Cargos a Ramón Isaza por violencia contra mujeres

Tribunal de Justicia y Paz le dio su visto bueno a acusaciones contra el exjefe ‘para’

“Les cortaban el pelo porque se negaban a lavarles la ropa a los paramilitares o a tener relaciones sexuales con ellos. A otras mujeres las hacían exponerse en ropa interior y barrer el espacio público porque les gustaban las fiestas”, narra un informe de la Procuraduría sobre los vejámenes cometidos contra las mujeres por las Autodefensas Campesinas de Magdalena Medio (ACMM), fundadas y comandadas por Ramón Isaza, alias El Viejo, hasta su desmovilización en 2006.

El informe agrega que “con frecuencia las lesbianas eran violadas para ‘demostrarles que estaban equivocadas en cuánto a su orientación sexual’”. Por 11 hechos como los narrados por la Procuraduría, la Fiscalía investiga a las ACMM y, principalmente, a Isaza quien, gracias al visto bueno del Tribunal de Justicia y Paz de Bogotá, se convierte en el primer exjefe paramilitar al que se le imputan los cargos por acceso carnal abusivo, prostitución forzada, esclavitud sexual, servidumbre y acoso sexual por crímenes cometidos por sus hombres, a quienes Isaza debía controlar y no lo hizo.

A otros excomandantes paramilitares, como Hernán Giraldo, alias El Patrón, ya se les han imputado cargos por violencia sexual contra menores de edad. Pero a Isaza es al primero que se le imputan cargos por violencia de género tras casi ocho años del programa de Justicia y Paz. A Isaza se le imputan cargos después de que el pasado 30 de julio el fiscal general, Eduardo Montealegre, informara que con el fin de esclarecer todos los crímenes de los paramilitares que fuera posible, se iban a hacer 16 macroinvestigaciones y, a la hora de investigar, se iban a priorizar los delitos cometidos por algunos de los principales jefes del paramilitarismo, entre ellos, Ramón Isaza. Alias El Viejo es procesado, además, por 318 casos de desaparición forzada y 174 casos de desplazamiento forzado.

En virtud de estas macroinvestigaciones, la Fiscalía investiga cerca de 815 casos de violencia de género cometidos por los paramilitares y las Farc por lo que no se excluye la posibilidad de que a otros exjefes paramilitares se les imputen cargos por estos delitos. Es el caso de Salvatore Mancuso, cuyos hombres son acusados por 128 casos de violencia contra las mujeres, o el de Iván Roberto Duque Gaviria, alias Ernesto Baéz, cuyos subordinados son señalados por 239 casos de violencia de genero, entre ellos.

Con estas investigaciones, la Fiscalía apunta a que –como ya lo han dicho las víctimas y cientos de ONG– los paramilitares utilizaron la violencia de género como una estrategia de conquista y de amedrantamiento contra las mujeres. A ellas las convirtieron en sus esclavas, en sus prostitutas. Para ellos, ellas dejaron de ser sujetos para convertirse en objetos de su poder. Tras ocho años del programa de Justicia y Paz el ente investigador, por fin, puso su dedo en esa olvidada llaga del conflicto.