Publicidad

Rousseff anunciará este martes si suspende su visita a EE.UU.

Esto debido al supuesto espionaje de sus comunicaciones y de otros ciudadanos brasileños por parte del gobierno norteamericano.

EFE
17 de septiembre de 2013 - 06:52 a. m.
La mandataria brasileña Dilma Rousseff y el mandatario estadounidense Barack Obama./ AFP
La mandataria brasileña Dilma Rousseff y el mandatario estadounidense Barack Obama./ AFP

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, que conversó este lunes telefónicamente con su homólogo estadounidense, Barack Obama, anunciará este mismo martes si confirma o no la visita oficial a Estados Unidos que tiene prevista para el 23 de octubre, tal como informaron fuentes oficiales.

Rousseff ha amenazado con suspender su visita de Estado a EE.UU. en caso de que no reciba explicaciones satisfactorias sobre el supuesto espionaje de una agencia de seguridad estadounidense a ciudadanos y empresas brasileñas.

"La presidenta anunciará el martes si está confirmada la visita a Washington en octubre", informó el portavoz de la Presidencia brasileña, Thomas Traumann, en una escueta nota publicada en el Blog de la Presidencia.

Fuentes de la Presidencia informaron igualmente que Rousseff recibió una llamada telefónica de Obama en la tarde de este lunes y que ambos conversaron durante veinte minutos, aunque no trascendió nada sobre los asuntos abordados.

El diálogo se produjo precisamente durante la reunión que la mandataria tuvo con su ministro de Relaciones Exteriores, Luiz Alberto Figueiredo, para definir si mantiene o suspende el viaje.

La Presidencia ya había anunciado el sábado que la visita a Washington estaba condicionada al informe que Figueiredo presentaría sobre las conversaciones que tuvo la semana pasada en Estados Unidos con autoridades de ese país.

Figueiredo se reunió el miércoles en Washington con la Asesora de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Susan Rice, para tratar sobre las denuncias que la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, en inglés) de EE.UU. espió las comunicaciones electrónicas y telefónicas de Rousseff y de sus principales asesores, así como a la petrolera brasileña Petrobras.

"La presidenta ya dejó muy claro que estamos en un proceso de diálogo maduro con Estados Unidos. No es hora de bravatas. Brasil actuará en este caso con la mayor seriedad; no renunciará, de ninguna forma, a nuestra soberanía, pero sin hacer bravatas", dijo el lunes a la prensa el secretario general de la Presidencia, Gilberto Carvalho,.

Las denuncias de espionaje a Rousseff y a Petrobras están apoyadas en documentos que el exanalista de la NSA Edward Snowden le entregó al periodista estadounidense Glenn Greenwald, columnista del diario británico The Guardian que reside en Río de Janeiro.

En un duro comunicado divulgado la semana pasada, la jefa de Estado de Brasil aseguró que el espionaje de Petrobras, de confirmarse, pone por tierra los alegatos de Washington de que sus intenciones son luchar contra el terrorismo.

"Si se confirman los datos divulgados por la prensa, queda evidente que el motivo de los intentos de violación (de datos) y espionaje no es la seguridad o el combate al terrorismo, sino intereses económicos y estratégicos", afirmó la mandataria.

Tras conocerse las primeras denuncias, el Gobierno brasileño convocó a consultas al entonces embajador de Estados Unidos en el país, Thomas Shannon, a quien le transmitió su exigencia de "explicaciones rápidas" y "por escrito".

Rousseff abordó personalmente el asunto hace dos semanas en una reunión que tuvo con Obama en San Pesterburgo (Rusia), en donde coincidieron para una cumbre del G20.

Tras su encuentro con Obama, la brasileña dijo que este se había comprometido a investigar lo ocurrido y a dar explicaciones.

Por EFE

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscribete e inicia la conversación
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.
Aceptar