Corte Constitucional pide excusas por demora con una tutela

El recurso fue interpuesto en 2009 por una mujer afectada por un carcinoma en su seno izquierdo y no fue resuelto sino hasta junio del año pasado y radicado hace una semana.

Cinco años se demoraron jueces y magistrados en resolver una tutela interpuesta por Beatriz Evelin Levy de Eskenazi, una demora absurda si se tiene en cuenta que la tutela es, por ley, un mecanismo con el que se busca una respuesta inmediata por parte de las autoridades. Por ello, la Sala Sexta de Revisión de la Corte Constitucional le ofreció disculpas a esta mujer en un reciente fallo conocido por El Espectador.

En este, esa sala dijo que “es necesario resaltar que el presente caso era para resolverse con prontitud, lo cual no se había podido cumplir en razón a varias circunstancias, entre ellas, la ingente cantidad de asuntos que congestionan este tribunal, pese a lo cual, la Sala Sexta de Revisión se permite presentar a la accionante una disculpa por la tardanza registrada en la elaboración y aprobación de esta sentencia de tutela”.

Con una particularidad: la sentencia es del exmagistrado Nilson Pinilla, quien salió de la Corte a mediados del año pasado. Mejor dicho: salió primero el magistrado Pinilla que su propia sentencia. Valga recordar que a su salida, Pinilla armó todo un escándalo con una serie de señalamientos en contra de sus excompañeros, el magistrado Jorge Pretelt y el hoy exmagistrado Alberto Rojas Ríos.

En una entrevista con Blu Radio, Pinilla sostuvo que “Jorge Pretelt y Alberto Rojas no me despiertan el mismo respeto porque dejan grandes dudas (…) No sé si fallan en derecho o si están movidos por otra razón”. “Hay personas como el doctor Jorge Pretelt, que es un valiosísimo amigo y es muy generoso, pero debería estar ubicado al sur de la Plaza de Bolívar y no al norte”, dijo Pinilla con respecto a los supuestos nexos de Pretelt con el Congreso.

En respuesta Pretelt denunció que Pinilla, al que se refirió como un fariseo, era quien había obrado mal. Dijo que Pinilla, antes de entregar su cargo, les había dejado a los magistrados de su misma Sala “10 fallos de tutela con una morosidad de 5 años, algo inexplicable para sus compañeros”.

Y lo que es peor: como si los 5 años de espera no hubiesen sido suficientes, la Corte, además, le dijo no a la tutela interpuesta por Levy de Eskenazi, afectada por un carcinoma en su seno derecho, para que su EPS le diera un tratamiento integral y le reintegrara la “totalidad de los gastos en que ha tenido que incurrir la paciente con ocasión de la negativa de la prepagada en asumir los pagos del tratamiento”, debido a que esta se había negado a seguir pagando su tratamiento “por haber llegado al tope máximo” de los gastos contratados para ese 2009.

La Corte indicó que la EPS no vulneró los derechos de la mujer puesto que cumplió con las coberturas pactadas y que, por ello, no se la podía obligar “a asumir un tratamiento médico por una cobertura mayor a la que se obligó desde la celebración del contrato, pues sería tanto quebrantar el principio de buena fe que rige este tipo de Planes Adicionales de Salud (…) Esta Sala de Revisión no evidencia una vulneración a los derechos fundamentales a la vida y a la salud de la accionante que amerite otorgar protección constitucional”.

Estas disculpas, no obstante, son una buena señal en momentos en los que el sistema judicial adolece de una gravísima congestión, profundizada por el reciente paro judicial. Eso sin contar la controversia por el tira y afloje entre el Consejo Superior de la Judicatura y el Consejo de Estado por el futuro de miles de cargos de descongestión. Ya reconocido el problema, solo falta una cosa: resolverlo. ¿Cuánto le tomará a la justicia esa tarea?

Cinco años se demoraron jueces y magistrados en resolver una tutela interpuesta por Beatriz Evelin Levy de Eskenazi, una demora absurda si se tiene en cuenta que la tutela es, por ley, un mecanismo con el que se busca una respuesta inmediata por parte de las autoridades. Por ello, la Sala Sexta de Revisión de la Corte Constitucional le ofreció disculpas a esta mujer en un reciente fallo conocido por El Espectador.

En este, esa sala dijo que “es necesario resaltar que el presente caso era para resolverse con prontitud, lo cual no se había podido cumplir en razón a varias circunstancias, entre ellas, la ingente cantidad de asuntos que congestionan este tribunal, pese a lo cual, la Sala Sexta de Revisión se permite presentar a la accionante una disculpa por la tardanza registrada en la elaboración y aprobación de esta sentencia de tutela”.

Con una particularidad: la sentencia es del exmagistrado Nilson Pinilla, quien salió de la Corte a mediados del año pasado. Mejor dicho: salió primero el magistrado Pinilla que su propia sentencia. Valga recordar que a su salida, Pinilla armó todo un escándalo con una serie de señalamientos en contra de sus excompañeros, el magistrado Jorge Pretelt y el hoy exmagistrado Alberto Rojas Ríos.

En una entrevista con Blu Radio, Pinilla sostuvo que “Jorge Pretelt y Alberto Rojas no me despiertan el mismo respeto porque dejan grandes dudas (…) No sé si fallan en derecho o si están movidos por otra razón”. “Hay personas como el doctor Jorge Pretelt, que es un valiosísimo amigo y es muy generoso, pero debería estar ubicado al sur de la Plaza de Bolívar y no al norte”, dijo Pinilla con respecto a los supuestos nexos de Pretelt con el Congreso.

En respuesta Pretelt denunció que Pinilla, al que se refirió como un fariseo, era quien había obrado mal. Dijo que Pinilla, antes de entregar su cargo, les había dejado a los magistrados de su misma Sala “10 fallos de tutela con una morosidad de 5 años, algo inexplicable para sus compañeros”.

Y lo que es peor: como si los 5 años de espera no hubiesen sido suficientes, la Corte, además, le dijo no a la tutela interpuesta por Levy de Eskenazi, afectada por un carcinoma en su seno derecho, para que su EPS le diera un tratamiento integral y le reintegrara la “totalidad de los gastos en que ha tenido que incurrir la paciente con ocasión de la negativa de la prepagada en asumir los pagos del tratamiento”, debido a que esta se había negado a seguir pagando su tratamiento “por haber llegado al tope máximo” de los gastos contratados para ese 2009.

La Corte indicó que la EPS no vulneró los derechos de la mujer puesto que cumplió con las coberturas pactadas y que, por ello, no se la podía obligar “a asumir un tratamiento médico por una cobertura mayor a la que se obligó desde la celebración del contrato, pues sería tanto quebrantar el principio de buena fe que rige este tipo de Planes Adicionales de Salud (…) Esta Sala de Revisión no evidencia una vulneración a los derechos fundamentales a la vida y a la salud de la accionante que amerite otorgar protección constitucional”.

Estas disculpas, no obstante, son una buena señal en momentos en los que el sistema judicial adolece de una gravísima congestión, profundizada por el reciente paro judicial. Eso sin contar la controversia por el tira y afloje entre el Consejo Superior de la Judicatura y el Consejo de Estado por el futuro de miles de cargos de descongestión. Ya reconocido el problema, solo falta una cosa: resolverlo. ¿Cuánto le tomará a la justicia esa tarea?

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