Patrullero, a indagatoria ante Justicia Militar por muerte de grafitero

El uniformado ha presentado en los últimos meses varias versiones acerca de la forma en la que se presentaron los hechos mortales.

Este martes, ante la Justicia Penal Militar que asumió el caso hace un mes, el patrullero de la Policía Metropolitana de Bogotá Wilmer Antonio Alarcón rendirá indagatoria en el proceso que se adelanta por su presunta responsabilidad en el asesinato del joven grafitero Diego Felipe Becerra.

Alarcón, quien ya rindió interrogatorio ante un fiscal de Vida el pasado 10 de octubre, ha manifestado que disparó en defensa propia ante una amenaza por parte de Becerra quien portaba un arma. Sin embargo, pruebas de Medicina Legal y de la Fiscalía han confirmado que la pistola que se encontró al lado del cuerpo del grafitero no funcionaba.

“La parte superior del proveedor de la pistola marca Sterling calibre .22 LR, serie E 16191, se encuentra defectuosa, impidiendo que los cartuchos allí alojados salgan normalmente”, precisa el informe de balística forense, haciendo énfasis en el hecho de que solamente un experto había podido disparar con esta arma.

En otro informe de Medicina Legal, se aclara que Becerra no había disparado ningún arma de fuego, puesto que las pruebas de demostraban que no existían rastros de pólvora en sus manos.

El caso pasó a la Justicia Penal Militar pues la fiscal General, Viviane Morales Hoyos consideró que la acción se prestó “en un acto de servicio”. Posición que fue apoyada por la Procuraduría General.  

Por esta situación, el senador Alexander López llamó a un debate de control político a la fiscal General, Viviane Morales; el director de la Policía, general Óscar Naranjo; y el director de la Policía Metropolitana de Bogotá, general Francisco Patiño para confirmar si se presentaron irregularidades en la investigación por la muerte del joven grafitero.