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Judicial 26 Mar 2013 - 11:30 pm

Corte Suprema ratificó sentencia de 80 meses de prisión

Condenan a profesora 'enana' por abusar de alumno

Justicia concluyó que la victimaria era esquizofrénica, pero consciente de sus acciones.

Por: Redacción Judicial
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Su estrategia de defensa fue argumentar que sufría de esquizofrenia crónica indiferenciada y que, por esa razón, no podía distinguir el bien del mal. Que esa enfermedad era una “fuerza invisible e irresistible para ella”. Que era imposible imputarle el delito de actos sexuales con menor de 14 años porque ella, por su condición, se creía una niña igual que su supuesta víctima. Pero Gloria María* no encontró un juez que le diera credibilidad a esta versión y, tal como lo acaba de confirmar la Corte Suprema de Justicia, tendrá que pagar 80 meses de prisión sin ningún beneficio.

El defensor de Gloria María recurrió a la psicóloga Carolina Gutiérrez y al psiquiatra Germán Pachón Gómez para acreditar en juicio la gravedad de su condición. La Corte Suprema, sin embargo, concluyó que esta profesora de un centro infantil de Bogotá había sostenido entre 2007 y 2008, cuando ella tenía 40 años de edad, una relación sentimental con Juan*, un estudiante suyo de 10 años de edad; que esa relación había incluido caricias y besos “incluso en la zona genital del menor” y que ella, contrario a lo que alegaban los peritos, era consciente de sus actos.

Gloria María padece de enanismo (acondroplasia) y tiene dos hijos. Según certificó la psicóloga Gutiérrez, es la menor de una decena de hermanos y para la época en que fue llamada a juicio aún vivía con su mamá, de quien solía decir: “Ella no entiende que soy una niña”. En su informe psicológico, Gutiérrez señaló que cuando Gloria María tenía 27 años y quedó embarazada por primera vez, al ser cuestionada por su familia acerca del padre de la bebé, ella había respondido: “Una luz se me apareció y como yo soy un ángel, Dios me daba un regalo, que era otro ángel para que me acompañara”.

Tanto la psicóloga Gutiérrez como el psiquiatra Pachón Gómez testificaron que cuando Gloria María quedó embaraza por segunda vez, su versión había sido que “por culpa de un médico malo, un tumor que tenía se convirtió en bebé”. El psiquiatra agregó que ella tenía “alucinaciones auditivas, oía con frecuencia una voz gruesa y lúgubre que le ordenaba ‘mátate’” y que su estatura enana reforzaba “su firme creencia de que ella es una niña y, por ello, frecuentemente pedía a su hermana Consuelo que la arrullara y la cargara, pues cree que es una niña de 12 años y que por eso no crece”.

Cuando los especialistas le preguntaron sobre Juan, ella afirmó que estaba enamorada de un niño de 10 años desde que él tenía 8 años: “Aunque intenta mostrársele que ella tiene 40 años, ella no entiende por qué está en prisión si eso es para gente mala y ella no ha hecho nada malo”, destacó la psicóloga. La Corte, sin embargo, al igual que el Tribunal Superior de Bogotá y el Juzgado 15 Penal del Circuito de Conocimiento de la misma ciudad, no creyeron una sola palabra: “Los peritos fueron (unísonos) en afirmar que (Gloria María) no era proclive al engaño ni a la mentira, pero probatoriamente son varios los acontecimientos que desmienten tales percepciones”.

La Corte Suprema, retomando las anotaciones del Tribunal de Bogotá, indicó que Gloria María había sido calificada por sus colegas como una docente “idónea” a quien, en los tres años que llevaban de conocerla, jamás le habían detectado comportamientos de una niña. El alto tribunal destacó que Gloria María conocía el engaño que estaba fabricando, pues se había hecho amiga de la madre de Juan para infundirle confianza y así había conseguido, en más de una ocasión, que ella le diera permiso al menor para quedarse en su casa bajo el pretexto de jugar con sus hijos, “cuando en realidad era una coartada para quedarse a solas con él”.

“Sabedora de la oportunidad de acceder al menor, (Gloria María) esperaba que éste o los de su casa conciliaran el sueño para empezar su juego erótico sexual, es decir, que estaba muy orientada en tiempo y espacio y con capacidad suficiente para idear, planear y ejecutar su plan, lo que resta credibilidad a los peritos que en su percepción afirmaron que ni siquiera estaba orientada (y) no tenía capacidad para recordar incluso eventos recientes”, se lee en la sentencia. Según declaró el propio niño, Gloria María le decía que nadie podía darse cuenta de lo que ocurría entre ellos “porque si alguien se daba cuenta, podría entrar a la cárcel”.

La justicia encontró que, tan consciente era Gloria María de todo, que le enviaba correos electrónicos a Juan desde la cuenta de su hija. “Espero que siempre estemos juntos, no importa que yo esté muy viejita, no te quiero dejar ir”, rezaba uno de esos emails. “Por mí fuera le contaba a todo el mundo, pero los dos sabemos que eso es imposible”, decía en otro. Por eso, la Corte Suprema mantuvo incólume la condena en su contra: 6 años y 8 meses de prisión.

* Nombre cambiado por la privacidad del menor de edad.

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