Un legado para reflexionar

En su visita a Ecuador, Bolivia y Paraguay el papa habló de lo divino y lo humano.

Al salir de Roma para iniciar un viaje de ocho días por América Latina, Francisco dijo: “Quiero ser testigo de esta alegría del evangelio y llevarles la ternura y la caricia de Dios, nuestro Padre, especialmente a sus hijos más necesitados, a los ancianos, a los enfermos, a los encarcelados, a los pobres, a los que son víctimas de esta cultura del descarte”. Y como siempre, fiel a sus palabras, el pontífice insistió en cada una de sus paradas evitar la cultura del descarte de niños, de jóvenes, de ancianos y de la familia.

Pasando por el espacio aéreo de Venezuela y Colombia, exhortó a sus mandatarios, Nicolás Maduro y Juan Manuel Santos, a propiciar una convivencia pacífica, que fue su mensaje ante los problemas económicos y políticos del primer país y el conflicto armado en Colombia.

Francisco fue recibido primero en Ecuador, tesoro de la patria grande y la nación más compacta del mundo, ecocentro del planeta, país diverso en fauna y flora, poblado por diversidad de culturas humanas, cuya capital, Quito, es Patrimonio de la Humanidad. Ecuador, junto con los otros países con franjas amazónicas, tiene una oportunidad para ejercer la pedagogía de una ecología integral.

En su discurso de bienvenida, Rafael Correa proclamó a Francisco diciendo que “el papa es un gigante moral para creyentes y no creyentes”, y seguidamente pidió exigir la adecuada distribución de la riqueza y habló de los sistemas económicos perversos, muy seguramente para contrarrestar las manifestaciones que la oposición le había hecho durante más de un mes a través de tumultuosas marchas.

Correa señaló que la tierra y su propiedad no pueden excluir a nadie, reseñando varios documentos del Concilio Vaticano II, las reuniones de Puebla y de Medellín, que propiciaron la denominada teología de la liberación e invocando la solidaridad frente a la inhumana y cruel globalización que no va en función de la persona, sino de los consumidores y mercados planetarios, los cuales, sin adecuados mecanismos de gobernanza pueden devastar países enteros por falta de corazón, por eso señaló que donde está tu tesoro está tu corazón, ese tesoro es el servicio sin lujuriosos derroches, donde se trabaje por los hijos de todos y se termine con la cultura del descarte. Pidió apreciar los desafíos actuales valorando las diferencias y fomentando el diálogo sin exclusiones para que los logros y el progreso garanticen un futuro mejor para todos, poniendo más atención en los hermanos más frágiles y en las minorías más vulnerables.

Hablándoles a los líderes del país, luego de una visita privada de cortesía al palacio de Carondelet, sede del Ejecutivo Ecuatoriano, Francisco recibió las llaves de la ciudad y así dijo “sentirse en casa” para poder hablar: “En una familia los padres, los abuelos y los hijos son de casa; ninguno está excluido”.

Habló de la importancia de la familia, de la educación, de la inclusión del amor y de la paz. No olvidó a nadie, pues en sus discursos se dirigió a políticos, empresarios, hijos, padres, estudiantes e intelectuales, y claro, al clero, a quienes les pidió que todos los días vuelvan, hagan ese camino de retorno hacia la gratuidad con que Dios los eligió. “Somos objeto de gratuidad de Dios (...) cuiden de no caer en... el alzhéimer espiritual, no pierdan la memoria, no se sientan más importantes y vivan su fe, siendo fieles en el servicio a Dios y a la Iglesia. Y si ese servicio lo mezclan con una pastoral en gratuidad, serán como Jesús”.

“¡Jallalla Bolivia!”

La segunda etapa comenzó en el aeropuerto de El Alto, en La Paz, Bolivia, donde con frases extractadas de la Constitución, que reconoce los derechos de los individuos, de las minorías, del medio ambiente, y con unas instituciones sensibles a estas realidades, pidió “un espíritu de colaboración ciudadana, de diálogo y de participación de los individuos y los actores sociales en las cuestiones que interesan a todos (...)”.

