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Judicial 17 Jun 2013 - 8:57 pm

Deberán reconstruirle esa parte del cuerpo por orden del Consejo de Estado

Perdió un seno por cuenta de la negligencia

A Rósula Benilda Jaramillo médicos del Hospital Militar le realizaron tres ciclos de quimioterapia y finalmente le extirparon su seno derecho sin tener un diagnóstico definitivo.

Por: Juan Sebastián Jiménez
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Un reciente fallo del Consejo de Estado recuerda que la negligencia médica puede cambiar la vida de una persona. En este caso, la de una mujer a la que le extirparon su seno sin tener, siquiera, un diagnóstico final que avalara esa operación. No había un dictamen médico que confirmara que Rósula Benilda Jaramillo padecía de cáncer de seno; apenas había un informe preliminar de una firma de patólogos que apuntaba a la posibilidad de que la mujer tuviera un carcinoma. Así lo había reconocido el Hospital Militar que le realizó unos nuevos estudios, cuyos resultados, de acuerdo con el servicio de patología del centro hospitalario, no permitían establecer con claridad que Jaramillo tuviera cáncer.

Por ello se ordenó una nueva revisión de tejidos. No obstante, el mismo Hospital Militar hizo caso omiso a las recomendaciones de su servicio de patología y sin tener un diagnóstico claro el 4 de noviembre de 1998 se dio la orden de que a Jaramillo se le extirpara su seno derecho. Ya para ese momento le habían realizado tres ciclos de quimioterapia que tampoco estaban avalados en un diagnóstico concluyente. El 21 de noviembre de ese año se realizó la operación. Tras la cirugía, a Jaramillo se le ordenaron unos exámenes para luego medicarla. Uno de ellos, hecho en marzo de 1999 por el Instituto de Medicina Legal, dio un resultado inesperado: del análisis de las muestras que se le habían tomado a la paciente antes de la operación se podía concluir que en los tejidos estudiados no había ninguna evidencia de un tumor maligno.

Atónitos por cuenta del resultado, la mujer y su esposo acudieron a la Fundación Santa Fe. El 5 de abril de ese año la entidad confirmó el resultado. La pareja acudió entonces al Instituto Nacional Cancerológico que ratificó lo dicho por Medicina Legal. Con tantas evidencias del error que se había cometido, Jaramillo demandó al Hospital Militar el 25 de mayo de 2000. El 24 de febrero de 2004 el Tribunal Administrativo de Cundinamarca encontró responsable al Hospital Militar por no ratificar el diagnóstico de carcinoma antes de realizar la operación y que, por el contrario, sin un diagnóstico concluyente, se iniciara la quimioterapia y se le extirpara un seno sin necesidad.

El Hospital no estuvo de acuerdo con la sentencia. Aseguró que a la mujer se le había dado un tratamiento adecuado que había permitido que el supuesto cáncer no se esparciera por el cuerpo. Indicó, además, que los estudios de las demás entidades se habían hecho con base en una de las muestras que se le habían tomado a Jaramillo y que nada descartaba que otras muestras demostraran la presencia de un carcinoma en el seno derecho de la paciente. Con estos argumentos apeló la decisión del Tribunal y el proceso llegó al Consejo de Estado.

Esta corporación desvirtuó uno por uno los argumentos del hospital. Demostró que la paciente no se encontraba en condiciones tan malas como las que se decía y que las muestras que se habían usado para los estudios y las que no fueron tenidas en cuenta no diferían entre sí. Y alertó: “El cáncer de mama es considerado el tumor más habitual en mujeres de todo el mundo y en especial en Colombia, lo cual ha obligado a que el Gobierno, a través del Ministerio de Protección Social en compañía del Instituto Nacional de Cancerología, estableciera unos protocolos médicos para el tratamiento de este mal (…) Dado el análisis de las pruebas obrantes emerge con claridad que el Hospital Militar no cumplió con el protocolo establecido”.

Y agregó: “La entidad médica cometió un error ya que le realizó una cirugía a una paciente en la que le extirpó uno de sus órganos para después encontrar que no padecía de la enfermedad que le había sido diagnosticada. Encuentra la Sala que en casos como el que aquí se analiza se configuró una vulneración grave del derecho a la salud del aquí demandante que trajo como consecuencia una afectación profunda no sólo de su fisionomía sino también de su capacidad de goce y de su misma naturaleza teniendo en cuenta la importancia que tiene esta parte del cuerpo para la realización de su feminidad”. A lo que habría que agregar la afectación que este error médico le generó a la vida sexual de la paciente y su pareja.

Por tal razón el Consejo de Estado ordenó que con base en “la perspectiva de género, teniendo en cuenta la grave afectación que sufrió la demandante, se impone la adopción de medidas restaurativas encaminadas a resarcir el daño en la mejor forma posible aun sabiendo que las condiciones no se restablecerán por completo y que las secuelas estarán ahí para siempre”. Ahora el Hospital Militar deberá reconstruir el seno de la mujer y enmendar el gravísimo error en el que incurrió por no esperar, siquiera, la confirmación de un diagnóstico que avalara la operación. Por no esperar unos meses la vida le cambió a una persona para siempre.

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