Revive debate sobre la raza

La absolución del vigilante George Zimmerman, de origen peruano, quien le disparó al afroamericano Trayvon Martin, desata ola de protestas.

Manifestaciones en contra del veredicto en el caso de Trayvon Martin. / AFP
Manifestaciones en contra del veredicto en el caso de Trayvon Martin. / AFP

Este juicio despertó todas las pasiones en Estados Unidos. El país se dividió entre quienes consideraban que el vigilante vecinal George Zimmerman, de origen peruano, debía ser condenado a cadena perpetua por haber asesinado a un adolescente negro por discriminación racial, y los que pensaban que debía ser absuelto porque sólo actuó en defensa propia frente a Trayvon Martin, un afroamericano desarmado. Un agrio debate sobre raza y derechos civiles que duró varias semanas y que, tras el fallo emitido por el jurado, desató protestas en todo el país.

Un jurado compuesto por seis mujeres escuchó durante tres semanas a familiares y testigos del hecho. Tras 16 horas de deliberaciones, una por una declararon al acusado no culpable. “Señor Zimmerman, yo firmé la decisión que confirma el veredicto del jurado”, dijo la jueza Debra Nelson al declararlo inocente, en la corte del condado de Seminole, en Sanford, centro de Florida. “Su fianza será liberada, se va a desconectar su monitor GPS cuando salga de la corte y usted no tiene más trámites con la corte”, apuntó. De inmediato se registraron manifestaciones en San Francisco, Filadelfia, Chicago, Washington y Atlanta. En Oakland, California, quienes protestaban por el fallo rompieron vidrieras de negocios y pintaron automóviles con aerosoles.

“Pienso que esto es una atrocidad”, dijo el pastor Al Sharpton, reconocido activista por los derechos civiles. “Me duele el corazón”, escribió el compositor John Legend. Ben Jealous, presidente de la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color, la organización de derechos civiles más antigua de EE.UU., anunció que le pedirá al equipo del secretario de Justicia, Eric Holder, que interponga cargos federales contra el exvigilante.

Zimmerman se encontraba la noche del 26 de febrero de 2012 cumpliendo un turno de vigilancia voluntaria en el vecindario. Llovía y, según ha relatado, vio a Martin, un joven de 17 años, quien iba desarmado, acababa de comprar té y dulces en una tienda y caminaba hacia su casa, luego de visitar a su papá, quien se había separado de su madre. El jovencito tenía la cabeza cubierta con una gorra y al policía le pareció amenazante y le disparó.

La Fiscalía aseguró que Zimmerman, de 29 años, de padre estadounidense y madre peruana, persiguió de forma deliberada a Martin debido a su raza y su forma de vestir. Según la parte acusadora, el vigilante tenía ínfulas de policía y asumió que el joven negro era un criminal, por lo que provocó una pelea que acabó en la muerte del joven. Pero el jurado no respaldó esta versión y se fue por la del abogado defensor, quien aseguró que fue un “homicidio involuntario” y desestimó las versiones de los testigos, pues ninguno vio cómo se originó la reyerta que acabó con la vida del muchacho negro estudiante de bachillerato.

 

Grupos civiles revelaron datos que, según ellos, demuestran el peso de la raza en las condenas. Según el Centro de Información sobre la Pena de Muerte, los negros representan el 35% de los presos ejecutados en las últimas tres décadas en el país y 42% de los condenados a muerte, cuando constituyen únicamente 12% de la población.