Agua con mercurio y gatos en los cuartos: así es el Hospital Departamental de Chocó

El informe más reciente de la Contraloría indica que en esta entidad de salud no supieron manejar los recursos que le transfirió la Nación.

Así s ve el hospital San Francisco de Asís: grietas y humedad en las paredes, espacios poco ventilados y camas deterioradas. / Foto: Cortesía

Educación, agua potable, necesidades básicas: a Chocó le falta absolutamente todo. Y en cuestión de salud, el panorama es más dramático aún. Así concluyó, sin que fuera sorpresa para nadie, la Contraloría General en su más reciente “actuación especial de fiscalización” sobre el Hospital Departamental San Francisco de Asís. Estaba acatando la orden que le dio la Corte Constitucional en 2015 de efectuar una “vigilancia rigurosa especial” frente a esa entidad de salud y los planes para sacarlo a flote. 

Los hallazgos de la Contraloría reiteraron, en pocas palabras, es que el estado físico del Hospital Departamental San Francisco de Asís es deplorable. Para empezar, el agua que usa la institución viene del río Atrato, y aunque pase por la planta de tratamiento, se ha detectado que el nivel de contaminación de esa fuente de agua es altísimo por cuenta del mercurio y otros residuos que provienen de la explotación ilegal de cobre y oro que se hace a lo largo del río. 

Es tan precario el proceso de tratamiento del agua que en la planta la cloración se hace manualmente. “Se evidencia que la planta no está entregando un líquido totalmente claro a los tanques para su consumo y no se cuenta con un laboratorio para el análisis del estado del agua”, señaló la Contraloría en su informe, divulgado hace un par de días. La planta, advierte el organismo, no cuenta con la tecnología para eliminar el mercurio del agua y el hospital no está conectado al acueducto de Quibdó.

Otra falla del hospital es la humedad que se hace evidente tanto en espacios cerrados como abiertos. “en algunos casos levantan la pintura y se extienden hasta el pañete, ocasionando el crecimiento de hongos en las instalaciones”. La humedad se nota hasta en la sala de urgencias y en salas de cirugía, y obedece a que hay poca ventilación, el aire no circula, el aire acondicionado presenta fallas, hay pocas ventanas y, en general, es “un ambiente propicio para la generación de gérmenes y bacterias”.

En algunos cielorrasos, la humedad sobre las láminas es notoria. La decisión del hospital para resolver el problema fue pintar una cara de las láminas, “dejando la humedad en la otra parte que no es visible”.  Y como si la humedad y el agua llena de mercurio no fueran suficiente, hay también “presencia prolífica de gatos y palomas en las instalaciones generales del hospital”, que hasta dejan sus heces en lugares de tránsito de los pacientes. Los gatos incluso entran a las habitaciones. 

En resumen, el Hospital Departamental San Francisco de Asís es un escenario completamente macondiano. Tales condiciones explican, así mismo, por qué los casos de enfermedad diarreica aguda y de malaria en esta región han aumentado. La Contraloría concluyó que el departamento no había cumplido con los principios de eficacia y eficiencia a la hora de manejar los recursos transferidos por la Nación, pero el problema es mucho más profundo.

En Chocó, los gatos y las palomas como visitantes asiduos de los enfermos son el mejor ejemplo de que allí nada funciona desde hace décadas, de que todo el mundo lo sabe y de que a pocos le importa generar los cambios que esta región pide a gritos.