Trump: ¿Un monstruo creado por la prensa?

Aunque ahora casi todos los medios impresos desnudan la incapacidad del magnate republicano para ser presidente del país, al comienzo de la campaña le dieron despliegue total a todas sus palabras, sin someter a escrutinio las mentiras que decía.

 Los seguidores de Donald Trump acusan hoy a la prensa de manipular las elecciones en favor de Hillary Clinton.
Los seguidores de Donald Trump acusan hoy a la prensa de manipular las elecciones en favor de Hillary Clinton. AFP

A pesar de que los últimos días han sido pésimos para el candidato presidencial republicano Donald Trump –video sexual, acusaciones de acoso, caída en las encuestas y el retiro de apoyos de varias figuras de su partido–, la posibilidad de que se convierta en el próximo presidente de Estados Unidos, el 8 de noviembre, es todavía real. De hecho, sondeos informales, hechos en redes sociales, le dan la ventaja al magnate frente a la candidata demócrata, Hillary Clinton. Los sondeos oficiales, por el contrario, dicen que Clinton encabeza, aunque por poco, entre dos y cinco puntos.

A 21 días de la votación, no está dicha la última palabra. Queda un debate presidencial hoy miércoles 19 de octubre. Aunque los expertos son claros: “El votante ya tomó su decisión, lo que se busca con estos cara a cara es convencer a quienes están indecisos”. Es decir, que ya nada podría cambiar en la mente de un votante de Hillary o de Trump. Preocupante.

Ante la avanzada inevitable del magnate republicano, los medios de comunicación comenzaron a rechazar en masa su campaña. Desde el USA Today, The New York Times, Washington Post, The Atlantic, The Wall Street Journal hasta el Arizona Republic, Dallas Morning News, Houston Chronicle de Texas, Richmond Times-Dispatch de Virginia, Tulsa World de Oklahoma y New Hampshire Union-Leader, entre otros, han dicho, palabras más palabras menos, que Trump no puede convertirse en próximo presidente de Estados Unidos.

“Le falta carácter, conocimiento, constancia y honestidad”, señaló el USA Today. “Es errático, no está preparado para ser el comandante en jefe, trafica con prejuicios, su carrera empresarial está llena de altibajos, no es justo con los ciudadanos, habla sin cuidado, ha embrutecido el diálogo nacional y es un mentiroso en serie”, señaló el Washington Post.

Después de gozar durante meses de una cobertura ilimitada en los medios de comunicación, la tendencia se revirtió. “Los medios se han dado cuenta lentamente de que esta campaña no podía cubrirse como una campaña presidencial normal”, opina Dan Kennedy, profesor de periodismo en la Universidad de Northeastern. “Trump propaga deliberadamente mentiras. Nunca habíamos visto algo parecido antes en un candidato presidencial”, agrega.

Entonces, ¿tienen responsabilidad los medios del crecimiento desbordado de Trump durante la campaña presidencial? Sí, responden analistas, que aseguran que la prensa le dió un cubrimiento desproporcionado: no dejó de salir desde 2015 en el papel y en las pantallas.

El resultado, según MediaQuant, una consultora estadounidense, es que Trump consiguió gratis una cobertura que, a otro candidato, le hubiera costado 2.400 millones de dólares. Trump, según la misma firma, sólo gastó 10 millones de dólares en anuncios. El resto lo hicieron las redes y los medios, que sacaron cada una de las mentiras y locuras que decía, sin contrastar. Y, lo más grave, tuvo buena prensa, según MediaQuant, “el 91 % de la cobertura de hace unos meses fue positiva para Trump, cuando su rival Hillary apenas tenía el 71 % de cubrimiento favorable”.

Un estudio realizado por los politólogos Kevin Reuning y Nick Dietrich, de la Universidad del Estado de Pensilvania, mostró que el cubrimiento mediático le ayudó a aumentar la ventaja a Trump, pues, cuando salió más en los medios, aumentó la intención de voto por él.

Brendan Nyhan, especialista en ciencia política de la Universidad de Dartmouth, le dijo a la AFP que el republicano empujó a los medios más allá de los límites de un tratamiento pretendidamente objetivo. “Trump obligó a los medios a reconocer los límites de una cobertura regida por ‘Trump dijo’ o ‘Hillary dijo’, y que evita cualquier toma de partido”.

Hoy, ya todos tomaron partido. El problema es que podría ser demasiado tarde. “Lo que están haciendo ahora los medios está bien, pero es demasiado poco y demasiado tarde”, le dijo a la AFP Angelo Carusone, director de una página web que analiza el comportamiento de la prensa. “Le dieron más de un año de cobertura mediática sin examen crítico, lo que le permitió vencer fácilmente en las primarias republicanas”, agregó.

Otros analistas señalan que el mensaje del republicano ya llegó (y echó raíces) al público que él buscaba y que no cambiará de opinión, a pesar del comportamiento errático de Trump. Esta semana ha dicho que el “proceso electoral está amañado y que hay fraude de votantes”. Entrevistados por la prensa, sus seguidores confiesan ver en sus conductas algo reprobable, pero en sus “reacciones” algo divertido. Hablar sin filtro, insultar, acusar y mentir son sus armas. Por eso, antes del último debate y en sus horas más bajas, Trump redobló sus ataques contra todo y todos.

Ante el cambio de los medios, Trump encontró la mejor caja de resonancia en Twitter: tiene 12,5 millones de seguidores, mientras que Hillary tiene 9,96 millones. Le basta postear un trino o cargar un video en Instagram para que millones de personas los repliquen y los conviertan en tendencia. “Es claro que la audacia incendiaria que maneja Trump en las redes sociales le ha permitido explotar los medios tradicionales, poniéndolos a trabajar para su campaña”, explicaba recientemente a este diario Christopher Kerns, analista de Spreadfast, compañía de manejo y estrategia de plataformas digitales. “Trump está dando una potente lección sobre el poder y alcance de las plataformas digitales”, dijo.

Y es que éxito de Trump “no se debe sólo a su presencia, sino también a cómo estructura su mensaje: todos sus trinos comienzan con increíble, asqueroso, perdedores, payaso, estúpido, mentirosos, cobardes. Eso ha provocado que sea mencionado más de 43 millones de veces en esa red social desde que lanzó su candidatura, el 16 de junio, algo sin precedentes, según Crimson Hexagon, empresa que analiza tráfico y tendencias de las redes sociales.

William Powers, investigador de Media Lab del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), elabora un ranking con los 150 personajes más influyentes en la campaña presidencial. Hace la elección con base en redes sociales, personas y medios tradicionales. El primer lugar, según le explicó al periódico El Mundo, es de Donald Trump. “El magnate es el primero en todos nuestros sistemas de medición”. Powers hizo otra revelación: las webs republicanas, que usan teorías conspiradoras e informaciones sin contrastar, son más influyentes que la prensa tradicional. Pasa igual con las webs de noticias: ganan más seguidores las de sátira política que los gigantes NBC y CBS.

¿Qué pasó? “Lo que tenía que pasar: cuando el debate político se reduce a etiquetas, la sustancia pasa a un segundo plano”.