El hombre clave del presidente Santos

Las campañas políticas de Roberto Prieto

La trayectoria del gerente de la empresa que permitió la reelección de Santos en 2014, mencionado en el caso por sobornos de Odebrecht.

Desde el pasado martes 7 de febrero, cuando el fiscal Néstor Humberto Martínez afirmó que existía la posibilidad de que del soborno de US$4,6 millones pagado al excongresista Otto Bula a la cuestionada firma brasileña Odebrecht, US$1 millón pudo terminar en la campaña reeleccionista del presidente Santos, el nombre de Roberto Prieto está en la lupa de todos. Él ha negado ser el destinatario del dinero que Bula dice entregó al empresario Andrés Giraldo Rivera, para que llegara a la gerencia de la campaña presidencial que él ejerció.

Es su palabra y la de su amigo Giraldo contra la de Otto Bula, hoy en el ojo de huracán. Sin embargo, no es la primera vez que por gajes de la política Roberto Prieto tiene que dar explicaciones públicas y judiciales sobre su relación con campañas. Hace 22 años, cuando empezaba el terremoto político-judicial del Proceso 8.000, tuvo que hacerlo después de que el testigo estelar de la Fiscalía, el tesorero de la campaña Samper, Santiago Medina Serna, señalara a su empresa de haber participado en cruces de cheques en la empresa electoral.

En aquella oportunidad, ante un fiscal regional y el representante investigador del Congreso en el proceso contra Ernesto Samper, no sólo explicó su relación con la controvertida campaña política, sino que aportó información que detallaba cómo Roberto Prieto lleva casi tres décadas en el negocio de la intermediación entre clientes políticos y medios de comunicación. En ese momento lo hacía desde su empresa Radiodifusores Unidos S. A. Ahora lo hace desde la firma Marketmedios Comunicaciones S. A., que contrata con el Estado.

Economista de la Universidad Externado de Colombia con especialización en investigación de mercados en la Universidad Eafit y en alta gerencia del Instituto Nacional de Alta Dirección Empresarial (Inalde), Roberto Prieto Uribe es hijo del acreditado dirigente público caldense Luis Prieto Ocampo, quien llegó a ser gerente del IFI, presidente de la Andi y alcalde de Bogotá en los años 70. Un ascendente de peso además en el gremio cafetero, con suficientes vínculos políticos como para que su hijo contara con los mismos nexos.

En julio de 1990, a los 31 años, constituyó en la Notaría 44 de Bogotá la empresa Radiodifusores Unidos S. A., para ofrecer servicios de publicidad y contratos para la explotación de frecuencias de radio. De esa manera, comenzó a contratar con campañas políticas como la de César Gaviria Trujillo a la Presidencia, Rodrigo Lloreda también a la jefatura del Estado, Andrés Pastrana y varios representantes a la Cámara y senadores. Por eso, en calidad de gerente de su firma y recomendado por Fernando Botero, llegó a la campaña de Samper.

Como en su momento lo explicó a las autoridades que investigaron la campaña Samper Presidente por la filtración de dineros del cartel de Cali, la venta de publicidad de Radiodifusores Unidos comenzó a finales de 1993, pero ya en 1994, ante el atraso en los pagos, buscó la forma de que le cancelaran. Santiago Medina le hizo un abono de la deuda con una serie de cheques de bancos nacionales, US$30.000 en efectivo y un cheque de US$60.000 sin girador. Su garantía fue que le pagaron con cheques de gerencia, observó entonces.

En junio de 1994, los dólares en efectivo y cheques los vendió para cancelar proveedores y también compró títulos en la bolsa. Su contratación con la campaña Samper ascendió alrededor de $1.400 millones. Después, Radiodifusores Unidos apareció haciéndole una donación de $32 millones a la campaña. En ese momento, Prieto calificó como “categóricamente falso” que su empresa hubiera recibido otros $300 millones en efectivo, como lo señaló el fallecido periodista Alberto Giraldo.

Al final, las explicaciones de Roberto Prieto fueron suficientes para la justicia, continuó al frente de su empresa Radiodifusores Unidos y en 1997 entró a trabajar directamente con Juan Manuel Santos, quien primero le ofreció la gerencia administrativa de su campaña preelectoral a la Presidencia por el Partido Liberal, y luego se hizo cargo de la dirección de la Fundación Buen Gobierno, la plataforma de Santos para su proyección política. En esa dirección ejecutiva estuvo durante cuatro años, ya en tiempos de Uribe en el gobierno.

