objetivo es definir si se utilizó arsenal químico, pero no aclarar quién lo hizo. Hasta ahora, lo único que se sabe es que Siria es uno de los países con mayor arsenal químico almacenado, y que fue una de las siete naciones que en 1997 no firmaron el protocolo que rechaza el uso de armas químicas.


La línea roja

“Lo que nos mata, lo que mata a nuestros hijos, no es sólo el régimen. La indecisión estadounidense nos mata. El silencio de nuestros amigos nos mata. El abandono de la comunidad internacional nos mata”. Son las palabras de George Sabra, un dirigente opositor que hablaba en Estambul sobre la necesidad de una intervención internacional en contra del régimen.

En los últimos dos años, múltiples acusaciones de uno y otro bando sobre el uso de armas químicas han despertado las alertas mundiales, pero ha sido posible que la comunidad internacional, o las potencias por su parte, tomen decisiones definitivas respecto a Siria. Washington, Londres y París acordaron una línea roja, que se cruzaría cuando el Gobierno o la oposición hicieran uso de armas químicas, lo que detonaría una intervención directa de fuerzas internacionales.

El Ejecutivo británico pidió a Al Asad que permita a los inspectores de la ONU el ingreso al lugar donde supuestamente se produjo el ataque. Lo mismo pidió el ministro de Exteriores francés, Laurent Fabius, quien además afirmó que si se confirma el uso de armas químicas “no sólo sería una masacre; sería una atrocidad sin precedentes”.