Cientos de jóvenes piden justicia por muerte de grafitero en Miami

"Lo que ha hecho la policía con Reefa es una vengüenza para una ciudad como Miami", afirmó una de las amigas del joven.

Al menos 200 personas, en su mayoría estudiantes, participaron este sábado en una vigilia para clamar justicia por la muerte de Israel Hernández-Llach, que murió el martes víctima de una descarga eléctrica por un Taser usado por la Policía de Miami Beach.

Alzando patinetas, pancartas pintadas con spray de grafitis y camisetas con el rostro del joven Israel, cientos de personas se reunieron después del mediodía en una concurrida esquina de Miami Beach, donde el martes en la mañana el artista murió tras recibir un disparo eléctrico en el pecho por parte de un policía.

"¡El arte no es un crimen!", dijo a la multitud Gina Stevenson, una joven de 17 años que se presentó como una amiga del liceo de Miami de Israel Hernández.

Entre lágrimas y con la voz quebrada Steveson agregó: "Lo que ha hecho la policía con Reefa es una vengüenza para una ciudad como Miami que quiere ser reconocida por su pluralidad y arte moderno".

La madre del joven muerto, Jacqueline Llach, vestida de luto, estuvo acompañada por otra de sus hijas, Offir y la novia de su hijo, Alexandria, que rehusaron hablar con la prensa mientras se sostenían de la mano apoyadas por otros familiares colombianos y estadounidenses quebrados por el dolor.

"La policía no puede responder disparando con Taser o con otra arma para detener a un niño que está haciendo un grafiti", dijo Florencia, una estudiante de arte de 17 años, que era compañera de escuela de Israel Hérnadez-Llach, conocido por su apodo artístico: Reffa.

Entre los manifestantes se encontraban los padres y hermanos de George Salgado, un joven de origen cubano-hondureño, que murió en abril de 2012 en el oeste de Miami, después de recibir cinco disparos de Taser por parte de la policía.

"A mi hijo, delgado y menudo, le dieron cinco disparos de Taser porque estaba 'actuando raro', nunca nos han dicho qué era lo que estaba haciendo, solo sé que salía de la casa de su novia a las 11:30 de la mañana", contó Jorge Salgado, padre del joven muerto el año pasado.

"Mi solidaridad con los padres de Israel porque este es un dolor muy grande, más aún cuando la policía no nos ha respondido por qué me mataron a mi niño", dijo la madre de Salgado, Bárbara Alfaro.

Policía y Taser bajo la lupa

Israel Hernández, conocido en los circuitos de arte alternativo en Maimi, fue sorprendido por policías de Miami Beach pasadas las cinco de la mañana del martes cuando hacía un grafiti en un muro de la Avenida Collins.

Según la policía, el joven huyó de los oficiales, al ser perseguido no atendió a sus órdenes y cuando fue alcanzado por un agente, éste le descargó con un Taser.

El agente que usó el Taser, Jorge Mercado, fue obligado el jueves a tomar una licencia administrativa.

Hernández fue transportado al hospital Mount Sinai, a pocos kilómetros del incidente, donde fue declarado muerto.

Aunque la Fiscalía de Miami Beach y la Oficina Forense del Condado de Miami Dade ya investigan el caso, la ciudad pidió el viernes al Departamento de Florida de Fuerza Pública (FDLE, por sus siglas en inglés) otra investigación independiente.

"El papel de FDLE proporcionará mayor seguridad a los ciudadanos de la rigurosidad y transparencia en esta investigación", dijo el viernes el administrador de la Ciudad, Jimmy Morales, en un comunicado.

La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) de la Florida denunció que se trata del "último de una larga y trágica serie de incidentes en los que el Departamento de Policía de Miami Beach parece haber utilizado una fuerza excesiva, desproporcionada o letal".

Varios departamentos de policía de Florida han sido objeto de investigación federal y este año el Departamento de Justicia encontró que el de Miami -en el mismo condado de Miami Beach- tenía un patrón de uso excesivo de la fuerza que incidía en un alto número de tiroteos provocados por oficiales, entre ellos episodios en los que murieron siete jóvenes negros en ocho meses en 2011.