Las cuentas del Gobernador

De cómo el mandatario de Cundinamarca, Pablo Ardila, ha fortalecido sus ingresos a través de empresas en las que participan altos empleados de su administración.

El viernes 10 de febrero de 2006, en cumplimiento de obligaciones legales, la oficina del Banco de Bogotá sucursal Girardot reportó una consignación en efectivo por valor de $114 millones que ingresó a una cuenta corriente del gobernador de Cundinamarca, Pablo Ardila Sierra. En el rastreo financiero obligado para giros bancarios superiores a $10 millones, se detectó otra novedad: entre septiembre de 2005 y mayo de 2006, a la misma cuenta del gobernador Ardila, pero en la oficina de El Salitre en Bogotá, ingresaron $566 millones en 62 consignaciones en efectivo, fraccionadas en sumas de $7'500.000 a $9"900.000. Entonces se prendieron las alarmas.

El hallazgo condujo a averiguar las actividades del primer consignatario, Luis Eduardo Páez Bravo, y la sorpresa fue mayor, pues resultó ser un personaje con dos anotaciones judiciales: un proceso por presunta extorsión, calificado con caución prendaria en octubre de 1997, y una condena a diez meses de prisión por constreñimiento ilegal, expedida por un juzgado penal de Bogotá. Y un dato adicional aún más inquietante: entre el 2 de septiembre y el 10 de noviembre de 2005, el mismo Luis Eduardo Páez había sido beneficiario de tres cheques por valor de $44'387.000, girados por la empresa SAP Agregados S.A., constituida cinco meses antes en Bogotá.

Ante tales evidencias, se ampliaron las averiguaciones hacia la empresa SAP Agregados S.A. y el nuevo descubrimiento abrió el camino para consolidar un caso que la justicia tendrá que aclarar. Según el certificado de constitución y gerencia de la Cámara de Comercio de Bogotá, la firma SAP Agregados S.A. se constituyó el 12 de abril de 2005 y entre los socios de la misma figuraron Mary Luz Olarte Villa, actual jefa de Protocolo de la Gobernación de Cundinamarca, y la empresa panameña de inversiones Network Development Inc, a su vez socia de Invergran S.A., empresa mayoritariamente dominada por Jaime Ardila Casamijtana, padre del gobernador Pablo Ardila Sierra.

A partir de esta conexión, empezó a quedar al descubierto una sofisticada red de negocios de millonarias cifras y proyección internacional desde Colombia hacia Estados Unidos y Panamá, con un protagonista de fondo; el propio gobernador de Cundinamarca, Pablo Ardila Sierra, y el papel no menos protagónico de varios funcionarios de alto nivel de la misma Gobernación de Cundinamarca y de la línea directiva del periódico El Espacio. El equipo de Periodismo Investigativo de El Espectador, PIE, reconstruyó la ruta de los cuantiosos recursos que se movieron dentro y fuera del país en este caso.

La beneficencia

El 11 de abril de 2005, la Beneficencia de Cundinamarca, dependencia de la Gobernación para atender a los más necesitados del departamento, adjudicó dos licitaciones a la firma Servipsa S.A. por valor cercano a los $5.000 millones. La representante de esta entidad, dedicada a la atención médica y siquiátrica, es Liliana Patricia Laíno, esposa de Jaime Enrique Rueda Osma, socio de SAP Agregados S.A., empresa que, paradójicamente, se constituyó 24 horas después del otorgamiento de las dos licitaciones. A los seis días, el 18 de abril de 2005, la Beneficencia de Cundinamarca otorgó una nueva licitación, esta vez a la Fundación Visión País.

Según lo constató El Espectador, esta organización no gubernamental, también dedicada a la prestación de servicios de salud, en el momento de la licitación por $576 millones tenía como director financiero y asesor de licitaciones al mismo Jaime Enrique Rueda Osma, propietario del 14,95% de las acciones de SAP Agregados S.A., una exitosa empresa que, además de importar maquinaria por un millón de dólares, entre noviembre de 2005 y marzo de 2006, recibió 45 consignaciones en efectivo por $426 millones en su cuenta principal del Banco de Bogotá, en valores fraccionados no superiores a $10 millones.

Por la misma época es que sobreviene la sumatoria de consignaciones en efectivo a las cuentas personales del gobernador Pablo Ardila que motivaron el seguimiento bancario. Y también es el mismo tiempo en que surge una nueva empresa: Ladrillera San Pablo S.A., constituida el 16 de febrero de 2006 en Bogotá, con un capital inicial de $250 millones. Con una peculiar composición accionaria: entre sus socios aparecieron Fanny Rocío Olarte Villa, gerente de la Corporación Social de Cundinamarca y hermana de Mary Luz Olarte, la jefa de Protocolo de la Gobernación de Cundinamarca. Es decir, las hermanas Olarte son más que amigas del gobernado: son sus estratégicas socias.

Según el propio gobernador Ardila Sierra, en recientes declaraciones a la prensa, a Mary Luz Olarte la conoció hace 15 años en una fiesta a la que asistieron varios políticos y desde entonces se volvieron inseparables. Con su hermana Fanny son las "rubias despampanantes" que lo acompañan tanto en la rumba como en el gobierno. Pero también en los negocios: Mary Luz Olarte en SAP Agregados y Fanny Rocío Olarte en Ladrillera San Pablo. Con un representante legal común para las dos empresas: Alexánder Medellín Rincón, director jurídico del periódico El Espacio, empresa donde el gobernador Pablo Ardila Sierra es socio y ocupa el tercer renglón en su junta directiva.


