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El Mundo 30 Jul 2012 - 10:26 am

El conflicto más violento después de la Segunda Guerra Mundial

Las milicias asedian al Congo

Una eterna guerra que deriva del genocidio de Ruanda y es impulsada por la disputa de control de los recursos naturales.

Por: Elespectador.com
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Desde la Segunda Guerra Mundial, ningún otro conflicto en el mundo ha dejado tantos muertos y desplazados como el que vive la República Democrática del Congo (RDC). Ni siquiera es posible tener una cifra aproximada de los fallecidos durante más de 15 años de violencia. El problema se deriva desde el genocidio de Ruanda y es impulsado principalmente por el contrabando de minerales, especialmente el coltán, aunque también el  oro, la casiterita (mineral del que se extrae el estaño), los diamantes y el petróleo. Actualmente se vive un incremento de la violencia y EE.UU. culpa al gobierno ruandés de alimentar la inestabilidad del país financiando milicias que se apoderan de los recursos naturales. Pero mientras la atención mundial sigue puesta en las tensiones de Oriente Medio y el norte de África, el conflicto congoleño sigue pasando desapercibido.

La etnia tutsi fue objeto de un brutal intento de exterminio en el genocidio de Ruanda de 1994, cuando los hutus, la tribu enemiga, intentó eliminarlos con el apoyo del gobierno ruandés. Sin embargo los tutsis sobrevivieron y  recuperaron el poder después del genocidio. Muchos hutus, temiendo una represalia, se refugiaron en el vecino país del Congo.

Para buscar a esos hutus fueron enviados agentes encubiertos de Ruanda como Bosco Ntaganda, ahora al mando del grupo rebelde M23, y Laurent Nkunda. Desde que las autoridades congoleñas decidieron entregar a Ntaganda, más conocido como ‘Terminator’, a la justicia internacional, está atrincherado al este del país con la intención de asaltar Goma, la capital del este del Congo y  principal salida de los llamados minerales de sangre.

Una buena parte del Ejército congoleño y de las tropas paquistaníes de la ONU se han desplazado proteger Goma, dejando zonas como Kivu Sur a merced de otros grupos armados, como los hutus de la Fuerza de Liberación de Ruanda (FDLR) y la milicia 'interahamwe' ('los que matan juntos'),  que fue en el genocidio de 1994 la que asesinó a aproximadamente 800.000 tutsis y hutus moderados en Ruanda. Los Mai Mai (milicia creada por la población para autoprotegerse) se unieron a Ntaganda' y ya controlan parte de la zona minera de Walikale, ubicada sobre enormes reservas de coltán.

Un reporte de Mundo.es indica que Ntaganda está a escasos 21 kilómetros de Goma. Las autoridades intentan a toda costa evitar el avance de los rebeldes. Sin embargo, la presencia de tantas milicias tiene en jaque la gobernabilidad del presidente Joseph Kabila  y a la población la tiene sometida a una precaria situación humanitaria, según lo ha denunciado la ONU.

Con el envío de tropas en busca de los hutus, el conflicto ruandés se desplazó al Congo, donde se justificó la ocupación militar en las zonas minerales que están fuera del control del Gobierno. Así, bajo la premisa de hacer justicia al genocidio del 94, Ruanda, que no posee recursos naturales, empezó a apoderarse de los de su vecino. Ahora se vuelve a conocer que la Ruanda del presidente Paul Kagame patroncina las operaciones de  'Terminator' al otro lado de la frontera.

Estados Unidos, proveedor de material militar de Ruanda, anunció la semana pasada que detendrá las ayudas a este país debido al apoyo que está dando Kagame al M23. Lo mismo hicieron Alemania y Holanda: "Lo que no conocemos es la implicación real de Uganda o Burundi, ya que también son dos de las salidas habituales del tráfico de minerales congoleños".

