Rafael Correa insta al mundo a no comprar productos de la petrolera Chevron

El presidente de Ecuador insiste en que Texaco, que operó en el país entre 1962 y 1990, dejó una enorme contaminación ambiental en la Amazonía ecuatoriana.

EFE

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, instó al mundo a no comprar productos de la petrolera estadounidense Chevron, con la que mantiene un litigio arbitral basado en una multimillonaria condena ambiental sufrida por dicha compañía en las cortes del país suramericano.

Ello dentro de su campaña "La mano sucia de Chevron", que ha emprendido para, según Correa, contrarrestar otra de "desprestigio" impulsada por la petrolera contra su Gobierno.

En su habitual informe sabatino, el mandatario volvió a señalar que Texaco, que operó en el país entre 1962 y 1990 y que en 2001 fue adquirida por Chevron, dejó una enorme contaminación ambiental en la Amazonía ecuatoriana.

Miles de colonos e indígenas de esa región demandaron hace más de trece años a la multinacional estadounidense por la contaminación que le atribuyen haber causado en sus territorios.

En 2011, la Corte de Justicia de la provincia amazónica de Sucumbíos condenó a Chevron a pagar más de 19.000 millones de dólares como indemnización por los daños ambientales, sentencia que la petrolera reniega, pues aduce que fue víctima de un fraude por parte de los abogados de los demandantes.

Chevron también ha demandado al Gobierno de Ecuador en un tribunal arbitral de La Haya, por supuesta interferencia en el juicio en Sucumbíos, por lo que ha solicitado que se endose la sentencia al Estado andino.

Ecuador, por su parte, asegura que dicho tribunal no es competente para seguir con el caso, al tratarse de un juicio entre privados, en el que no ha intervenido su Gobierno.

Sin embargo, Correa aseguró que la petrolera no podrá "ocultar lo inocultable"; es decir, de la supuesta contaminación.

Dentro de su campaña, Correa acudió el pasado martes al sector Aguarico 4, en Sucumbíos, donde se encuentra una piscina de desechos petroleras que aseguró dejó la petrolera estadounidense hace unos 26 años.

"Fuimos a la Amazonía para mostrar las piscinas solamente operadas por Texaco", que aún contienen desechos tóxicos, señaló el mandatario al asegurar que la compañía dejó más de mil de esos reservorios en la zona.

Dichas piscinas también filtran residuos tóxicos a acuíferos, ríos y cultivos de los habitantes de la zona, lo que ha causado también efectos en la salud, sobre todo casos de cáncer.

"No podrán tapar la verdad, la verdad es demasiado evidente", agregó Correa que el pasado martes se manchó la mano con los desechos tóxicos para demostrar lo que denominó "la mano sucia de Chevron".

"Si no tienen sanción judicial (...) tendrán sanción moral, ojalá tengan sanción económica de los ciudadanos conscientes del planeta", que no deberían "comprar los productos de estos criminales de Chevron", insistió el mandatario.

Correa aseguró que la petrolera vertió en la Amazonía 18.000 millones de barriles de agua tóxica, lo que supone un efecto 85 veces peor que el derrame de British Petroleum en el Golfo de México, y 18 veces más que el de Exxon Valdes en Alaska.

Por ello, calificó el caso como uno de los mayores desastres ambientales del mundo, al tiempo que invitó a los árbitros del tribunal de La Haya a las zonas afectadas para que "comprueben lo que dice Chevron que no existe".
 

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