Secretario y técnico

Las dos empresas -SAP Agregados y Ladrillera San Pablo- cuentan con sendos socios panameños: Network Development Inc y Continual Investment Corp, y ambas firmas están íntimamente conectadas con una tercera: la mismísima Invergran S.A., donde además de su padre, aparecen también como socios Max Hermes Sierra, igualmente dueño de 50.000 acciones de SAP Agregados; Rafael Navia Núñez, gerente del diario El Espacio, y Jerónimo Camilo Daza Daza, actual secretario de Obras Públicas de la Gobernación de Cundinamarca. De esta conexión han surgido sorpresivas transacciones.

Por ejemplo, el pasado mes de abril de 2006, Invergran transfirió US$3 millones al Banco Continental de Panamá, a la cuenta que posee en dicha entidad financiera Network Development Inc, socia de SAP Agregados. Y el mismo abril de 2006, la firma panameña formalizó una transferencia por US$3 millones a la empresa inversionista radicada en Miami (Estados Unidos) Southwest Florida Land Developers, cuya junta directiva también es ocupada por la familia del gobernador Pablo Ardila Sierra.

La empresa Southwest Florida es propiedad de la familia Ardila. El vicepresidente es su padre Jaime Ardila. La tesorera es su madre Hellen Sierra y como directores aparecen Ezequiel Ruiz y Carmen Barrios. Además, para sus actividades financieras, el gobernador tiene autorizada la firma para expedir cheques de Jairo Alfonso Ortiz Ramírez, representante legal, gerente y socio de Ladrillera San Pablo y SAP Agregados, firmas conectadas con Invergran, columna vertebral de la organización financiera y fuente de negocios del propio gobernador.

Con una perla final: en la Fiduciaria de Bogotá (Fidubogotá), el gobernador Ardila también tiene una cuenta abierta cifrada con el encargo 175297. Y a esa fiducia, el pasado 27 de febrero de 2007 se le hicieron dos adiciones en efectivo por $443 millones, en la sucursal de El Salitre del Banco de Bogotá. Lo curioso es que las consignaciones para el encargo fiduciario las efectuó la ciudadana Belky Maritza Rolón Ardila, quien hoy ocupa un cargo en la Gobernación de Cundinamarca como Técnico Operativo código 314, grado 04.


Finanzas personales

Según reportes de la Central de Información Financiera (Cifin) conocidos por El Espectador, los personajes de esta historia ostentan significativos capitales. Por ejemplo, el gobernador Ardila Sierra, en los últimos cuatro años tiene depósitos en efectivo en sus cuentas por valor superior a los $3.000 millones y actualmente es titular de 14 productos financieros entre cuentas corrientes, de ahorro y tarjetas de crédito.

A su vez, Mary Luz Olarte, jefa de Protocolo y mano derecha del gobernador Ardila, entre 2005 y 2006 registró un incremento patrimonial del 430%. En otras palabras, pasó de poseer ingresos por $156 millones en 2005, a ostentar recursos por $826 millones en 2006. En cuanto a Jerónimo Camilo Daza, actual secretario de Obras Públicas de la Gobernación y socio del Gobernador, según las oficinas de registro y el Agustín Codazzi, posee bienes inmuebles en Bogotá y Valledupar.

En síntesis, las cuentas personales del gobernador de Cundinamarca, Pablo Ardila Sierra, y de sus principales allegados dan más de qué hablar. A sus 38 años, no cabe duda de que es algo más que un hombre muy adinerado. Si a ello se suma el valor de su casa, diseñada por el afamado arquitecto Rogelio Salmona, sobre un área de 2.600 metros cuadrados, y su excéntrica pasión por la cacería que hoy lo hace miembro del exclusivo Safari Club International, no cabe duda de que es un extraño ‘Rey Midas'.

Pero tanto dinero contante y sonante y un gran poder accionario en firmas de inversión, tanto en Colombia como en el exterior, lo pueden poner en la mira de la justicia. ¿Qué hacen altos funcionarios de la Gobernación de Cundinamarca en sus empresas familiares y personales? ¿Por qué en la mayoría de las transacciones de sus socios y allegados habitualmente no se superan los $10 millones que obligan el reporte bancario? ¿Cuál es la razón para que predominen las consignaciones en efectivo en los negocios? ¿Qué se busca con la triangulación de negocios entre Colombia, Panamá y Estados Unidos? Impera el bajo perfil y las autoridades apenas comienzan a enterarse.

Lo cierto es que a una empresa familiar del gobernador Ardila Sierra llegaron el 12 de abril de 2006 tres millones de dólares, producto de transferencias de una compañía panameña que, a su vez, es socia de su jefa de Protocolo en la Gobernación de Cundinamarca y cuyo representante legal también ejerce el mismo oficio en una empresa donde es socia la gerente de la Corporación Social de Cundinamarca. Y entre las dos empresas se negocia con una tercera, también cercana al Gobernador, donde uno de sus socios es su actual secretario de Obras.