La organización independiente Human Rights Watch (HRW) también denunció en junio la colaboración entre militares de Ruanda y Ntaganda, acusado de haber reclutado a niños para convertirlos en soldados, y sus seguidores, a quienes han permitido entrar en su territorio y les han proporcionado nuevos efectivos, armamento y munición.

La inestabilidad creada por las milicias llegadas desde Ruanda impide que el gobierno congoleño pueda explotar las minas ni mucho menos cobrar impuestos. Sus vecinos necesitan la guerra para mantener un coltán barato, sin impuestos gubernamentales, gestionado por milicias fácilmente sobornables, como el M23, que armados con lanzacohetes y kalashnikov, facturan alrededor de 15 mil euros semanales en contrabando.

Los llamados minerales de sangre salen por la frontera hacia Ruanda por carretera o por aire. Desde Goma, vía Kigali, viaja hasta las zonas fabriles de Shanghai, donde el Gobierno chino no se molesta en preguntar de dónde vienen. Ahí se convierten en la materia prima de los teléfonos celulares, tabletas y demás aparatos que circulan por el mundo.

La situación es de algún modo similar a la ocurrida durante la guerra civil en Sierra  Leona en 1990. Para entonces Charles Taylor, el presidente de Liberia, financiaba las actividades del Frente Unido Revolucionario  en el país vecino. El grupo armado se apoderaba de las zonas ricas en diamantes  y le daba a Taylor las piedras preciosas a cambio de su apoyo financiero y material. La Corte Penal Internacional (CPI) condenó el mes pasado a Taylor a 50 años de prisión, fue el primer exjefe de Estado condenado por la justicia internacional.

Posteriormente la CPI condenó a Thomas Lubanga, exdirigente de la Unión de Patriotas Congoleños y quien fuera alguna vez aliado de Bosco Ntaganda, acusado de reclutar y utilizar a menores de 15 años,  a 14 años de prisión.  Ahora la CPI va por Ntaganda. La ONU y el ejército congoleño esperan capturarlo, o por le menos frenar su operación, antes de que tome el control de Goma.

Human Rights Watch ha documentado durante una década el papel que Ntaganda sigue desempeñando en abusos graves, que incluyen matanzas étnicas, asesinatos, violaciones, torturas y reclutamiento de niños soldados. La Corte también ha presentado cargos contra otros líderes del Congo, como Germain Katanga y Mathieu Ngudjolo Chui, y contra Joseph Kony, el líder del Ejército de Resistencia del Señor de Uganda, una de las guerrillas más sanguinarias de África.

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Martesita

Lun, 07/30/2012 - 13:11
En algún lugar de ésta ecuación tenía que estar China metida... Pocos son los conflictos internacionales o las catástrofes ecológicas que se escapan de atribuirsele a esos "humanos" mercatilistas, maquiavélicos e irresponsables. Lo único que me preocupa de todo esto es la enorme biodiversidad del Congo, de la cuál depende África meridional y las escasa poblaciones de Gorilas, quienes ya han sufrido masacres de individuos, por la codicia desmedida de estos invasores criminales
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THEBLAK

Lun, 07/30/2012 - 12:21
EL COLTAN MANCHADO DE SANGRE, UNO DE LOS PRINCIPALES MINERALES EXPLOTADOS EN LAS TIERRAS DEL CONGO, TODOS LOS APARATOS TECNOLOGICOS TIENEN TINTE DE SANGRE Y LAS EMPRESAS FABRICADORAS LLENANDOSE DE DINERO A SABIENDAS QUE HAY SANGRE DERRAMADA POR LA EXTRACCION DE ESTE EXTRAÑO MINERAL (COLTAN)
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afelipeh

Lun, 07/30/2012 - 12:01
Pues como no va a pasar desapercibido si en el Congo ya casi no quedan recursos naturales que explotar. Eso si EEUU esta muy "preocupado" por el "armamento nuclear en el medio Oriente", pero tranquilos que no tiene nada que ver con que esta zona produzca el 40% del petroleo del mundo.
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