Tendencias religiosas de América Latina en la última década

A diferencia de otras regiones del mundo, el crecimiento económico no ha secularizado la mayoría de países.

América Latina ha vivido su momento más próspero y estable en la última década, pero a diferencia de otras regiones del mundo, el crecimiento económico no ha secularizado la mayoría de países.

Estas son las principales tendencias religiosas de América Latina, según un estudio del Latinobarómetro entre 1995 y 2014.

Avance de los evangélicos en Centroamérica

En Centroamérica el catolicismo cayó un 17% y se emigró a la religión evangélica. Honduras pasa de un 76% de católicos y un 12% de evangélicos en 1996, a 47% de católicos en 2013 y 41% de evangélicos. El fenómenos se repite en Nicaragua, Costa Rica y en menor medida en Panamá, El Salvador y Guatemala.

Solidez del catolicismo en doce países

Un importante grupo de países muestran una alta dominación del catolicismo, con distancias menores al 21% respecto a otras religiones. Son Paraguay (con un 88% de católicos), Ecuador (81%), México (79%), Venezuela (79%), Argentina (77%), Perú (77%), Bolivia (76%), Colombia (75%), Panamá (72%) y República Dominicana (65%).

Secularización en Chile y Uruguay

Uruguay es el único país de la región que vive una secularización acelerada. En 1996 habían un 60% de católicos y un 18% de agnósticos, mientras que en 2013, un 41% son católicos y un 38% son agnósticos. En Chile, el fenómeno de la secularización es más nuevo: en 1995 Chile tenía 74% de católicos y 8% sin religión (ateos/agnósticos), y en 2013 los católicos caen a 57% y los sin religión alcanzan un 25%. En ambos países, la secularización coincide con un periodo de crecimiento económico importante, una tendencia que se vivió en Europa pero que no predomina en América Latina.

El caso particular de Brasil

En Brasil se observa una pérdida de dominio del catolicismo, que aún confiesa un 63% de la población, pero simultáneamente se vive una diversificación de las creencias -21% de evangélicos, y 4% de otras, como los pentecostales- y un proceso de secularización, con 11% de personas sin religión.