Por la misma época, también en la Notaría 44 de Bogotá, el 14 de junio de 2002 se constituyó la firma Marketmedios Comunicaciones S. A. que, según certificado de la Cámara de Comercio de Bogotá, actualmente dirigen sus dos hermanos, Mauricio y Alberto Prieto Uribe. Él admite que hoy trabaja para ella, aunque no es socio y que Marketmedios tiene contratos con el Gobierno, como cualquier empresa que provee medios. Lo cierto es que para 2006, Roberto Prieto ya estaba de nuevo en campaña política junto a Juan Manuel Santos.

En calidad de director administrativo de la campaña del recién creado Partido de la U para las elecciones al Congreso en 2006, su gestión fue clave para que el reelegido presidente Álvaro Uribe tuviera una sólida bancada de apoyo en el Poder Legislativo. Tras la rotunda victoria del Partido de la U, Santos pasó a ocupar el Ministerio de Defensa y él la jefatura de finanzas del movimiento político por los siguientes cuatro años, hasta que Santos alcanzó la Presidencia de la República en el año 2010.

En la campaña de ese año, como lo declaró el asesor venezolano J. J. Rendón, todo lo relacionado con aportes y recaudación de fondos estuvo a cargo de Roberto Prieto y Consuelo Caldas. A raíz de las denuncias del expresidente Uribe sobre posible injerencia de dineros del narcotráfico en la campaña Santos 2010, concretamente US$2 millones de US$12 millones supuestamente entregados al publicista venezolano para mediar en un posible sometimiento a la justicia de un grupo de narcotraficantes, Prieto lo negó con vehemencia.

Ante la Fiscalía testificó que desde el punto de vista contable, los frentes de financiación fueron crédito bancario y aportes de personas naturales. Respecto a estos aportes, añadió que existió siempre un protocolo de análisis bastante riguroso. Cabe recordar que en mayo de 2015, el entonces vicefiscal general, Jorge Fernando Perdomo, ordenó archivar la investigación, tras concluir que las pruebas recaudadas permitieron determinar que los hechos denunciados nunca existieron. En ese momento, ya Prieto acumulaba otra campaña política.

Después de tres años como representante de Colombia ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Washington, en noviembre de 2013 Roberto Prieto asumió la gerencia de la campaña de reelección de Santos. Aunque la derrota en la primera vuelta con Óscar Iván Zuluaga lo forzó a trabajar en llave con el expresidente César Gaviria, al final se logró la victoria. Tres años después, las declaraciones del exsenador Otto Bula que dice haber entregado dinero en efectivo para que llegara a Roberto Prieto, lo tiene dando explicaciones.

Por ahora, sostiene que no envió a nadie a recibir dinero y que se dedica a trabajar para Marketmedios, una empresa que, según el Registro Único de Proponentes entre 2010 y 2016, ha realizado 17 contratos con el Estado. Particularmente con la Registraduría Nacional, Caprecom, la Superintendencia de Sociedades, el Departamento Nacional de Planeación, Radio Televisión Nacional de Colombia, el Ministerio de Transporte, el Fondo Rotatorio de la Cancillería y el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República.

Los conceptos del empresario en líos
 
Desde Estados Unidos, en donde se encuentra en proceso de recuperación por un incidente de salud que se produjo al parecer durante la primera corrida en la plaza de toros de Santamaría, el empresario Roberto Prieto Uribe explicó lo que sucedió con la empresa Radiodifusores Unidos S. A., que estuvo en el ojo del huracán durante la campaña que llevó a la Presidencia de Colombia al candidato liberal Ernesto Samper. Según el dirigente, esa empresa se liquidó por la pérdida de su capital hace por lo menos diez años.
Frente a otro lío judicial por el despido injustificado de dos trabajadores que pertenecieron a la referida compañía de medios, Prieto indicó que “frente a la demanda que interpusieron los empleados fui absuelto por un juez de la República, dado que el fiscal del caso no halló mérito alguno para acusarme”