Entonces, confió su visita a la Santísima Virgen de Copacabana, Reina de Bolivia, exclamando: “¡Jallalla Bolivia!”, la palabra que en aimara significa vida y esperanza. Camino a la ciudad se detuvo a rezar en el lugar donde fue asesinado en 1980 el jesuita español Luis Espinal Camps, poeta, periodista y cineasta, quien vivió al lado de las familias de los mineros durante su lucha bajo la dictadura de Luis García Meza, uno de los períodos más sangrientos de la historia de Bolivia y, bajándose más adelante del automóvil, rezó por el sacerdote y pidió a los vecinos un minuto de silencio por su alma. El presidente Evo Morales sorprendió al santo padre con un regalo: un crucifijo formado por una hoz y un martillo, que aunque diseñado por el mismo sacerdote Espinal, se consideró por el vocero del Vaticano, más que como un símbolo marxista, un símbolo de diálogo.

Admirando las cumbres del Hayna Potosí y del Illimani, Francisco urgió poner las bases de una ecología integral que incorpore claramente todas las dimensiones humanas en la resolución de las graves cuestiones socioambientales de nuestros días.

En el II Encuentro Mundial de los Movimientos Populares, realizado en Santa Cruz de la Sierra, el papa sintió fraternidad, garra, entrega, sed de justicia y quiso unir su voz a las famosas tres “t”, tierra, techo y trabajo para todos. Y luego, durante un encuentro con movimientos populares de todo el mundo en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), Jorge Mario Bergoglio pidió “tierra, techo y trabajo” para todos: “Me atrevo a decirles que el futuro de la humanidad está en sus manos, en su capacidad de organizarse y promover alternativas creativas. ¡No se achiquen!”. Lo que siguió quedará en la memoria de todos los latinoamericanos, no por ser el primero en hacerlo, sino por la contundencia con que lo hizo: “Pido humildemente perdón no sólo por las ofensas de la Iglesia, sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada Conquista de América”. En 1992, Juan Pablo II pidió en Santo Domingo a los indígenas que perdonaran las injusticias cometidas contra sus antepasados. En 2007 Benedicto XVI afirmó que, “el recuerdo de un pasado glorioso no puede ignorar las sombras que acompañaron la evangelización de Latinoamérica.

La última etapa del viaje de Francisco se desarrolló en Paraguay, arribando al aeropuerto internacional Silvio Pettirossi, en donde fue recibido por un coro de 200 niños de escuelas públicas. Luego se fue hacia el Palacio de López para reunirse con el presidente, Horacio Cartes. Una visita histórica, sin duda, pues era la segunda vez que un pontífice visitaba el país. En 1988, un año antes que cayera la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989), el polaco Juan Pablo II llegó a estas tierras, base principal de las misiones jesuitas en Suramérica y donde un obispo se convirtió en presidente en 2008.

Y como lo hizo durante toda su visita, en tierras paraguayas Bergoglio también hizo protagonistas de la salvación del mundo a los más humildes.

El pontífice retornará al Vaticano hoy, pero regresará en poco más de dos meses. En septiembre, el papa bendecirá en La Habana el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y EE.UU., en las que tuvo un papel protagónico.

La gira latinoamericana del Papa

Día uno: Ecuador
El papa Francisco inició su gira el 6 de julio en Ecuador. Ofició misas en Quito y Guayaquil ante miles de fieles y luego se reunió en privado con el presidente Rafael Correa para expresarle, según dijo éste, que “aprecia mucho el proceso que se está llevando a cabo en Ecuador”.

Las otras visitas
La segunda visita fue a Bolivia, donde el Pontífice rindió homenaje a los inmigrantes bolivianos, muchos de los cuales trabajan en difíciles condiciones en diferentes países de Latinoamérica. La tercera y última es en Paraguay, antes de regresar en la noche del 12 de julio a Roma.

Próximos destinos
Este viaje por Latinoamérica precede al que realizará en septiembre a EE.UU., y probablemente a Cuba, según informó este viernes la oficina de prensa del Vaticano.

425 millones de fieles católicos hay aproximadamente en Latinoamérica.

 

* Director de Humanidades de la Universidad de la Sabana.