La libertad de los parapolíticos

Más de la mitad de los excongresistas condenados por el escándalo de la parapolítica han quedado en libertad condicional por haber cumplido las tres quintas partes de su condena.

Respectivamente,  el exsenador Mario Uribe y los excongresistas Luis Alberto Gil y Juan Carlos Martínez Sinisterra.  / Archivo
Respectivamente, el exsenador Mario Uribe y los excongresistas Luis Alberto Gil y Juan Carlos Martínez Sinisterra. / Archivo

Los últimos a los que se les otorgó este beneficio jurídico fueron, además de Uribe, Luis Alberto Gil y Juan Carlos Martínez Sinisterra.

De los 40 congresistas condenados por el escándalo de la parapolítica, ya son 24 los que han quedado en libertad condicional, por haber pagado las tres quintas partes de su condena.

El último de ellos fue el exsenador Mario Uribe, primo del expresidente Álvaro Uribe, a quien el Juez Sexto de Ejecución de Penas de Medellín le otorgó el beneficio al considerar que había cumplido el requisito que ordena la ley, al haber pagado 54 de los 90 meses de prisión a los que fue condenado. Uribe salió hoy de la cárcel de Yarumito, en la capital de Antioquia.

El expresidente del Congreso fue condenado en febrero de 2011 por la Corte Suprema de Justicia por recibir el apoyo de las Autodefensas Unidas de Colombia para llegar al Legislativo en las elecciones de 2002. De acuerdo con el excomandante paramilitar Salvatore Mancuso, Uribe fue junto a Eleonora Pineda y Miguel Alfonso de la Espriella, uno de los ‘socios’ del paramilitarismo en el Congreso.

Otro de los que quedó en libertad este año fue el excongresista de Santander Luis Alberto Gil. A pesar de que también fue condenado a 90 meses. A este político lo sentenciaron luego de comprobar que recibió el apoyo del comandante paramilitar Iván Roberto Duque Gaviria, alias Ernesto Báez, para llegar al Legislativo en 2002.

Uno de los últimos en recibir el beneficio este año fue el excongresista Juan Carlos Martínez Sinisterra por pena cumplida. Salió el pasado 26 de junio. Lo condenaron a 90 meses por sus vínculos con paramilitares del Pacífico, quienes le ayudaron a ser elegido senador en 2002. Su suerte fue diferente, ya que volvió a prisión después de que la Fiscalía emitió una nueva orden de captura contra él por narcotráfico.