Libertad de cultos en Colombia

Corte advierte que las iglesias están "obligadas" a pagar seguridad social de sus pastores

El alto tribunal hizo un llamado de atención frente a lo que considera un desconocimiento de los derechos laborales que tienen para con sus integrantes.  

La Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia determinó que las iglesias están obligadas a pagar la seguridad social de sus ministros de culto. La decisión se tomó tras estudiar una demanda presentada por Carlos Morales Gaitán, un trabajador de la Iglesia Pentecostal Dios es Amor en Colombia quien consideró que después de 16 años fue despedido sin justa causa.

El accionante celebró un contrato de trabajo verbal con la congregación evangélica el 6 de agosto de 1991. Ejerció como dirigente de iglesia en diferentes lugares del país, así como Diácono y Presbítero en Villavicencio, Ibagué, Bucaramanga, Montería, Cartagena, Medellín, Sincelejo, Zipaquirá y Bogotá.

Sin embargo, el 7 de julio de 2007 la Iglesia dio por terminado el mencionado contrato. “El último salario mensual percibido fue de $1.700.000; el horario era de domingo a domingo de 6 a.m. a 10 p.m., sin que en todo el periodo le cancelaran las prestaciones y demás acreencias laborales”. Hecho que lo motivó a reclamar las oobligaciones que le tenían pendientes.

Por esto pidió que se le pagaran sus cesantías e intereses, así como las primas de servicio, vacaciones compensadas en dinero, salarios, dotaciones, aportes a la seguridad social, indemnización por no consignación de auxilio de garantías, la sanción moratoria, la indemnización por terminación unilateral e injusta, la pensión de jubilación plena, la devolución de los salarios retenidos ilegalmente, aportes parafiscales, auxilio de transporte, entre otras obligaciones.

En el estudio de la demanda, el alto tribunal manifestó que pese a que las comunidades y congregaciones religiosas no están reguladas por el derecho laboral -puesto que en estos casos se habla de una tarea vocacional de sus integrantes- estas organizaciones sí tienen una obligación para asumir su vinculación a la seguridad social.

La Sala destacó que la libertad de cultos no se traduce en la renuncia de derechos humanos fundamentales. “El ejercicio de tales libertades no puede privar a los individuos que optan por aquellas, de derechos como el de la seguridad social, que se enmarcan en el concepto del Estado Laico o aconfesional, pues se verían afectados si se impidiera producir efectos jurídicos a esas garantías”.

En el debate jurídico se determinó que en este tipo de casos se estudia la relación empleado–empleador, el derecho a la seguridad social reivindica la condición de ciudadanía. “(…)En la medida en que el derecho al trabajo y el de la seguridad social, aunque tienen una estrecha relación, derivada fundamentalmente de vinculaciones subordinadas, difieren en que el primero regula y resuelve diferencias que se enmarcan en un nexo subordinado, mientras que el segundo no se limita a este, sino que cobija todo tipo de relaciones, en los que, fundamentalmente, se expresa la condición de ciudadano”.

Para la Corte es claro que, más allá del derecho a la libertad de cultos y la posibilidad de autorregularse, las organizaciones religiosas deben afiliar a la seguridad social a sus integrantes por tratarse de una garantía fundamental irrenunciable. En el fallo se advierte que la tarea pastoral hace parte de algunos oficios o profesiones que no tienen la identidad para regularse por el derecho laboral, por enmarcarse dentro de las denominadas organizaciones de tendencia, en las que se cuentan, entre otras, las ordenaciones religiosas (iglesias), partidos políticos y organizaciones humanitarias, cuyas actividades se dirigen a propósitos comunes y están arraigadas en el impulso de la gratuidad o sujetas a un sentido espiritual.

“Las organizaciones de tendencia representan una excepción en el derecho del trabajo cuando (i) tengan como fin esencial la difusión de su creencia e ideología; (ii) posean arraigo cultural y reconocimiento social; (iii) la subordinación se predique hacía la creencia o ideología y no respecto de determinado sujeto; (iv) se exprese a través del concepto de trabajo libre; (v) exista un impulso de gratuidad, de altruismo, soportado en la espiritualidad o en el convencimiento del propósito del trabajo voluntario”, puntualiza la Corte.