Presidenta de Costa Rica pierde la paciencia con Daniel Ortega

Laura Chinchilla dijo que el presidente de Nicaragua le hace frente al lío fronterizo con “bravuconadas”.

La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, subió el tono de sus declaraciones sobre el litigio territorial con Nicaragua, reforzó la vigilancia policial en la frontera y aseguró que las relaciones entre ambos países están “al mínimo”.

“Hoy me permito recordarles a esos señores del norte, con sus palabras altisonantes, con sus bravuconadas y uso de la fuerza, que solo los cobardes son valientes con los indefensos”, expresó la mandataria en alusión al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, y su gobierno.

Chinchilla pronunció estas palabras en el acto de conmemoración del 62 aniversario de la abolición del Ejército, donde afirmó que Costa Rica mantendrá sus convicciones pacíficas pese a las “provocaciones” de Nicaragua. “No serán sus reiteradas provocaciones las que nos arrastrarán a los escenarios de violencia y agresión a los que ellos están acostumbrados, no serán ellos quienes escudados en el poder de las armas vengan a decirnos de qué se trata ser valiente”, afirmó.

La gobernante también ordenó a su ministro de Seguridad, José María Tijerino, reforzar la presencia policial en el delta y la desembocadura de los ríos costarricenses Colorado, Sarapiquí y San Carlos, debido a “insinuaciones” de Ortega. “Nos han seguido amenazando. Han hecho insinuaciones de posibles incursiones en el río Colorado, de posibles trabajos que afecten la boca y el cauce”, manifestó Chinchilla en una conferencia de prensa después del acto oficial.

La mandataria aseguró que los policías no se acercarán a Isla Calero, foco del litigio bilateral, pues respeta la resolución de la Organización de Estados Americanos (OEA) que pidió a ambos países despejar la zona de oficiales armados, un dictámen rechazado por Nicaragua.

Sobre las relaciones bilaterales, Chinchilla explicó que se encuentran “al mínimo” y aseguró que no impondrá sanciones comerciales ni migratorias contra Nicaragua, pues éstas solo afectan a los ciudadanos que no tienen nada que ver con el litigio. “Tengo que reconocer que las relaciones diplomáticas son prácticamente inexistentes, están al mínimo, nuestro embajador se mantiene acá y el resto del personal de la embajada ha sido llamado a Costa Rica”, declaró Chinchilla.

El pasado lunes, Ortega aseguró que en diciembre se comenzará a limpiar el delta del río San Juan desde un punto donde el caudal de la vía fluvial nicaragüense va hacia el costarricense río Colorado. Afirmó que este problema reduce el caudal del San Juan y que basta limpiar un poco el río para que lo recupere de manera permanente. Ortega también ha dicho que su país reclamará ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) el derecho de navegar por el río Colorado.

Costa Rica denunció a Nicaragua ante la CIJ, la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Secretaría de la Convención Ramsar por los daños ambientales e invasión militar a una porción de la costarricense Isla Calero.

Chinchilla aseguró que expondrá el asunto en la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará en Argentina esta semana y que en los próximos días el canciller, René Castro, lo hará en la Cumbre sobre Cambio Climático (COP16), que se celebra en Cancún (México).

En la cumbre de Cancún, Costa Rica también espera presentar un informe que elaborará un grupo de expertos de la Convención Ramsar que visitó Costa Rica pero que no pudo sobrevolar la zona de litigio, donde San José ha denunciado que Nicaragua ha causado daños en un humedal de importancia internacional.

El litigio bilateral comenzó el 21 de octubre, cuando Costa Rica denunció que Nicaragua estaba lanzando en la costarricense Isla Calero los sedimentos del dragado del río San Juan, de soberanía nicaragüense. Posteriormente, San José acusó a Managua de construir un canal en la Isla Calero para unir el río San Juan con la nicaragüense Laguna Los Portillos, causando daños a un humedal declarado como de importancia internacional por la Convención Ramsar en 1996.

El presidente Ortega ha dicho que todos los trabajos se realizan en territorio de Nicaragua y que es allí donde están los militares, pero en labores de combate al narcotráfico.