Palestina, país ocupado

Los palestinos ahora podrían intentar denunciar la ocupación israelí ante la CPI o relanzar negociaciones de paz con Israel.

Mahmud Abás, presidente de la Autoridad Nacional Palestina, da la mano a Ban Ki-moon. / EFE
Mahmud Abás, presidente de la Autoridad Nacional Palestina, da la mano a Ban Ki-moon. / EFE

La Asamblea General de la ONU, al reconocer ayer a Palestina como Estado observador no miembro, lo considera oficialmente un país ocupado por Israel. Esto no cambiará, por lo pronto, la situación en el terreno, pero sí el marco legal del conflicto y las condiciones para futuros diálogos con los israelíes.

Ahora Palestina podría firmar el Estatuto de Roma para entrar a la Corte Penal Internacional (CPI) y denunciar los crímenes de los que considera ser víctima: la construcción de colonias israelíes en su territorio, el levantamiento de un muro que serpentea por sus tierras, el control israelí de recursos como el agua, la figura de detención administrativa con que Israel arresta a sospechosos en los territorios ocupados, entre otros.

Barah Mikail, investigador de Oriente Medio de la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (Fride), dijo a El Espectador que la dirigencia palestina ni siquiera necesita buscar la membresía en la CPI para denunciar la ocupación israelí, “los hechos son hechos y hablan mucho sobre lo que está pasando. En todo caso, el día en que Palestina decida adherirse formalmente a la CPI, va a tener evidencias muy serias en contra de Israel. Esto es lo que tiene a los israelíes incómodos. Pero este día no ha llegado aún y cualquier negociación entre palestinos e israelíes para resolver su conflicto incluirá garantías sobre este punto”.

Israel no es parte de los 121 Estados firmantes del Estatuto de Roma. Sin embargo, explica a este diario Massimo Di Ricco, internacionalista de la Universidad del Rosario y del Centro Colombiano de Estudios Árabes, la CPI puede juzgar crímenes cometidos por Estados miembros, pero los no cooperantes igualmente pueden ser perseguidos con el aval del Consejo de Seguridad de la ONU (es el caso de Libia, que no es parte de CPI, o de Sudan, que no ha ratificado el tratado de Roma y hay una orden de captura contra su presidente, Omar Bashir). También es una cuestión de “prestigio”" internacional. Si Israel no coopera puede ser reprochado por eso a nivel internacional y puede haber presiones sobre el Consejo de Seguridad”.

La posibilidad de que la CPI intervenga es, entonces, legalmente factible, pero poco probable considerando que en el Consejo de Seguridad Israel tiene a su principal aliado, EE.UU., que ya ha vetado resoluciones en contra de las acciones israelíes en Palestina.

Los palestinos han declarado que, ahora como Estado ocupado, están dispuestos a negociar con Israel (estos diálogos estaban estancados hace dos años), para conseguir el fin de la ocupación, su independencia y la convivencia de dos Estados soberanos. Israel insiste en que la única manera de crear un Estado palestino y lograr la paz son esas negociaciones, en las que ya no podrá hablar de territorios en disputa, sino ocupados, y donde estará ante la posibilidad de que Palestina logre que la CPI condene a Israel. Las reglas de juego han cambiado.

Está por verse si EE.UU. e Israel aplicarán las represalias que contemplaron si Palestina acudía a la ONU. Washington dijo que cortaría su cooperación económica, Israel que cortaría el flujo de los impuestos arancelarios con los que se financia a la Autoridad Nacional Palestina, entre otras.

Para Mikail es poco probable que haya represalias severas. “Los palestinos ya tienen un soporte serio de Estados como Francia. Probablemente tengan que enfrentar recortes financieros, pero esto podrá ser compensado con la contribución de otros países, incluyendo los del Golfo Pérsico”.

El lobby palestino, en efecto, consiguió que Arabia Saudita y la Liga Árabe prometieran suplir su crisis económica en caso de que EE.UU. e Israel les cierren el grifo. Otro logro muy importante es que la mayoría de los países europeos se comprometieron a no apoyar las posibles represalias de EE.UU. e Israel. Para Shimon Shiffer, editorialista del diario israelí Yédiot Aharonot, los palestinos lograrán “un éxito histórico con el apoyo masivo de los europeos”.

Sólo tras el fin de la ocupación los palestinos podrán empezar a consolidar un Estado fuerte. Tal como ha dicho a este diario Najat Alastal, miembro del Parlamento palestino y representante de Fatah en Gaza, “no es posible desarrollar una economía sostenible bajo la ocupación. Nos pueden dar mucho dinero, pero si construimos infraestructura, universidades, caminos... Israel puede un día bombardearlos o negarnos el acceso a ellos”. Otro reto inmediato para Palestina es lograr la reconciliación entre Fatah, el partido gobernante en Cisjordania, y Hamás, el partido que controla la Franja de Gaza. De ahí en adelante a los palestinos les quedara todo un camino por recorrer.