Adopción gay: en manos de Jaime Córdoba

El alto tribunal eligió como conjuez al jurista liberal este martes. La comunidad LGBTI recibió con entusiasmo su designación.

El exmagistrado de la Corte Jaime Córdoba Triviño. /Archivo - El Espectador
Tal como lo había anticipado este diario, el futuro de la demanda presentada por el abogado Sergio Estrada, que busca que los menores de edad puedan ser adoptados por parejas del mismo sexo, quedó en manos de un conjuez. El elegido es un exmagistrado de corte liberal que ya en el pasado ha sido protagonista de fallos trascendentales en favor de la comunidad LGBTI: Jaime Córdoba Triviño. Un hombre de un perfil muy distinto al del último conjuez que dirimió otra demanda similar, el exmagistrado José Roberto Herrera. Éste, en febrero pasado, apoyó un fallo salomónico que avaló la adopción consentida (cuando una persona adopta al hijo biológico de su pareja), pero no la adopción por parte de parejas del mismo sexo.
 
No obstante, con la designación de Jaime Córdoba como conjuez, el camino para que las familias homoparentales puedan proveerle un hogar a un niño en estado de abandono parece más de rosas que de espinas. Su historia como jurista de avanzada lo sitúa como el personaje que muy probablemente abriría las puertas constitucionales para que Colombia dé este paso. La Corte debió recurrir a un conjuez debido al empate que se produjo en la votación de este martes: cuatro magistrados se mostraron a favor y cuatro en contra de la ponencia de Jorge Iván Palacio.
 
En el documento, revelado por El Espectador, Palacio señala que “la adopción de niños por personas con orientación sexual diversa, en general, y por parejas del mismo sexo, en particular, no afecta por sí misma el interés superior del menor, ni compromete de manera negativa su salud física y mental o su desarrollo integral. Así lo indican las experiencias recogidas del derecho comparado, entre las que se destacan decisiones legislativas y fallos de tribunales internacionales donde siempre se ha tenido en cuenta la primacía de los derechos de los menores y la evidencia probatoria debidamente acopiada”.
 
Jaime Córdoba Triviño se alinearía, pues, con el bloque liberal de la Corte, integrado por el ponente Palacio, María Victoria Calle, Luis Ernesto Vargas y Gloria Ortiz. Estos últimos se mostraron de acuerdo con permitir que las familias homosexuales puedan adoptar menores. Según estadísticas del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, con corte a 2014 había todavía 5.400 infantes esperando por una familia. Y, aún peor, la curva de adopciones en el último lustro ha descendido significativamente en Colombia.
 
El elegido
 
Jaime Córdoba es especialista en derecho penal de la Universidad Nacional, con estudios de especialización en la Universidad de Salamanca (España). Ha sido profesor en varias universidades colombianas y algunas internacionales como la Universidad Autónoma de México, la Católica de Quito y de Estocolmo. Ha sido juez penal de Bogotá, procurador delegado, defensor del Pueblo, conjuez de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, asesor del Comité Internacional de la Cruz Roja y de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y vicefiscal de la Nación.
 
Entre marzo de 2001 y febrero de 2009 ofició como magistrado de la Corte Constitucional, de la que fue su presidente. En 2008 fue ponente del fallo en el que la Corte les reconoció a los homosexuales el derecho a exigir el cumplimiento de la asistencia alimentaria por parte de su pareja o de la persona obligada a brindarla. En la sentencia C-798 de ese año se señala puntualmente: “El dato sobre la sexualidad de las personas es completamente irrelevante a la hora de extender la protección patrimonial de los miembros de la pareja y por consiguiente no puede ser utilizado, al menos en principio y salvo alguna poderosa razón fundada en objetivos constitucionales imperativos, para diferenciarla”.
 
Al conocerse la designación de Córdoba como conjuez, Mauricio Albarracín, director de la ONG Colombia Diversa, dijo que “la Corte tiene una oportunidad de oro para confirmar su tradición de defensa de la igualdad y de las minorías. Esperamos que por fin se elimine esta discriminación, que no tiene ninguna base jurídica ni social”. Aunque hay mucho optimismo entre la comunidad LGBTI con el nombramiento de Córdoba Triviño como conjuez, algunos llaman a la prudencia, pues todo se sabrá en algunas semanas, cuando se produzca una nueva votación y se conozca el fallo.
 
La tesis del magistrado ponente Jorge Iván Palacio es clara: este Congreso no tiene —ni tuvo ni tendrá pronto— voluntad para ponerle fin a este déficit de derechos de las parejas del mismo sexo y de los niños en situación de abandono. Por eso, Palacio le propuso a la Corte intervenir de una buena vez en el tema, con una salvedad precisa: la idoneidad moral para adoptar no la da la condición sexual del adoptante.
 
 
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